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Várices y arañitas: Cómo eliminarlas en 5 pasos

enero 9, 2012

Son dos males molestos y visibles que afectan la salud y la estética de las piernas. Para retrasar su aparición y evitar complicaciones futuras, le contamos todo lo que debe saber sobre ellas: desde la consulta al flebólogo, los distintos tipos de tratamientos y una guía completa de productos flebotónicos que ayudan a calmar sus síntomas.

Si bien muchos hombres pueden tenerlas, los cambios hormonales, las subidas de peso y la herencia familiar hacen que las várices y “arañitas” sean casi una exclusividad femenina. Mientras que las telangiectasias  o “arañitas” vasculares representan sólo un problema estético resultado de una insuficiencia venosa,  las várices suelen ir acompañadas de cansancio, dolor e hinchazón en las piernas. Al ser una enfermedad que evoluciona, quienes las padecen deben atenderlas en forma permanente. Para ello, la flebología cuenta con los métodos tradicionales y un arsenal de nuevas técnicas no invasivas que mejoran el retorno venoso y mejoran el aspecto de las piernas. Nuestra especialista en Flebología y Linfología, la Doctora María Carolina Cocozza, nos explica cuáles son los distintos tipos de tratamientos  que existen actualmente y las medidas preventivas que debemos tomar para evitar su aparición temprana.

¿Qué debemos hacer si tenemos várices o “arañitas” en las piernas?

PASO 1: Consulta al especialista.

  • ¿Quiénes deben consultar al flebólogo? Según la doctora María Carolina Cocozza, “cualquier persona, sea hombre o mujer, con presencia de algún signo o síntoma, aunque sea leve o de poca relevancia a la vista. En especial, si tiene antecedentes de padres varicosos, está embarazada o toma anticonceptivos”.
  • ¿A qué signos debemos prestar atención? Debemos estar atentos a la aparición de “arañitas”, venas dilatadas, manchas marrones o rojas próximas a los tobillos, ardor, picazón, pesadez, calambres al final de la jornada, etc. Es decir, ante cualquier señal de alarma o que difiera de lo que veíamos habitualmente en las piernas, sin importar la edad de la persona.
  • ¿Cómo distinguir una posible varice? La doctora Cocozza explica que “una varice no sólo es una vena dilatada sino que recorre un trayecto serpenteante, sinuoso. La localización más sospechosa es la cara interna del miembro, atrás la pantorrilla o la cara externa y posterior del muslo”.

PASO 2: Diagnóstico

  • El especialista realizará un exhaustivo  interrogatorio y un examen físico (a través de inspección, palpación y maniobras) para determinar qué tipo de insuficiencia vascular tiene el paciente.
  • Si fuera necesario, también se realizan estudios complementarios, como un ecodoppler, que permite conocer mejor la anatomía y el funcionamiento de las venas.
  • A partir del diagnóstico, se decide el tratamiento más adecuado teniendo en cuenta la insuficiencia vascular del paciente.

PASO 3: Si tiene “arañitas” leves

  • Para la dra. Cocozza, existen dos tratamientos fundamentales: la esclerosis química (sustancia liquida esclerosante) y la esclerosis por métodos físicos (láser).
  • La elección de uno u otro, o su uso en forma aislada o combinada, dependerá del tipo de piel del paciente, el grado evolutivo de la enfermedad y si existen antecedentes de otras enfermedades.
  • La duración del tratamiento varía según la extensión y cantidad de telangiectasias y la respuesta a la técnica implementada.
  • Es ideal comenzar el tratamiento al inicio del otoño.

PASO 4: Si tiene várices pequeñas:

  • “Mi opinión como cirujana –sostiene la doctora Cocozza- es recurrir a una microcirugía con anestesia local, que en un solo acto quirúrgico puede resolver la patología”.
  • También es un método válido el tratamiento esclerosante.

PASO 5: Si posee várices de mayor calibre:

  • Una vez hecho el diagnostico sobre qué venas son las afectadas, se puede recurrir al tratamiento quirúrgico con cirugía de exéresis o con láser endoluminal.
  • Actualmente las cirugías de varices se hacen con mínimas incisiones y se utilizan anestesias muy suaves donde el paciente se recupera muy rápido,  en forma ambulatoria (sin internación) y prácticamente sin dolor; reinsertándose rápidamente a su actividad normal y caminando desde el mismo día de la cirugía.

Tratamientos poco invasivos:

ESCLEROTERAPIA

  • Consiste en inyectar de sustancias químicas que cierran las venas afectadas.
  • Se aplica en telangiectasias, derrames y venas de pequeño calibre.
  • En general es bien tolerado, la mayoría de los pacientes no tienen molestias y pueden retomar sus actividades en forma inmediata.
  • No presenta efectos adversos ni deja manchas cutáneas permanentes.
  • Este tratamiento se realiza en el consultorio, una vez por semana y tiene una duración aproximada de 15 minutos.
  • Dependiendo de la cantidad de várices a tratar, el tratamiento puede durar entre 6  y 8 semanas.

LÁSER ENDOLUMINAL

  • Se utiliza para tratar várices de mayor calibre.
  • Es un procedimiento por el cual se introduce un fino catéter que emite láser en el interior del vaso afectado. El calor de los rayos termina por cerrar la vena enferma, que luego desaparece tal como sucede con las inyecciones esclerosantes.
  • Es un rápido y sencillo procedimiento que se realiza con anestesia local y en forma ambulatoria.
  • En algunos casos esta práctica puede asociarse con microcirugía para pequeñas venas colaterales.

LÁSER DE NEODIMIUM YAG

  • Al actuar sólo sobre los tejidos que contienen hemoglobina, destruye las várices calentando la sangre que contienen en su interior, sin dañar las células que la rodean.
  • Es ideal para eliminar “arañitas”, así como estructuras vasculares de mayor grosor y ubicadas a mayor profundidad. Además, se pueden tratar amplias zonas sin ningún riesgo.
  • Son necesarias varias sesiones de 20 ó 30 minutos de duración.
  • Después del tratamiento, el paciente puede seguir con sus actividades habituales.
  • Es el  complemento ideal dela LPI.

ECOESCLEROSIS

  • Se trata de la esclerosis con sustancias químicas (esclerosantes) de grandes venas, guiada a través de un ecodoppler simultáneo.
  • Es una técnica eficaz y mucho menos agresiva que la cirugía.
  • No necesita anestesia y el paciente puede realizar sus actividades normalmente al salir de la sesión.

MICROCIRUGÍA

  • También llamada cirugía por miniincisiones, está especialmente indicada para várices de mayor calibre.
  • Permite, por medio de incisiones mínimas (de2 a3 mm) remover las venas enfermas, sin puntos, cicatrices ni marcas.
  • Posee varias ventajas con respecto a la cirugía convencional:
  1. El paciente puede caminar a las dos horas de la intervención y retornar a sus tareas habituales al día siguiente.
  2. Se realiza con anestesia local.
  3. Sólo se tratan los trayectos enfermos, respetándose las venas sanas.
  4. Las pequeñas incisiones son prácticamente invisibles.
  5. Es un método ambulatorio.

LUZ PULSADA INTENSA (LPI)

  • Permite tratar grandes várices profundas, al mismo tiempo, que ofrece una solución adecuada para eliminar “arañitas” sin afectar la piel que las rodea.
  • Al igual que el láser, su acción se basa en la fototermólisis selectiva. Es decir, actúa sobre los tejidos que contienen hemoglobina y deja intactas las células que están a su alrededor. Así, se pueden eliminar los vasos sanguíneos y capilares que generan las diversas lesiones antiestéticas.
  • Puede usarse como complemento de otros tratamientos, por ejemplo, la escleroterapia.

ESCLEROSIS SECUENCIAL COMBINADA 

  • Es un tratamiento que utiliza tecnología láser (técnicas de esclerosis físicas que actúan por calor) combinada con la aplicación de una espuma química de esclerosante.
  • Las sesiones son ambulatorias, no hay necesidad de reposo alguno y se puede realizar cualquier tipo de actividad.
  • Solo se debe comprimir  la zona tratada por no más de 48 horas.

PROCEDIMIENTO QUIRÚRGICO

  • Consiste en la supresión radical de la red venosa superficial enferma mediante la extirpación del mayor numero de várices posible.
  • El tratamiento quirúrgico es efectivo cuando existe una insuficiencia de la vena safena interna (una vena larga que corre desde el pie, por toda la parte interna del muslo, hasta la ingle).
  •  “La cirugía flebológica prolijamente hecha no deja mas secuelas estéticas que la escleroterapia en varices de  mayor calibre”, afirma la doctora Cocozza.

CÓMO PREVENIR LA APARICIÓN DE VÁRICES

  • No al sedentarismo:  Estar mucho tiempo sentado, sin ejercitar los músculos, dificulta la circulación sanguínea.
  • Cuidado con el calzado: este debe ser amplio, con suela fina y suave. Evite las plataformas, los zapatos muy estrechos en la punta y el taco muy alto (más de4 centímetros).
  • No usar ropa apretada: Las medias ajustadas a mitad de la pierna y las fajas que se utilizan en la parte baja del abdomen alteran el retorno venoso.
  • Usar medias elásticas con ajuste de compresión, que alivian la pesadez y evitan que la sangre se vaya hacia las venas más pequeñas y cercanas a la piel.
  • Controlar el peso:  la  sobrecarga en tobillos y rodillas, los dolores musculares y articulares, la sensación pesadez y la flaccidez de los tejidos son factores fomentan la aparición de várices.
  • Tomar vitaminas:  Tanto la vitamina C comola A ayudan a mejorar o prevenir la enfermedad varicosa.
  • Evitar los anticonceptivos orales.
  • Elevar las piernas, ya que calma la hinchazón y hace menos dolorosas las várices.
  • Masajes manuales:  Estos deben ser ascendentes y suaves (sin aparatos ni vibradores), siempre desde los pies hacía los muslos. Mientras los realiza, puede aplicar un gel flebotónico o una crema para piernas cansadas.
  • Realizar actividad física periódicamente: Se recomienda evitar los ejercicios de alto impacto (saltar, correr, step, tennis, etc). Lo ideal es realizar bicicleta, natación, caminata y yoga 40 minutos al día.
  • Llevar una dieta equilibrada:  Con abundante líquido, frutas, verduras, hortalizas y cereales. También incluya todo tipo de lácteos, carnes blancas (pollo y pescado) y, dos veces por semana, carne roja. Disminuya el consumo de sal.
  • Dormir en una buena posición: no apoyar una pierna sobre la otra, porque la presión lesiona el tejido subcutáneo, interrumpe la irrigación y la corriente nerviosa. También, puede ser muy útil dormir con los pies ligeramente levantados.
  • Evitar fuentes de calor excesivo, una prologada exposición al sol, la calefacción a la altura de las piernas o por loza radiante, los baños muy calientes y la depilación con cera.
  • Consulta temprana al flebólogo: aunque sólo tenga unas pequeñas venitas indoloras, no espere a que aparezcan las molestias y consulte a un especialista. Si la varicosis no se trata a tiempo, puede aparecer dolor y  aumentar el número de venas afectadas.

LA OPINIÓN DE LA ESPECIALISTA

Doctora María Carolina Cocozza, especialista en Flebología y Linfología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

¿En qué se diferencia una telangiectasia de una várice?

Desde el punto de vista clínico, las telangiectasias se presentan al examen físico como verdaderas “arañitas”. Topográficamente, afectan a los vasos mas pequeños (capilares) y se ubican en las capas más superficiales de la piel. Además, suelen ser asintomáticas y afectar sólo el aspecto estético (a excepción de ciertos casos de mucha evolución; por ejemplo en pacientes añosos donde pueden ser muy sobresalidas o “presangrantes” y al simple rascado, sangran).

La presencia de una várice, en cambio, indica la sospecha de una enfermedad del sistema venoso que debe ser estudiada. Las várices afectan a venas de mayor calibre, ubicadas en las capas intermedias y más profundas de la piel y en los tejidos subyacentes. En estos casos, el paciente refiere algún síntoma (pesadez, cansancio, dolor, etc).

¿Las “arañitas son graves?

No podemos decir que sean graves, aunque no están exentas de complicaciones como las que mencionamos anteriormente, que se ven en casos de pacientes que nunca las han tratado antes, de muchos años de evolución o relacionados a la acción hormonal (tratamientos de reemplazo, embarazo, anticoncepción, etc).

¿A qué edad una persona debería comenzar a controlarse?

No existe una edad promedio. El control debería comenzar ante los primeros signos, que cada vez aparecen de forma más temprana. Esto puede estar relacionado con el tipo de alimentación y el uso anticipado de anticonceptivos.

¿Hay alguna actividad física (correr, step, spinning) que favorezca la aparición de várices?

En la practica flebológica, vemos que aquellos deportes o ejercicios que se caracterizan por ser de alto impacto o que se desarrollan  sobre superficies duras favorecen la aparición más temprana de algunos signos de la enfermedad. También aquellos que se hacen oponiendo una resistencia al movimiento normal de las piernas.

Es muy difícil estipular cual es el ejercicio que no debería hacerse. Sin embargo, debemos destacar que cuáles son buenos para el funcionamiento normal del sistema venoso: caminar, bicicleta y natación.

¿Se puede tratar las várices con medicación?

La medicación se utiliza en pacientes con manifestaciones sintomatológicas (pesadez , dolor , calambres, etc), o en los casos de patologías más avanzadas con claros signos de enfermedad sobre la piel de las piernas, como dermatitis, eczemas, ulceras. Según el caso, los medicamentos que se usan tienen efecto flebotónico, linfotónico o vasodilatador.

Cabe aclarar que la medicación es sólo una parte del tratamiento. Es un complemento del resto de las medidas terapéuticas y preventivas.

¿Las cremas y geles flebotónicos sirven en estos casos?

Estos productos producen un efecto aliviador de algunos síntomas de las piernas. Si el paciente no ha demostrado alergia no hay motivo para suspender su uso. Pero tampoco hay que sobrevaluarlas, ya que forman una parte dentro de todo el contexto terapéutico: medias, ejercicios, tratamientos esclerosantes, cirugía, etc.

Una vez tratadas, ¿qué medidas se deben tomar para retardar la aparición o recidiva de la enfermedad?

Antes que nada, debemos dejar en claro que se trata de una enfermedad crónica, que tiene incidencia hereditaria, depende de los hábitos de vida, del trabajo que hagamos, los embarazos y muchos otros factores, algunos de los cuales podemos evitar o mejorar y otros no.

Es una enfermedad que cursa por etapas: cuando hay signos y síntomas manifiestos se debe concurrir a un especialista, asesorarse y tratarse para retrasar las fases mas avanzadas de la enfermedad. Luego, en los periodos sin enfermedad a la vista, debe seguirse con la prevención: usar medias elásticas, evitar  el calor directo, combatir el sobrepeso y el sedentarismo, no usar ropas ajustadas en los lugares incorrectos (ingle, rodilla, tobillo), etc.

No podemos decir que la curación es definitiva, sino que hay que tratar de retardar la aparición de nuevos signos y síntomas.


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