¡O Internet o yo!

Esta nueva fuente de información irrumpió en la vida de la pareja y ha comenzado a tener sus consecuencias. La licenciada Boschi analiza su influencia y nos da sus consejos para que no sea una fuente de conflicto.

En algunos casos, uno de los dos no quiere compartir más el erotismo visual que antes los unía. En otros casos, alguien no aprueba que su pareja permanezca hasta altas horas en la computadora. Todavía existen varones y mujeres que sueñan con el amor eterno.

Internet creó un instrumento que exacerba las motivaciones más íntimas: crea ilusiones eróticas que excitan a los cibernavegantes, los seres que transitan Internet.

Cuando la novedad sexual sucumbe a la rutina de la vida diaria, hay parejas que comparten películas y videos eróticos y pornográficos para recrear esa sensación de que la pasión continúa y luego la emplean como estímulo para la imaginación erótica.

También Internet permite que los tímidos ahorren la vergüenza de salir a cortejar sin tener habilidades para ello. En oportunidades consiguen pareja satisfactorias que son la envidia de sus compañeros más audaces en las lides amatorias.

Otra posibilidad que Internet ofrece es que se reencuentran amigos y amores que se perdieron en el tiempo.

USE PERO NO ABUSE

¿Qué conflictos de pareja pueden surgir? Cuando ella lo encuentra chateando a altas horas de la noche para reencontrarse, aún de manera virtual, con un novio o novia del pasado.

Si la conducta persiste, la persona celosa lo puede acorralar en algún momento con la disyuntiva: “¡O Internet o yo!”.

Ante la desilusión, quien se siente excluido o excluida se pregunta quién es el anormal: si quien se prende a Internet como a una adicción o quien observa asombrado la pasión virtual que desarrolla su pareja.

  • La mujer y el hombre, ¿miran pornografía por igual?

Según la información clínica que manejo, un 95% de los varones ha mirado alguna vez sexo por Internet, ya se trate de erotismo (lo defino como la representación artística de la sexualidad) o pornografía (descripción hiperrealista o exagerada de la sexualidad).

En la pareja varón -mujer, si ella no lo acompaña él la suele mirar a solas.

  • ¿A qué se debe la diferencia?

Sea por causas culturales o biológicas, (en realidad por combinación de ambas), el hombre se estimula preferentemente por vía visual y la mujer por vía táctil (Bibliografía: “El hombre y lo visual. La mujer y lo táctil” por Isabel Boschi, en www.colectivosexologico.com.ar).

Cuando la novedad táctil de la pareja pasó al transcurrir el tiempo, el hombre recrea el entusiasmo mirando figuras femeninas en situaciones que para su imaginario erótico son excitantes.

Cada hombre tiene un reservorio erótico diferente. De manera que lo que le excita a uno, no lo excita a otro.

Lo mismo nos pasa a las mujeres.

Escenas que son de alto voltaje para los varones no sirven para estimular a las mujeres.

Esto es importante que los entiendan ambos géneros. Porque somos producto de la construcción cultural y de la herencia genética, según dijo John Money, el sexólogo neozelandés que habló de los mapas del amor.

  • ¿Cuál es la actitud femenina ante internet?

El 5% de las mujeres espectadoras de pornografía o de películas eróticas si lo hacen a solas, suelen esconder su acción a su pareja y lo usan para excitarse usándolo en diferido cuando están juntos.

No son excepcionales las jóvenes con miedo social, que tras masturbarse mirando Internet, se animan a reunirse con gente joven y aprenden a socializarse, tras perder el miedo a su propio cuerpo.

LAS POSIBLES REACCIONES DE LA PAREJA

Si uno de los integrantes de la pareja usa internet como estímulo sexual individual, puede haber reacciones en el otro. Estas dependen del género:

  • Las posibles reacciones masculinas oscilan entre:

a) Sentirse halagado porque la excitación de su mujer lo excita a él también;

b) Sentirse celoso porque él no fue “el origen sutil de” su rubor (de ella) como decía el poeta argentino Almafuerte. Todo es cuestión del grado de autoestima que tenga el varón en cuestión. A menor autoestima, más celos. A mayor autoestima, menos celos.

c) La mujer en la misma situación puede calificar de “perversas” las prácticas de su pareja o celarlo porque Internet la sustituye como estímulo sexual.

¿CÓMO REACCIONAR SI NO ESTAMOS DE ACUERDO CON INTERNET?

  • Siempre defenderse diciendo la verdad: “A mí me gusta esto”. O bien: “A mí no me gusta”.”Y no quiero participar en algo que no me agrada”. Esta sinceridad implica el riesgo de que la elección sea “ O Internet o yo”.
  • También se da la posibilidad de que lo hablen con una psicóloga/o ó sexólogo/a experto/a en parafilias, (perversiones) para confirmar o disconfirmar si esas prácticas entorpecen la vida en común, y si existen otras alternativas de acción que ambos acepten para modificar o eliminar la frecuencia del uso de Internet.
  • ¿Usar Internet, se transformó en un hábito indispensable, compulsivo, o es una elección circunstancial que la usan cuando quieren y cuando no quieren la ignoran?
  • En el caso de que si no usan Internet no se excitan, uno o ambos han generado una parafilia (cyberparafilia) y merece ser atendido profesionalmente para conocer en qué los puede perjudicar y cuál es el riesgo real de que uno de los dos quede afectado.
  • En caso de que sea un juego más de los que practica la pareja o el individuo, no existe peligro de daño ni en el individuo ni en la pareja.

¿QUÉ CONSECUENCIAS PUEDE PRODUCIR EL MIRAR SEXO POR INTERNET EN PAREJA?

a) A que uno de los dos diga”¡No quiero más!” y el otro:

  • Se ofenda.
  • No se ofenda y permita vivir y dejar vivir porque siente que el otro hace uso de su libertad.

b) que ambos sigan viendo juntos sexo por Internet hasta que el juego sature, como le pasa a los chicos cuando se aburren y cambian de juego.

Depende en gran medida de los mecanismos obsesivos que tengan los individuos si pueden probar distintas alternativas de acción sin quedarse fijadas a ellas.

c) Algunos varones con predisposición a estímulos no convencionales pueden transitar virtualmente hacia variantes sexuales.

Pero una persona parafílica (perverso) no deviene en el momento. Se hace desde su más tierna infancia.

¿CÓMO ENTENDER EL IMPACTO QUE LA TECNOLOGÍA PRODUJO EN LA SEXUALIDAD DE LA PAREJA?

Propuestas saludables.
I-Replantearse en pareja la idea de “intimidad”

Desde que empezó la era digital, coexisten con la pareja un tercero que bajo la forma de TV, PC, celular, y todos sus variantes, ocupa un espacio en la casa y en el tiempo de los dos.

Prescindir de estas comodidades es prescindir de algunos logros de la civilización. Siempre se puede vivir aislado. Tiene sus ventajas. Pero también sus desventajas.

II- Cambiar el concepto de fidelidad.

Que uno de los dos chatee con antiguas amistades no presupone necesariamente infidelidad. Sí, en cambio, el hecho desafía a nuestros sentimientos de posesividad sobre el pasado, el presente y el futuro de la pareja.

III- Las fantasías y la realidad de quién es ella y quién es él son intercambiables.

En ocasiones vivimos durante años con la pareja y no llegamos a conocer todos sus sentimientos ni podemos anticipar sus posibles reacciones ante un hecho determinado.

Si el amor virtual es una fantasía, ¿por qué no pensar que nuestra pareja al comienzo y tal vez por mucho tiempo, fue una fantasía en nuestra mente y en nuestro cerebro? Hasta que aprendimos a darle forma y la entendimos, a nuestra manera, en su irrepetible originalidad.

CONCLUSIÓN

  • Todos los humanos podemos ser interpretados de distintas maneras por diferentes personas. Interpretamos cómo es nuestra pareja y ella nos interpreta cómo somos nosotras.
  • Lo que Internet nos enseña en esta era postmoderna es que nada es exclusivamente de una sola forma. Ni la gente, ni los objetos. Somos seres relativamente virtuales para los demás.
  • Nuestra imaginación, nuestras fantasías rigen nuestra vida emocional, afectiva. Sólo podemos interpretar a la realidad y a las personas. La verdad verdadera no arriba nunca.
  • La razón guía nuestros pasos civilizados pero no podemos sustraernos al amar, al desear, que se imponga nuestra experiencia previa amatoria y cognitivo-corporal.
  • Internet nos invita a que no nos tomemos todo tan en serio, a que juguemos más, a que el mundo virtual de la computadora y de los aparatos que simplifican nuestra vida diaria, son tan reales y tan artificiales como el mundo que creemos real.

Señales de alerta en una pareja: La opinión de la especialista

Los problemas sexuales pueden ser causa de crisis en la pareja. Un problema sexual prolongado en el tiempo en general empieza a crear fricciones en la misma. Es importante tratar de clarificar cuál ha sido el origen de la crisis en la pareja para lograr un correcto enfoque de los aspectos a corregir o mejorar.

Algunas causas son:

  • Creencias y preconceptos acerca de la sexualidad. Cuanto más rígidos sean los preconceptos más difícil será ver con claridad el problema. Existen muchísimos preconceptos alrededor de la sexualidad femenina y masculina. Señales: cuanto más términos como “siempre”, “nunca” o la “relación sexual debe…” se utilicen para pensar conductas o actos sexuales es probable que un problema sexual sea malinterpretado, negado o magnificado llevando a la consiguiente crisis marital. Por ejemplo: si la mujer es anorgásmica esto puede ser malinterpretado por el hombre como que es él quien no sabe estimular, a pesar de que ella nunca lo haya logrado con ninguna pareja. Para muchos hombres el “éxito” de la relación sexual sólo depende de su “performance”. Si el hombre tiene una disfunción eréctil, podrá ser malinterpretado que el hombre ya perdió el interés por su mujer, porque la creencia dice que “los hombres siempre tienen ganas.”
  • Falta de comunicación sexual: Muchas veces por pudor, vergüenza o miedo no se habla de lo que está generando problemas en la cama. El encuentro sexual es también una forma de comunicarse con el otro. Existe una comunicación verbal y corporal y ambas deben estar al servicio de lo que se quiera o necesite transmitir en la relación y es tan importante la comunicación de los sentimientos como de las sensaciones generadas por ese encuentro. Es la única manera de “aprender” en sexualidad.
  • El sexo en la pareja no estuvo relacionado con un espacio de placer y juego: Si algún miem­bro de la pareja entiende la relación sexual sólo como un medio para fines reproductivos, para no quedarse solo/a, para “compensar” o “agradecer” al otro, para sentirse querido/a o deseable es probable que al principio de la relación el sexo no presente mayores problemas pero una vez alcanzado el objetivo el encuentro sexual deje de ser importante para uno de los miembros de la pareja pudien­do generar una crisis. Es importante que los dos miembros de la pareja coincidan en el sentido, el “para qué” tienen relaciones.

Dra Lucila Martín Moreyra, Jefa de la Sección de Disfunciones Sexuales Femeninas en Hospital de Clínicas José de San Martín.  

El amor sincroniza los corazones enamorados

Una investigación de la Universidad de California descubrió que, cuando dos personas están enamoradas, sus corazones laten al unísono y, además, respiran al mismo ritmo.

“Estar en sintonía” es más que una simple expresión cuando de enamorados se trata. Este estudio, quizá el más romántico de los últimos tiempos, demostró que la conexión entre dos “tortolitos” puede literalmente llegar al corazón.

  • Para llegar a esta conclusión, los investigadores sentaron a cada miembro de 32 parejas frente a su media naranja, a un metro de distancia. La consigna: mantener silencio y relajarse.
  • Mediante maquinarias especiales, se les midió la presión, los latidos del corazón y el ritmo de la respiración, y sorprendentemente, descubrieron que el latido cardiaco de cada par de enamorados y su ritmo de inspiración y espiración del aire se producían al unísono.
  • Por el contrario, esto no sucedía si los sentaban frente a otra persona.
  • Asimismo, detectaron que las mujeres tienen más tendencia a adaptar sus latidos y respiración a los del hombre. Según los investigadores, esto puede suceder porque ellas poseen una mayor empatía y se amoldan más a su pareja.

¿Por qué sentimos celos?

Trabajar la autoestima es la clave para superarlos.

Están relacionados a la inseguridad y  la falta de confianza en sí mismo. Es importante combatirlos para vivir a pleno nuestras relaciones.

Para entender los celos, hay que diferenciar primero dos tipos de sensaciones: las auténticas de las sustitutivas o “rebusques”. Cuando uno puede sentir y expresar emociones que son adecuadas en calidad, intensidad y duración a la situación se denominan, emociones auténticas (alegría, afecto o amor, miedo, tristeza y rabia). Algunas emociones autenticas pueden no ser aceptadas por la familia de origen siendo por ellas reprimidas y sustituidas por otras que sí son reconocidas. A estas emociones se las denomina “rebusques” ya que sustituyen la emoción auténtica.

Qué siente el celoso

El celoso cree que ama “demasiado” y por eso siente celos. Muchas veces también necesita que lo celen porque interpreta que éstos son demostraciones de amor, lo que es una creencia errónea.

Los celos encubren inseguridad e ideas de inferioridad ante la competencia por el ser amado o por lo menos celado. Están en relación a la inseguridad y a la falta de confianza en uno mismo. Generalmente los celos son infundados y provocados por pensamientos o imágenes internas que desencadenan la sensación de inseguridad y desconfianza en uno mismo. La persona celosa tiene una autoestima muy baja, se desvaloriza, se coloca en lugares muy degradados, que le permiten creer que su pareja la está engañando, traicionando.

Muchas veces las personas que rodean al ser amado se vuelven enemigas y rivales porque la persona celosa/o piensa que todos son mejores que él/ella: más lindos, más flacos, más inteligentes, más simpáticos, etc. Tiene todo el tiempo miedo a ser abandonado/a. Pierden la visión realista, minimizan los aspectos positivos propios y maximizan los aspectos positivos del otro, por lo tanto provocan relaciones desiguales: en donde uno está arriba y el otro está abajo y también relaciones de dependencia: les cuesta realizar actividades independientes y plantearse una vida con autonomía.

El amor sano y verdadero tiene que ver en principio con tener una visión realista de uno mismo y del otro, reconocer aspectos positivos y negativos de uno y del otro, amar, valorar, confiar, respetar, dar sin pedir nada a cambio, ponerse en el lugar del otro y  dar libertad, estas son todas características del amor sano y verdadero.

¿Como combatirlos?

1. Cada vez que sienta celos es importante pensar si son celos infundados o a lo mejor la otra persona está generando situaciones que provoquen el sentimiento de inseguridad. También pensar en cuán frecuente es y en cuántas relaciones le pasó lo mismo ayudará a responder esta pregunta.

2. Si uno tiene    historia de muchas relaciones similares, es importante que tome conciencia de que la dificultad probablemente esté en uno pero tener claro esto contribuirá en cómo resolverlo.

3. Elevar la autoestima, aprender a quererse y a valorarse a uno mismo. Ya que las inseguridades y los celos están directamente relacionado a las inseguridades internas.

4. Lograr la interdependencia en las relaciones. En la interdependencia las personas mantienen áreas de sus vidas independientes con actividades independientes y comparten otras con altos grados de intimidad y afectividad.

5. Confrontar adultamente aquellas voces o imágenes internas (diálogos internos) que nos hacen dudar de las relaciones que establecemos con los otros y reemplazar aquellos pensamientos o imágenes negativas por aquellas que fomenten nuestra seguridad y confianza.

6. Hablar con los seres que queremos acerca de nuestras inseguridades.

7. Pedir lo que necesitamos directamente. Muchas veces necesitamos ser cuidados, acariciados, mimados y en vez de pedirlo directamente lo disfrazamos con reclamos que no hacen que recibamos lo que finalmente necesitamos, que es afecto.

8. Bajar la omnipotencia y saber pedir ayuda.

La opinión de la especialista

¿Cuándo pedir ayuda a un psicólogo?

Cuando una persona siente celos con las relaciones en general y ya esto genera una situación la cual perjudica las relaciones con otros  -y su propia calidad de vida-, es cuando uno debe pedir ayuda a un profesional, ya que la situación está tomando un nivel de importancia en su vida que ya la persona sola no lo puede manejar.

Los celos son producto de las inseguridades internas y justamente eso es lo que se debe trabajar en un proceso terapéutico. Poner la seguridad en nosotros, lograr seguridad, confianza y autoestima. Generar también relaciones de interdependencia.

Ante algunas dificultades importantes es necesario recurrir a la ayuda psicológica. Cuanto antes se reconozca que existe una dificultad y se tomen medidas para solucionarla menos costará deshacer el círculo vicioso. Eso también implica, hacerse responsable de su situación y tener un firme deseo de querer cambiar.

Pedir ayuda cuesta, implica admitir una debilidad, ceder el control de las situaciones, saltarse el orgullo o la vergüenza…pero atreverse a hacerlo es un requisito para resolver muchos problemas.

Uno de los factores clave a la hora de superar una situación difícil es la disposición a pedir ayuda.

Cómo enfrentar la segunda vez en el amor

VOLVER A EMPEZAR

El miedo a repetir los mismos errores del pasado nos paraliza ante la “segunda vuelta”. ¿Por qué dejarnos llevar por esos fantasmas?

Consejos para ahuyentarlos.

El duelo por el divorcio impone  un lapso hasta formar una nueva pareja. Tememos repetir los errores antiguos.  O que nos decepcionen  y reeditar nuestro fracaso anterior. Nos puede angustiar no ser aprobados sexualmente. A veces,  interfiere la pareja anterior quien exige, cela o enturbia la escena del nuevo amor conseguido. Nos amenazan los tics, fantasmas del pasado por  miedo de la predestinación a la desdicha.

¡No falta nada para una historia de terror!

¿Dónde quedó el amor?

Estos hombres angustiados nos consultan:

  • Pregunta 1:

¿Cómo será la mujer de mis sueños? Anhelo formar pareja con  una mujer tranquila, relajada, sin la imagen de mi ex: disgustada con todo lo que yo hacía.

Veía sólo el lado malo de las cosas, peligros,  insatisfacción constante. Tuve paciencia durante muchos años pero  no sirvió para cambiarla. ¿Cómo consigo otra diferente?

Respuesta:

Cambiando usted.

Ignoro los detalles que los llevaron a tal desenlace. Creo que tolerar sin aclarar el propio punto de vista no sirve para  nada.

Si su sex era  disconforme, fíjese a quién elegirá en el futuro.

Ante puntos de vista divergentes, aprenda a expresar el suyo y  sus sentimientos. Fundaméntelos y pídale  que haga lo mismo hasta llegar a un acuerdo. Si se ponen de acuerdo, ganan ambos.

Pregunta 2:

Me separé de la madre de mi hija. Pese a que nuestra relación es pésima, cumplo legalmente con la cuota alimentaria y el régimen de visitas porque amo a la nena.

La madre enloqueció cuando se enteró que  tengo novia.

Se opone que vea a la nena por temor de que la quiera.

A su vez mi novia se empecina en verme en mis días de visita. “Tu ex te maneja”, me dice.

¿Cómo salgo de este círculo de mujeres a las que no quiero perjudicar pero que me producen malestar? Amo  a mi hija y a mi novia y me apena mi ex. No entiendo estas demandas. ¿Me puede explicar dónde me metí?

Respuesta

Desconozco los detalles de la separación. Sólo puedo formular hipótesis en base al conocimiento que tengo sobre separaciones de pareja.

Tal vez su ex rivaliza con su novia, privándolo de su hija. Entre los padres separados  los pobres niños son tomados como  rehenes por uno de los dos, como si fueran de su propiedad. Es la forma de ejercer poder en las parejas separadas.

Averigüe si legalmente la madre puede impedirle ver a la niña.

Hable con su novia y dígale que es a ella a quien ama. Explíquele que esto es  difícil para usted porque están en juego los dos amores de su vida: su hija y ella. Si no lo ayuda, que no lo juzgue.

A la niñita dele todo su cariño para que se convierta en una mujer de bien, porque recibió el amor de su padre. No renuncie a ser padre.

Y reafirme ante su ex que  luchará por sus derechos y obligaciones de padre y por la libertad de amar a quien lo merece.

P3:

Soy Ernesto de Olivos. Desistí de vivir con Carla por temor a su infidelidad. No me dio motivos. Pero en mi vida de soltero anduve con mujeres casadas y temo que  me haga a mí lo que yo le hice a otros. Es muy linda y como yo no cumplí con la promesa de convivir con ella no quiere estar conmigo.

¿Existe una fórmula para  dejar de ser celoso?

R3:

Si es religioso, se encomendará a una fuerza superior. Si es psicoanalizado, creerá en la fuerza de su Yo. Si es budista se tranquilizará pensando que la vida es como humo y que todo es apariencia.

Si me hace caso, tiene que trabajar profundamente su machismo.

La pareja nunca nos pertenece. La única manera de retener al ser amado es dejar la puerta abierta para que se vaya y vuelva cuando quiera.

Si se va de inmediato, el dolor es menos intenso. Si demora en dejarnos, nos permitió aprender estrategias que fortalecen la idea de que para ser valorizados por otros, antes tenemos que valorizarnos nosotros.

Pregúntese” ¿Qué puedo  perder si vivo con ella y me engaña? “La que pierde es ella. Lo pierde  a usted. Y si lo engaña,  no lo merece.

Pruebe a valorizarse sin controlar tanto. Disfrutará de la que ama.

P4:

Sólo cuando nos conocimos tuvimos una relación excelente con mi ex -mujer. Carecíamos de experiencia sexual, así que en nuestro matrimonio  hubo una “intimidad promedio”.

Como varón inseguro sin parejas previas, tiemblo al pensar que la mujer que encontré me rechace.

Somos  afines. Es amable, agradable, seductora y  la mejor que conocí. ¿Mi escena temida? : El momento sexual. Como cuando debuté de joven.

¿Hay algo para frenar mi ansiedad?

R4:

Como psicóloga no puedo, (ni quiero) recetarle medicamentos ante su angustia de rendimiento.

El aspecto sexual, aunque es importante en una pareja, no es la única vía de comunicación.

Afiáncese en los aspectos positivos que comparten. Cultiven sus afinidades,  conversen y  salgan y cuando surja la confianza, propóngale intimidad. Si ella toma la iniciativa, reconozca su propia timidez. Le encantará.

La intimidad sexual es un factor incluyente  que se desarrolla  con otras áreas de la vida en común.

La sexualidad es un don bellísimo que hay que trabajar para enriquecerlo.

P5:

Yo tengo 70 años  y ella 30. Tengo manías de divorciado. Soy mandón. Pero la ayudo, le enseño su profesión. L a quiero y disfruto de su belleza ¿Por qué me contesta de mala manera?

Me recuerda a mi ex. Quiero disfrutar de su compañía, darle todo lo que puedo y odio las discusiones, que me hable mal, que gesticule. Aconséjeme para no  repetir los terribles años de mi matrimonio.

R5:

La diferencia en la  experiencia de vida puede ser bien o mal empleada.

Para tratarse bien: cuando uno de los dos se comunica agresivamente, la pareja  debería decir: “Me hace daño hablar si no estamos tranquilos”.

Pónganse en la perspectiva del otro, porque la realidad se reparte entre quienes miran un mismo acontecimiento.

No sea  mandón. Dele paso a la juventud. Renuncie a tener razón  siempre. Trate de entender a su pareja y pídale que trate de entenderlo a usted.

Hablen mucho. Expliquen sus intenciones y festejen el privilegio de este valiente amor intergeneracional.

 CONCLUSIONES

El divorcio  pasa por etapas de duelo, como cualquier pérdida:

  1. Parálisis ante la pérdida.
  2. Negación de la misma.
  3. Odio hacia el objeto perdido.
  4. Tristeza por haberlo perdido.
  5. Incorporación de nuevos vínculos afectivos con reparación del daño sufrido.

El entusiasmo ante un nuevo objeto de amor,  saltea alguna de estas etapas.

La vida nos retrotrae a la pérdida, para que aprendamos a reparar la ruptura: con un parche, con una cicatriz. O, con una sutura invisible y regeneradora.

Los 10 problemas de pareja más comunes

¿CÓMO RESOLVERLOS CON INTELIGENCIA?

Reportaje a Abel Cortese, principal investigador de Inteligencia Emocional en Argentina.

Existen diez razones por las cuales las parejas pueden dejar de serlo si no aprenden a manejar ciertas situaciones. ¿Cuáles son las claves para vivir mejor y disfrutar a fondo de la relación? La Inteligencia Emocional posee prácticas propuestas y nos puede enseñar a resolver aquellos conflictos que vivimos a diario.

¿Cuáles serían los diez problemas de pareja más comunes y cómo podemos resolverlos?

Hay una investigación muy interesante citada en el libro “Psicología para todos” (Vladimir Gessen y María Mercedes de Gessen, Círculo de lectores, 1998), que habla sobre “Los 10 problemas de pareja más comunes”. A mí me pareció muy atractivo re-escribir sobre ellos a partir de la mirada de la Inteligencia Emocional. Y esto radica en que se trata de cuestiones que si no se trabajan desde el principio, deterioran el amor y las relaciones armoniosas de pareja.

¿Por qué la Inteligencia Emocional puede ayudarnos a resolver problemas de pareja?

Porque la Inteligencia Emocional aporta el conocimiento acerca del funcionamiento de las emociones. Pero además, agrega herramientas para resolver conflictos y diferencias. Según mi experiencia, podría afirmar que el 90% de los problemas de pareja que he conocido se debían al desconocimiento tanto del funcionamiento de las emociones como de las herramientas básicas de habilidades sociales(Ver recuadros). Se puede evitar una guerra prestando atención a las pequeñas “mechas” que se fueron encendiendo antes.

¿Cuáles serían esos 10 problemas y su resolución?

1-Las grandes y pequeñas diferencias: Aquí hablamos de las diferencias en objetivos, en intereses, y en los hábitos cotidianos que van generando conflictos pequeños, y llevan al desamor. Resolución: Lo normal y lo deseable es que se establezca un equilibrio. Por supuesto, a mayores diferencias, más precario será este equilibrio. ¿Algunos ejemplos?

  • Objetivo diferente en una pareja: Puede ser que para uno de los miembros sea fundamental ahorrar (para comprar una vivienda, pero en realidad, más profundamente, es una imperiosa necesidad de sentir seguridad), y para el otro miembro sea gastar todo el dinero a medida que se gana.

  • Intereses diferentes: Puede ser que uno de los cónyuges desee tener un hijo mientras el otro/a prefiera terminar los estudios.

  • Hábitos cotidianos distintos: A veces al principio suenan como un problema menor, pero pueden tener consecuencias importantes porque producen un desgaste continuo. Suelen ser situaciones como: la forma en que el otro conduce el auto, la manera de guardar la ropa, la planificación de las salidas, etc.

Lo típico es comenzar por la descarga emocional de la frustración ante los objetivos diferentes, con desbordes como: “Vos sos miedosa y así no disfrutás de la vida, siempre pensando que nos vamos a quedar sin plata…”, lo que suele generar como respuesta: “Y vos lo único que sabés hacer bien es gastar hasta el último peso que ganamos…”. Si bien este tipo de reacción es muy habitual, hay que buscar la ocasión (más tarde u otro día) de retomar un diálogo con cierto equilibrio emocional que guíe a ambos cónyuges hacia una solución. En la medida en que recuerden priorizar la relación antes que una posición en particular, habrá un punto en común que les permitirá explorar acuerdos y preservar el sentimiento de afecto, que es la piedra angular de una pareja.

2- La pareja se extiende. El advenimiento del embarazo genera en algunos casos disgustos y decepciones, generalmente con el primer hijo. Muchas veces el embarazo impide el cumplimiento de objetivos de estudio, o los económicos, y obliga a cambiar los intereses y metas de la pareja. Resolución: Para comprender cómo podemos afrontar esta delicada situación, es conveniente enumerar las cinco Habilidades Prácticas de la Inteligencia Emocional y ver cómo se aplican aquí:

  • Autoconciencia: Comprender profundamente que una vez que decidieron tener un hijo nada es más importante que esa decisión, y se pueden explorar y paliar las consecuencias “negativas” que uno o ambos puedan considerar. Si el hijo no estaba en los planes de ambos, toda negatividad emocional que no se resuelva, sólo complicará la situación no deseada. En cambio, si se llevan libremente al diálogo las frustraciones, temores y/o diferencias de sentimientos, pueden aparecer otras perspectivas que ayuden a mejorar la situación.

  • Control emocional: Teniendo en cuenta que es una situación muy delicada, cada reacción puede ser muy costosa. Situaciones mal manejadas pueden romper la pareja, o provocar estados anímicos que lleguen al extremo de que la madre se enfurezca o entristezca tanto que dañe al futuro bebé, etc. Entonces, antes de lanzarse a gritar o hablar de manera tajante o hiriente, una alternativa puede ser desahogarse con otra persona de confianza que no sea el propio cónyuge, o expresar esos sentimientos luego de realizar cierta “preparación” psico-física (saliendo a dar un paseo, hablándolo en una sesión de terapia etc.) para que se enfríe un poco el cuerpo y la mente.

  • Motivación: Buscar factores que los motiven a desear y disfrutar más la situación, haciendo listas de cosas positivas que la situación traerá. Cada ser humano se motiva con diferentes aspectos de un hecho, por lo que esta lista será para compartir pero también muy personal.

  • Empatía: Cada uno intentará ponerse en el lugar del otro, sin juzgar las necesidades de la pareja, sus frustraciones o quejas. Más que en replicar tendrá que pensar en preguntar al otro cómo se siente, qué experimentó con la noticia, sin sentirse afectada personalmente por las respuestas, y ayudándose sabiendo que a su turno será la persona escuchada y comprendida.

  • Habilidades sociales: La manera de comunicar las cosas, de hablar, de escucharse, de leer el cuerpo de la otra persona, sus miedos, su angustia, puede cambiar radicalmente la situación. No cambiará el hecho, pero sí la manera de encarar la vida, y muchos aspectos conflictivos o problemáticos de la situación.

3- La insatisfacción sexual: Producto de disfunciones sexuales no tratadas, algunas parejas – más del 30 %- conviven sin tener una plena sexualidad y, lo que es peor, sin comentárselo entre ambos. Resolución:Muchas parejas se niegan a admitir que tienen un problema sexual. La autoconciencia es fundamental para pasar a la acción, que podría ser buscar ayuda profesional, comprar libros sobre el tema, sostener charlas, o cualquier recurso que signifique un cambio hacia un mayor bienestar. En muchos casos los problemas se moderan o resuelven expresando deseos o molestias, y en otros es necesaria la búsqueda de información especializada o la consulta a un sexóloga/a para ver cómo se superan las inhibiciones y malestares generados en ese ámbito.

4- La comunicación negativa. Nos referimos a los eternos pensamientos paranoicos que algunos tienen, en el sentido de que piensan que su pareja, de una u otra forma, les va a hacer daño. Por ejemplo, si la pareja está callada porque simplemente está pensando en algún suceso del día, el pensamiento paranoico provoca reacciones como ésta: “Debe estar callado(a) porque está enojado(a) conmigo”. Otro es el pensamiento donde siempre creen algunos que todo les sale mal. No importa lo que haga la pareja, nunca estarán satisfechos. Resolución:El significado de la comunicación, es a menudo confuso para el receptor. Decodificar el mensaje es, en el fondo, leer el pensamiento del emisor. Sin embargo, tenemos en general, maneras peculiares de decodificar; por lo tanto nos equivocamos con frecuencia. Además, a veces leemos significados ocultos donde no los hay. Las parejas deberían verificar su lectura del pensamiento y formular preguntas directas o efectuar más observaciones de los actos del compañero. Se darían cuenta, entonces, que su adivinación es incorrecta.

5- Las distintas etapas del amor también generan problemas a la pareja. La primera crisis ocurre generalmente al tercer año de relación, cuando decae la etapa que llamaremos pasional, donde tiene una gran importancia el dedicarse el uno al otro. En este momento, cada miembro de la pareja, comienza a pensar en los otros objetivos y metas que le reclama la vida. Resolución: Después de la etapa “pasional”, que no tiene una duración definida, pueden sucederse diferentes momentos con zonas de conflictos posibles: como el primer embarazo, la cantidad de hijos deseados, la sexualidad, la educación de los hijos, los cambios laborales y/o económicos, la probable sexualidad extramatrimonial, el crecimiento de los hijos y su adolescencia, etc. En todos los casos, es conveniente recordar que la pareja necesita normas y reglas que se construyen a partir de las creencias, sentimientos, deseos y necesidades. Todo esto se logra a través de una comunicación clara y eficiente. Y para que dos personas se comuniquen tan efectiva y significativamente como sea posible hay que tener en cuenta los siguientes puntos:

  1. Cada uno debe ser conciente de lo que piensa, cree y/o siente.

  2. Cada uno expresará sus sentimientos sin culpar o acusar, haciendo posible la respuesta positiva de la otra parte.

  3. Cada uno escuchará y tratará de comprender claramente lo que el otro ha dicho.

  4. Cada uno hará todo el esfuerzo que le sea posible para identificarse con el otro.

6- ¿Quién se ocupa del hogar? La distribución de las cargas de las tareas del hogar, siempre genera conflicto. En la actualidad, las mujeres demandan igualdad en las labores caseras y los hombres, generalmente se resisten a aceptarlo. Resolución: Me parece que no es posible generalizar en qué proporción se debe ocupar cada cónyuge de las tareas del hogar. Lo que está claro es que el viejo modelo de que la mujer es “ama de casa” y el hombre es casi un huésped en la misma, ha terminado. Uno de los trucos al que se puede recurrir es hacer, periódicamente, una rotación de tareas (cocinar, hacer bañar a los chicos, limpiar una habitación) pero tomando las mismas como un juego, como un aprendizaje más, y no como una “dura e inevitable tarea”, ya que de hecho, en la mayoría de los casos, la etiqueta que le ponemos a un trabajo tiene más que ver con una disposición mental previa que con el nivel de dificultad de esa tarea.
7- Otro problema son papá y mamá: Tiene que ver con los problemas que generan las familias de cada miembro de la pareja. La familia política siempre es una fuente potencial de problemas, y un flanco fácil para atacar o menospreciar al cónyuge. Las personas inmaduras son aquellas que no comprenden a fondo cuánta diversidad existe entre los seres humanos, sobre todo si sumamos diferencias inevitables (sexo, brecha generacional, historia personal, educación recibida, etc.) Resolución: En ese sentido, puede ser un buen comienzo adoptar una posición de bajas expectativas referidas al entendimiento o simpatía que se tendrá con la familia del cónyuge; es mejor prepararse para ser tolerante y comprensivo ante las diferencias que se apreciarán en esa relación, que esperar de entrada que cada uno de los miembros de esa familia se ajusten a nuestros modelos o deseos. El amor hacia nuestra pareja puede ayudarnos mucho a mirar benignamente defectos de su familia de crianza o problemas con esa familia.

8- La infidelidad y los celos. Esta circunstancia genera un profundo resentimiento en la pareja burlada. Sin llegar a la infidelidad, de igual manera, los celos son un factor de perturbación en el amor. Resolución: Para algunas personas los celos son “la sal” que le da sabor a la relación, es decir, esperan ser celadas. Pero otras personas (sobre todo en las últimas generaciones), no necesitan de ese ingrediente. Me parece que el cambio de rol de la mujer (de un papel totalmente pasivo a la hora de seducir a uno mucho más activo) ha acentuado la problemática de los celos, y a esto se ha sumado también la tecnología y la hiper-conexión social (como el fenómeno de Facebook). Como en el caso de cualquier otra emoción o sentimiento, los celos que se mantienen bajo control no pueden poner en jaque a una pareja, y en algunos casos pueden servir de afrodisíaco. Pero cuando se salen de control, el cónyuge celado suele entrar “en estado de asfixia”, y una pareja en la cual uno de los miembros ve cercenada su libertad, comienza a funcionar mal.

9- La carga del medio ambiente. Nos referimos a los problemas que significan para la pareja el que uno de los dos consuma drogas o alcohol. Los “amigos” que sonsacan a la uno de los miembros de la pareja. El llegar “tarde” y los “almuerzos”. El status social, etc. Resolución: Si el problema más importante que podemos reconocer hoy para un individuo, es el estrés, lo mismo parece válido para la pareja. Las presiones sociales, laborales y familiares pueden incentivar el uso de drogas o alcohol, pero esto suele suceder en el seno de una familia cuando se ha perdido la verdadera comunicación entre sus miembros. Todo lo que no pueda hablarse libremente (la libertad para estar con amigos, los celos, los diferentes deseos y tiempos de cada cónyuge, etc.) será una “mochila” que comenzará a llevar la pareja.

10- Los problemas económicos: El espectacular cambio del rol de la mujer (quizá el cambio más significativo del siglo XX) ha modificado las pautas por las que se regían las parejas de la primera mitad del siglo pasado. En muchos hogares actuales la mujer es cabeza de familia o gana igual o más que su marido, lo que implica un nuevo modelo de toma de decisiones. Resolución:Esta nueva realidad cultural y psicológica implica que el tema del manejo de dinero tiene un papel destacado en la pareja, y acorde con este fenómeno hay por fortuna muchísima información que ayuda a encarar acuerdos, proyectos y presupuestos de manera armónica y buscando más afinidades que confrontaciones.

¿Estos problemas se pueden prever de antemano?

Como podemos apreciar, todos los problemas tienen algo en común: se pudieron prever si la pareja se hubiese conocido bien antes de lanzarse al agua. Lo que ocurre es que muchas parejas comienzan la vida en común prácticamente engañándose mutuamente. Es decir, él le hace ver a ella lo que él cree que a ella le gusta, y ella le muestra a él lo que piensa que él desea. Este trabalenguas es la clave. Cuando la pareja se conoce y siente la atracción inicial hará todo lo que pueda por lograr profundizar la atracción y tratar de establecer una relación.

¿Y qué sucede en esta etapa?

En esta primera etapa, cada uno tratará de complacer al otro lo mejor que pueda. Por ejemplo, si él aprecia que a ella le gusta la música barroca, muy probablemente, aunque a él le fascine la salsa o sea rockero, aparentará que le encanta la música clásica y así sucesivamente. Ambos estarán mintiéndose piadosamente hasta lograr la mutua conquista. El problema radica en que cuando comienzan a vivir en pareja, se descubren como dos perfectos desconocidos en muchas áreas.

¿Por qué existe ese auto-engaño del que usted habla?

El autoengaño es parte del enamoramiento, de hecho en psicología se suele catalogar “enamorarse” como un estado temporal de psicosis. Hay una frase humorística: “El amor es ciego, pero el matrimonio produce recuperación de la vista”. Hay varias razones que explican el autoengaño: las carencias propias, la inmadurez, carecer de interés sobre las cuestiones emocionales (no haber leído nada sobre esta temática, carecer de capacidad de lectura de lenguaje corporal, poca atención a los detalles, etc.).

¿Por qué a veces se dice que las mismas cuestiones de las que nos enamoramos, son las que nos llevan a la ruptura/al desamor?

Uno de los factores de atracción entre las personas que terminan formando una pareja es el de las diferencias antagónicas y complementarias. En otras palabras, buscamos nuestra “media naranja” no sólo sexualmente, sino caracterológicamente.Por ejemplo, uno quizá desee llevar una vida de comodidad y seguridad, mientras que a la otra le atrae la aventura y el cambio. Irónicamente, suele ocurrir que las mismas características polares que son ahora motivo de lucha fueron en otro momento la fuente principal de atracción entre esas dos personas. Un hombre puede sentirse atraído por la sed de aventura de una mujer, para más tarde descubrir que no hay manera de que se quede en casa. Si los polos complementarios de una pareja se polarizan de modo rígido, las diferencias que en su momento fueron causa de fascinación y hechizo se convierten en fuente de discordia.

¿Usted dijo alguna vez que “no tomamos conciencia de la importancia de establecer una vida en común”? ¿A qué se refiere?

Cuando alquilamos un apartamento firmamos un contrato. Cuando compramos un televisor moderno, una computadora, o cualquier artefacto electrónico, antes de prenderlo leemos cuidadosamente las instrucciones para saber usarlo. No obstante, cuando de establecer pareja se trata, a pesar de ser el acto más importante de nuestra vida, no firmamos ningún acuerdo ni leemos las instrucciones de cómo es el otro. Casi que nos condenamos a fracasar o dejamos todo en manos del amor y del azar, que la vida venga como venga.

¿Y cómo debería ser?

Cuando firmamos cualquier contrato, siempre hay cosas buenas y malas. En el contrato de alquiler, es bueno tener apartamento, es malo pagar todos los meses. Es bueno disfrutar de un vehículo, pero muy pesado pagar las cuotas. Así son todos los contratos. Las parejas tienen que saber que deben establecer las reglas de juego y el acuerdo -o contrato- de la pareja. Esta es la clave fundamental del amor, más allá de “contigo pan y cebolla”. De manera que, hay que hacer un acuerdo y para lograrlo, tenemos que comenzar por conocernos en profundidad. 

¿Cuál es la mejor manera de conocerse?

Para conocerse en principio hay que darse tiempo, porque el tiempo es el que trae diferentes situaciones que ayudan a calibrar el grado de ajuste que tienen dos personas que sienten atracción mutua. Una ventaja enorme de esta época es la libertad que existe para conocerse sexualmente antes de convivir, una alternativa que puede graduar la cantidad de problemas que podrían presentarse simultáneamente cuando dos personas comienzan a compartir un mismo techo. También es de destacar la libertad general que existe para plantearse convivencias parciales, en las que con cierta capacidad de observación y objetividad se puede descubrir cómo es el otro y cómo es uno/a realmente frente a la relación, porque no se trata sólo de conocer a mi pareja sino también de conocerme a mí mismo en esa relación.

¿En qué situaciones se sabe del comienzo que esa relación no va a funcionar?
Más que situaciones habría que hablar de factores preocupantes que pongan en duda la viabilidad de una relación de pareja. John Gottman es el máximo especialista mundial en parejas, ha logrado predecir con un 91% de éxito observando una discusión de cónyuges, qué parejas seguirían juntas después de un año, y cuáles no, y postuló “los cuatro jinetes del Apocalipsis”, para describir qué factores terminan rompiendo una pareja (ver recuadro). Es posible sostener que cuando en una relación que comienza, aparece uno o más de estos “jinetes”, habría que fijarse bien qué está pasando, porque por más ilusiones que se hagan estaría jugando en contra de las estadísticas.

¿Qué condimentos deben existir sí o sí para que una pareja pueda convivir de la mejor manera posible?

A mi entender, los ingredientes básicos de una pareja son: verdadera afinidad (que lleva a sentirse amigo/a de la propia pareja). Gottman descubrió que el factor determinante para que una mujer se sienta satisfecha con el sexo, romance y pasión en su matrimonio es, en un 70%, la calidad de la amistad con su pareja. Para los hombres, el factor determinante es igualmente, en un 70%, la calidad de la amistad con su pareja. De modo que hombres y mujeres parecen venir, por lo menos en este aspecto crucial, del mismo planeta. Además, debe haber comprensión de las diferencias esenciales que provocan el conflicto, y aprender a vivir con estas diferencias honrándose y respetándose el uno al otro. Y por último, mantener un grado aceptable (y mutuo) de atracción sexual.

¿EN QUÉ SITUACIONES SE SABE DEL COMIENZO QUE ESA RELACIÓN NO VA A FUNCIONAR?

  1. Las críticas generalizadas a la otra persona (en lugar de las quejas específicas).

  2. El desprecio o desdén.

  3. La actitud defensiva (que generalmente se manifiesta como contra-ataque).

  4. La actitud evasiva (escapar del afrontamiento de los problemas, de manera indefinida).

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La Inteligencia Emocional es la capacidad de manejar emociones propias y ajenas. Profundizando un poco más esa definición, la Inteligencia Emocional puede describirse como el desarrollo conciente y sostenido de la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos.

La Inteligencia Emocional consta de 5 Habilidades Prácticas:

  1. Autoconciencia: Es la capacidad de reconocer estados anímicos propios.

  2. Autorregulación: Es el control de las emociones, de los impulsos y del estrés.

  3. Automotivación: La capacidad de inspirarse para la acción, de hacer crecer el entusiasmo y de recuperarse de la adversidad.

  4. Empatía: La capacidad de reconocer, entender y eventualmente responder a estados anímicos ajenos.

  5. Habilidades Sociales: Capacidad de liderar, de trabajar en equipo, de persuadir, de inspirar confianza, de resolver conflictos, etc.


“No me puedo conectar con mi pareja”

En la era de las comunicaciones, la desconexión es algo muy frecuente en estos tiempos. Afecta a cualquier tipo de relación y también a muchas parejas, sin importar la edad que tengan o el tiempo compartido. La desconexión puede producirse de distintas maneras, en las cuales las dos personas sencillamente no pueden verse una a la otra. Veamos algunas situaciones habituales…

Llego a casa, rendida después de un largo día de trabajo y mi deseo es sentarme a conversar un rato con mi pareja, para encontrar un remanso dentro del caos y el cansancio. Él sólo quiere sentarse a mirar televisión. No me habla, ni siquiera me mira. Me siento tan sola… Y no encontramos la manera de volver a estar juntos como antes.

Esta escena, con distintas variantes, refleja una realidad que sufren muchas parejas, de diversas edades y tiempos de duración. Hay momentos en los que directamente parece que ambos hablaran distintos idiomas. O que cada uno viviera en un mundo distinto. ¿Qué pasó con la sensación de conexión que teníamos al principio de la relación?

Observar qué está pasando y qué no pasa

El primer paso para resolver esta situación, incómoda y dolorosa al menos para uno de los dos (suele serlo para ambos, aunque no se den cabal cuenta) es observar en hechos concretos y sin juicios, lo que está ocurriendo y lo que no. Por ejemplo, un registro podría ser que de las 16 horas que están despiertos, sólo comparten 3 (digamos en las comidas) y que en esos momentos cada uno hace una actividad diferente (uno lee el diario, mientras el otro mira televisión). También se puede observar algo que sucedía y que ya no ocurre: por ejemplo, que después de hacer el amor se quedaban conversando en la cama durante un largo rato.

Detectar qué estoy sintiendo

En segundo lugar, es necesario registrar los propios sentimientos frente a la situación. En el ejemplo del principio, la persona advierte su sensación de soledad. También podría sentir frustración, rabia, tristeza, angustia. Lo importante de los sentimientos es que son propios. Lo que a cada uno le pasa es suyo, la otra persona le funciona de espejo para esa sensación.  Uno de los componentes del amor, sin embargo, es el cuidado, que incluye la atención a los sentimientos y necesidades emocionales del ser amado. En una relación amorosa, y en especial la de pareja, en la que somos espejos muy fieles del otro, si una de las dos personas expresa algún sentimiento de incomodidad o desagrado, la solución no es decirle: “eso es tuyo; fíjate que haces con ello”, sino abrir el corazón para encontrar una manera amorosa de transformar el sentimiento desagradable.

Qué necesito, que no estoy encontrando en la relación

El siguiente paso para la reconexión es darse cuenta de las propias necesidades insatisfechas  subyacentes a esos sentimientos desagradables. Alguien podría detectar que necesita escucha por parte de su pareja. Otro podría necesitar espacio, aire. Hay quien podría necesitar más contacto físico, mayor frecuencia de relaciones sexuales.

Cuando no encontramos eco a nuestras necesidades en un ámbito determinado, se reitera un mecanismo muy primario, infantil, en el cual la satisfacción y la plenitud están asociadas a la conexión, a la presencia del otro significativo (la madre). Hay quienes sostienen que en nuestras relaciones de pareja repetimos el vínculo con nuestra madre (sin importar el género). Cuando hay presencia, mirada, contacto, sostén, respeto, sentimos conexión. Que es precisamente aquello que sentimos hemos perdido en nuestra relación actual con nuestra pareja. Más allá de que necesitamos encontrar la propia madurez emocional, cada uno lo hace a su ritmo. Sería poco respetuoso intentar que el otro lo haga al nuestro, sin respetar el suyo. Y la clave para madurar es mirar hacia adentro. Observar los propios huecos emocionales para poder responsabilizarse de ellos y, eventualmente, pedir lo que necesitamos y llegar a acuerdos mutuamente satisfactorios.

Abrir el espacio para preguntarle a mi pareja qué siente y qué necesita

Una vez descubiertos mis propios sentimientos y necesidades, es indispensable abrir el espacio para registrar también los del compañero. En muchas ocasiones, estamos tan centrados en nuestra propia vivencia de las circunstancias, que nos olvidamos de que en una relación hay dos. Podemos estar tan tomados por las emociones (la rabia, el dolor, la frustración) que no nos damos cuenta de que a la otra persona también le están pasando cosas. Simplemente dejamos de verlo y es como si estuviéramos solos, con la ilusión de que hay un otro, que en realidad es una imagen propia que nos formamos de lo que nos gustaría que fuera el otro. Por ejemplo, la mujer del principio podría no darse cuenta de que su pareja necesita un rato de soledad, desconectarse de sus propios pensamientos y caos internos para luego re-encontrarse con ella. Pero como ella está muy atenta a sus propias necesidades, y completamente dominada por su sentimiento de soledad, no ve las de él. Para ello hace falta estar atentos y abiertos al diálogo (en el momento justo).

¿Mucho silencio o muchas palabras?

La desconexión puede producirse de distintas maneras en las cuales las dos personas sencillamente no pueden verse una a la otra. Una de estas modalidades es el silencio sepulcral. No hay palabras, no hay mirada, no hay contacto. Se erige una especie de barrera energética que impide el nexo de corazón a corazón, de alma a alma, de un ser con su propia vivencia a otro con la suya. Lo que ocurre es tan potencialmente generador de miedo o de rabia u otra forma de tensión, que se establece un vacío que si no se atiende a tiempo, puede resultar infranqueable. Otro modo es intentar disolver esa tensión (en la mayoría de los casos, de manera inconsciente) es con muchas palabras. Se genera entonces una especie de verborragia que en lugar de conectar, distrae de lo genuino, de los sentimientos, de las necesidades, de la unión entre almas, de lo importante para cada uno. Para subsanar cualquiera de estos dos abismos, se puede entrar en contacto con lo profundo de cada uno y del otro, a través de la respiración, de la mirada, de la meditación conjunta. Ello permitirá desarticular los bloqueos que impiden sentir lo propio y luego ver al otro, con lo suyo.

La desconexión en la sexualidad

Muchas veces, la desconexión se produce en la cama. En otros ámbitos, aparentemente “está todo bien”, pero en la cama, no hay chispa, no hay encuentro, no hay plenitud. El desencuentro puede producirse por diferencia en los ritmos de ambos, por desaveniencias en las intensidades, porque no se miran al hacer el amor, porque uno quiere a la mañana y el otro a la noche, o en medio de la madrugada. Porque uno besa con frenesí y demasiado entusiasmo y el otro prefiere la suavidad y el contacto sutil.

El sexo es el espacio donde más descarnadamente nos mostramos. Se ve todo, de la manera más auténtica. Estamos verdaderamente desnudos, no sólo de cuerpo, sino también de alma.

Para reconectarnos, hace falta primero hacer silencio, bajar los niveles de contaminación emocional (para ello es muy beneficiosa la meditación) y luego aprender a percibir al otro. Cuando podemos escuchar el cuerpo de nuestro compañero después de haber aprehendido el propio, la conexión simplemente llega nuevamente. Sólo es cuestión de estar disponibles.

Lic. Verónica Kenigstein

Facilitadora de procesos de transformación transpersonal, terapeuta de parejas, sexóloga e instructora de Tantra. Creadora de la escuela vincular Campo de conciencia.

 

Dar vuelta la página

La especialista reflexiona sobre nuestras vivencias pasadas y propone alternativas para rescatar lo mejor de ellas y enfocarnos en un futuro positivo.

A todos nos han pasado cosas que tememos nos vuelvan a suceder. O tememos que ciertas cosas no nos vuelvan a pasar. Nos cuesta pensar en volver a empezar, nos da temor volver a enamorarnos, o todo lo contrario, no volver a enamorarnos.

Siempre hay nuevas oportunidades. Todas las personas las tienen pero sólo algunas se permiten buscarlas o darles entrada nuevamente en su existencia.

En lo que se refiere a una pareja, la decisión de dar por terminada la relación es una de las más difíciles de la vida y se suele creer que encontrando al culpable es menos doloroso. En realidad, esto es inútil ya que hay que reconocer que una etapa ha terminado y más que culpables cada uno deberá hacerse cargo de su cuota de responsabilidad, aprender de los errores y no volver a repetirlos, recordando los buenos momentos vividos. Solamente rescatando las buenas experiencias es posible hacer las paces con el pasado.

Proyectarnos para lo bueno

  • Nuestra vida siempre atraviesa etapas. Cuando termina una, comienza otra que puede ser mejor (siempre y cuando uno se permita disfrutarla y sin sentir culpa).
  • Cuando insistimos en mantener una relación que no funciona nos debilitamos, perdemos la alegría, nos desvitalizamos, se nos achica el horizonte. Solemos pagar ese precio para evitar una soledad que, en realidad, ya está instalada aunque no podamos o queramos admitirla.
  • Más difícil aún es superar la muerte de uno de los miembros de la pareja, dado que genera un sentimiento de tristeza, impotencia, rabia y conlleva el riesgo de idealizar a la persona perdida. Siempre hay que enfrentar el duelo, elaborar la pérdida del ser querido y no sentirse culpable por seguir viviendo, deseando, o rehaciendo su vida. Hay que recordar que el mundo es de los vivos.
  • Obviamente, aparecerán dudas sobre nuestra capacidad de volver a querer: estas son sólo barreras tras las que nos refugiamos para preservarnos.
  • A veces suele asustarnos ser felices, aunque todos tenemos la necesidad natural de sentir que nos quieren y esa misma necesidad nos empuja a buscar un compañero.

Una nueva historia

Recordar que el coqueteo es un magnífico ingrediente del amor. El mostrarse receptivo y mantener cierto grado de misterio suelen atraer la atención y despertar el deseo. ¿No se sabe cómo se hace? No importa, siempre se está a tiempo de aprender. Lo importante es no forzar situaciones ni intentar cambiar el curso de los acontecimientos. Observe, descubra, conozca a la otra persona antes de tomar decisiones fundamentales. Saber esperar, desear (sin acosar), no quemar etapas y darse tiempo para que se aclaren los sentimientos son claves en fundar un nuevo vínculo.

En una relación sana crecemos y nos desarrollamos, aprendemos a reconocer nuestros límites y compartimos intereses aceptando nuestras carencias y las del otro al tiempo que reconocemos nuestras virtudes y las de nuestro compañero. Que no se esté de acuerdo en todas las cosas no es razón suficiente para que la pareja no funcione. En estas situaciones el respeto mutuo, la conversación respecto a las diferencias, el escuchar y aceptar las ideas del otro se impone. Esto es lo que nos enriquece y nos permite complementarnos y, de ninguna manera, es motivo para no ser feliz, aunque puede suceder que la felicidad no dure para siempre, pero… ¿quién nos quita lo bailado?

Pensar en nosotros

La autocompasión hace que los demás se alejen. Por ello recordemos que nadie quiere estar con una persona que sólo siente lástima de sí misma. Cada situación puede vivirse desde un punto de vista negativo pero también puede ser positivo, como complacerse de estar a solas con uno mismo y disfrutar de la independencia. Recuperar la autonomía perdida posibilita crecer y desarrollarse, implementando ideas nuevas o realizando cosas siempre pospuestas para “más adelante”.

Es el momento de redescubrir el “yo” después de un período donde todo pasaba por el “nosotros”. Compartir con amigos, tener vida social, en lugar de aislarse en un mundo solitario para “acariciar el sufrimiento”, permitirse el esparcimiento, no aislarse a través del trabajo y admitir el ingreso de nuevos intereses en nuestra vida son actitudes que no debemos olvidar.

Tener siempre presente que la idealización hace peligrar nuestra identidad individual. Dejar de lado la vergüenza o el sentimiento de “haber olvidado” a quien ya no tenemos a nuestro lado. La vida continúa. Nuevas experiencias y renovadas relaciones jamás nos harán olvidar lo que vivimos, pero nos llevarán por caminos diferentes.

Reflexión

Hay que evitar las comparaciones. Cada persona es distinta y las situaciones que volveremos a vivir tal vez no sean ni mejores ni peores, pero sí, diferentes.


La falta de amor: Cómo afecta a la salud

La falta de amor afecta sin dudas a la salud. Pero es el “mal amor” el que daña aún más. Nuestra entrevistada, muestra cómo el aferrarse a alguien con desesperación y por miedo a la soledad, lleva a la enfermedad psíquica y/o física. Y da la certeza de que es posible recuperarse de las dependencias afectivas.

¿Cómo afecta a la salud la falta de amor?

Primero hay que definir qué es el mal amor o desamor. Porque aquí lo complicado es cuando el desamor se instala en una relación. Cuando hay una relación que se supone que es una relación de amor, y sin embargo no te sientes amado. El desamor podría ser la falta de registro del otro, la indiferencia, el silencio, la descalificación. Y aquí estamos bordeando lo que son las relaciones tóxicas; relaciones plagadas de  interacciones negativas, de ironía, de sarcasmo, o de pequeños gestos cotidianos que tienen que ver con la desvalorización, con el no registro del otro, con la violencia, con la violencia emocional, o con la hostilidad declarada. Cosas que se van instalando en una relación y de tan instaladas se van naturalizando.

1- ¿Por ejemplo? ¿Cuáles son las señales que muestran la falta de amor en una relación?

Por ejemplo alguien que se levanta y no te saluda, no te dice buen día, no te llama durante el día, no se acuerda de eventos que son importantes para vos. Son cosas muy dolorosas que tal vez se van instalando y justificando. O por ejemplo fechas de aniversarios, cumpleaños, o atenciones. Se trata de pequeños detalles que hacen a la vida en pareja. Entonces podemos decir que todo este conjunto de cosas hacen que la relación pueda ser una relación de desamor o mal amor. Y desde ahí a cosas mucho más graves.

2- ¿Qué es el amor?

El amor en principio podemos decir que es un proceso y no un estado; a diferencia del enamoramiento que es un estado de atracción pasajero, efímero. El amor es una construcción lenta de trabajo con el otro, que tiene que ver con dos personas que comparten valores, intereses y sobre todo el mismo fin en la vida. Y el buen amor tiene que ver con la felicidad de que el otro existe y está en tu vida. Entonces hay algo que ya no es narcisista como el enamoramiento (donde te importa cuánto el otro te quiere, cómo te hace sentir). En el amor estás más preocupado por cómo haces sentir al otro. El amor no es una promesa, es una construcción cotidiana, y gestos de todos los días.

3- Y si el buen amor nos hace tan bien, ¿Por qué hay personas que siempre buscan la relación o la persona difícil, y de “mal amor”?

Lo que podemos decir es que tal vez esas personas no están buscando el mal amor o desamor. En realidad creen que buscan el amor, pero lo que pasa es que se obstinan con una persona o en una relación porque tal vez al principio todo fue muy encantador. Y cuando descubren al cabo de unos meses que esa relación no tiene que ver con lo que estaban buscando, en lugar de aceptar la realidad, poder frustrarse y retirarse, se quedan pensando que si hacen las cosas de una manera conveniente esta relación va a funcionar. Esperan un cambio mágico que no va a ocurrir (un cambio mágico de la relación o del otro). Y en ese intento de forzar una relación que no puede ser, comienza el mal amor. En general, las personas que insisten en estas relaciones, o se quedan en el mal amor, es porque se quedan aferradas a la ilusión de que algo cambie.

4- ¿Por qué frente a las señales de falta de amor, los de afuera lo pueden ver claramente y los implicados, no?

El que está involucrado no lo ve, o lo ve y lo niega porque le da dolor imaginar una ruptura. Entonces insiste. A veces también se minimiza o justifica en el afán de sostener la relación. Y solo se da cuenta cuando se compara con otras parejas o en su vida social, y empieza a ver que esto no es tan normal.

5- ¿Todo eso genera un vínculo enfermo, tóxico?

Sí. Y cuando hablamos de vínculos tóxicos nos referimos a relaciones que van enfermando. Las relaciones en la vida son sumamente importantes, sin embargo pueden ser relaciones que nos nutren o que nos matan. Y de lo que estamos hablando es de esto: de relaciones que nos van dañando tanto en lo emocional como en lo físico. Y las personas solamente se dan cuenta cuando el daño es bastante grande y empiezan a enfermar. Un vínculo enfermo o tóxico es aquel que va llevando al otro a un empobrecimiento psíquico doloroso que puede terminar con una grave depresión o una enfermedad somática. Son relaciones que sacan lo peor de las personas porque no están construidas sobre la base de la libertad y la elección. En estos vínculos lo que predomina es el miedo (a no ser aceptado, querido, a la soledad, al abandono) Y a partir de eso se pueden armar relaciones de explotación emocional por un lado y dependencia y sometimiento por otro. Como en estas relaciones se va naturalizando el esfuerzo que se hace para continuar dentro de la misma, hay un proceso de negación del dolor y una hiper-tolerancia al sufrimiento.

6- ¿Cuál es el costo psíquico y físico que generan este tipo de relaciones?

Aquí entraría en juego lo que llamamos estrés conyugal (estrés crónico, estrés de una pareja), y tiene que ver con que las personas -con el tiempo-, empiecen a tener en lo emocional, signos de una depresión. Y generalmente lo minimizan y piensan que es algo pasajero. Muchas veces las crisis de pánico o grandes angustias, son síntomas de una situación conyugal o de pareja que vienen viviendo hace mucho. Y en lo físico, el estrés crónico produce alteraciones en todo el organismo.

7- ¿Qué enfermedades son las más comunes?

Hay que tener presente que las enfermedades que vienen asociadas a una relación de pareja, siempre tienen que ver con el estrés crónico. ¿Qué es? Es como un desajuste del organismo, algo que con el correr del tiempo hace que el organismo se desgaste y que nuestros mecanismos de adaptación fracasen.

Las enfermedades más comunes se dan a nivel cardiovascular, donde se ha visto que en las mujeres el estrés crónico derivado de una mala relación, triplica la posibilidad de tener problemas coronarios. También se ven muchos inconvenientes a nivel gastrointestinal (por ejemplo, colon irritable), se puede duplicar la posibilidad de diabetes tipo 2, y a nivel cerebral puede haber daños en una zona de nuestro cerebro que tiene que ver con la memoria, el aprendizaje y la concentración. También se dan muchos trastornos del sueño, o de la alimentación. Todo esto va pasando lentamente y al principio no se le atribuye a la mala relación de pareja.

8- ¿Aún hoy, se puede morir de amor?

El mal amor puede matar de muchas maneras. El mal amor puede conducir a la muerte a través de las enfermedades, de la muerte en vida, de la desesperanza. Pero el verdadero amor no mata a nadie.

9- ¿Por qué existe tanto miedo al abandono, al vacío, a dejar una relación admitiendo que ya no se ama al otro?

Eso es interesante porque yo creo que también tiene que ver con una cuestión social más allá de lo personal. Hay individuos que tienen un terror absoluto a la soledad y al abandono, a pesar de que están en relaciones donde todo el tiempo son mal queridos. En general tiene que ver con la historia personal y son personas que no han sentido el amor desde niños con padres que no pudieron cumplir bien su función y crecieron con un hambre de amor impresionante. Y cuando encuentran a alguien sienten que van a tener aquello que nunca tuvieron. Pero en la mayoría de los casos, reproducen ese mismo desamor sin darse cuenta. Y quieren cambiar en otro lo que no pudieron cambiar con sus padres, por supuesto en forma inconciente. Pasa mucho tiempo hasta que se dan cuenta que tienen que ir por otro camino.

10- ¿El amor siempre es sufrimiento? ¿Por qué existe  –y persiste– esa idea?

Existe y persiste…y es encantador cuando uno escucha los boleros y lo lee en la poesía. Y es maravilloso porque ahí tal vez uno identifica ese primer estado del amor que en realidad no tiene que ver con el amor, sino con el enamoramiento y pasión del primer tiempo. Y no nos olvidemos que la palabra pasión en su etimología viene de padecer. Hay un padecimiento, hay un dolor en el estómago cuando alguien se enamora (por si esta relación va a seguir o no, si me va a llamar, etcétera). Pero por suerte, cuando aparece el amor, y esas relaciones transitan un tiempo y se construyen, esto se calma.  Pero el verdadero amor no tiene que ver con el sufrimiento. Sino, al contrario, con una amplia sensación de felicidad de saber que a los momentos dolorosos no los atravesamos solos, que alguien nos cuida las espaldas y está con nosotros. Y eso no tiene nada de sufrimiento, y está muy lejos de aquello que te mata; al contrario, está más cerca de lo que te cura y calma.

11- ¿Hasta dónde puede llegar la tolerancia al sufrimiento del que sólo “aguanta”?

Es importante esto porque la tolerancia puede ser enorme. Hay gente que va naturalizando situaciones de dolor porque le parecen tan habituales que tardan mucho tiempo en darse cuenta y ver lo mal que están viviendo. Y es como que se adaptaran a vivir mal, cuando en realidad el cuerpo lo siente antes de su razón. Por eso se van enfermando. Hay miedo a empezar de nuevo y cortar algo, y está la ilusión de que algo va a cambiar. Y hay poca tolerancia al bienestar. Porque como nunca se tuvo, suena raro. Hasta que se dan cuenta que se puede vivir en bienestar y serenidad.

12- ¿Y cuál es el límite?

El límite lo pone el cuerpo cuando ya no puede más. Y el “basta” no lo dice la razón, sino la emoción cuando ya no me puedo levantar, estoy angustiado, o cuando el cuerpo enferma. Pero ojo, que no pueda más no quiere decir que me separe. Muchas veces estas personas consultan para saber cómo hacen para seguir aguantando. En realidad lo saludable es que en algún momento dicen “basta” porque su dignidad empieza a desaparecer y se dan cuenta de que hay alguna posibilidad de vivir mejor. Esto es un signo de recuperación. Y esto no pasa solo, pasa generalmente porque hay una red social o de amigos que contiene, porque consultan a un terapeuta….estos son caminos que pueden ayudarte a decir “me corro”; me corro de lugares de falta de respeto o dignidad.

13- ¿Quiénes son más vulnerables a enfermar “por amor”, los hombres o las mujeres? ¿Por qué?

Enferman tanto mujeres como hombres. Solo que en el mundo femenino hay algunas presiones extras. La presión de estar en pareja y una buena pareja tal vez es más para la mujer (sobre todo por la maternidad). Y también porque para la autoestima de la mujer no es lo mismo el impacto de no estar en pareja que para el hombre. En la autoestima del hombre impacta más no tener un buen trabajo, buena situación económica y demás. Es importante marcar que cuando hay una discusión se alteran las hormonas del estrés  -lo cual es natural-. Pero en las mujeres, 24 horas después siguen alteradas; como si ellas todavía estuvieran reviviendo esa discusión un día después. Y esto es muy importante porque hay parejas que discuten todo el tiempo y esas hormonas están aumentadas continuamente en las mujeres y en los hombres, no.

14- ¿Por qué cuesta aceptar que el otro no nos quiere?

Es difícil aceptar que alguien puede no querernos. Y pensar que por más que tengas todo para ser querido “hay alguien que no te elige”.

15- Una vez que se dijo “basta”… ¿es posible recuperarse de las dependencias afectivas? ¿Cómo?

Sí. Tal vez no pueda recuperarse esa relación, pero sí la persona. De todas formas, en lo que nos centramos no es en la recuperación de la relación sino en recuperar ese patrón dañado. Lo importante es recuperar el amor hacia sí mismo. Que la persona pueda ponerse “en algún lugar”, recuperar sus proyectos, que fortalezca la autoestima dañada. Y esto tiene que ver con amarse a sí mismo. Y amarse a sí mismo es una cuestión de dignidad, de saber que hay cosas que no se pueden negociar y el amor es una de ellas. El amor tiene condiciones, no es incondicional. Hay condiciones que cada persona va a poner que pueden tener que ver con la no violencia, con la fidelidad, o lo que a cada uno le parezca. Y hay una sensación de mucha dignidad cuando tu sientes que no violas esto que piensas, o que cuando esto se empieza a violar, tu te vas.

16- ¿Sirven los grupos de autoayuda? ¿Cómo se trabaja en los grupos para mujeres con Dependencias Afectivas de los que estás a cargo?

Siempre tenemos que pensar que en la enfermedad mental tenemos que tener una esperanza.  Siempre puede haber una transformación en nuestras vidas. Se pueden hacer cambios profundos que seguro llevarán tiempo y algún dolor. Pero lo importante es saber que se puede. Los grupos de autoayuda que son para mujeres con dependencias afectivas (hay también para hombres o mixtos), no son grupos de terapia. Pero sí son espacios donde nos reunimos para que se puedan compartir experiencias, hablar, e identificarse. No reemplazan a una terapia, pero sirven para salir. Lo importante siempre es pedir ayuda: en un terapeuta, amigos, grupos de autoayuda, redes de amigos, en la religión.

17- ¿Cómo armar una relación estable y amorosa pero sin dependencia?

Esto tiene que ver con poder ser generosos, honestos y auténticos. Con estar con alguien que no nos haga dejar de ser quienes somos. Cuando tengo miedo a ser quien soy porque el otro me puede dejar, es una estafa. Si el otro me va a querer tiene que ser como soy. Es importante que cada uno de la pareja pueda preservar sus espacios, se realice personalmente, y que el otro no sea el centro de mi mundo.

18-   Finalmente licenciada, ¿cómo afecta a la salud la falta de amor?
La salud se ve totalmente afectada por la falta de amor. Sobre todo por el desamor en una relación. Pero la salud se ve afectada por la falta de amor a uno mismo básicamente. Lo importante es marcar que el problema central radica en que lo que enferma es el desamor dentro de la pareja. Porque puedo no tener una pareja y estar lleno de amor en la vida. Lo que enferma es estar en una relación y vivir el desamor. Eso es lo tóxico, y es mucho más tóxico que dormir solo en la cama. Si estoy solo, puedo estar triste o aburrido pero no enfermarme. La soledad no es sinónimo de enfermedad. No hay que identificar pareja y familia con bienestar y estar solo con malestar.

¿Cuál es el hombre que sigues buscando?

Ayuda para encontrar un amor inteligente y espiritual

Sin dudas, las mujeres siempre están en la búsqueda del hombre de sus vidas. Aquél que les colme el espíritu y enriquezca el alma. Pero, por sobre todo, con el que puedan ser felices y crecer espiritual y personalmente. Se fantasea con él una y mil veces, aunque nunca se sabe cuándo llegará ese encuentro tan esperado. En esta nota, las mujeres podrán conocer cómo es el hombre que buscan, cuáles son las claves que les permitirán llevar adelante una relación armónica, y todos los mitos amorosos que se deberían desterrar por completo, para vivir un amor inteligente y espiritual.

Las ilusiones respecto del hombre que cada mujer persigue en esta vida, revelan su estado interior. La forma de armar el combo “perfecto”, es en realidad un autorretrato. En verdad, dice más de ellas mismas que de la persona con la que sueñan. ¿Se animan a saber quiénes son y qué les falta?

Comprometerse a algo superior

La clave fundamental para el buen funcionamiento de cualquier pareja es que ambos puedan unirse para ayudarse a evolucionar. El secreto es sin dudas, encontrar a aquella persona que le permita a cada mujer crecer física, mental y espiritualmente. Y así, el resultado satisfactorio, estará garantizado.

¿Qué es exactamente lo que se cree acerca del hombre “ideal”?

Para la psicóloga Beatriz Goldberg, autora del libro “Mujeres en cambio”, hay muchas definiciones que hablan acerca de lo que las mujeres esperan del hombre de sus vidas. Y si bien existen algunas que se mantienen a lo largo de los años, no por eso están en lo cierto.

Se debe tener en cuenta que pensar que se encontrará al hombre “perfecto”, es pura fantasía. ¿Por qué? Porque tal como asegura la especialista, en la vida no se puede tener todo, y un hombre ideal es un hombre-todo.

Creencias erróneas más comunes sobre el hombre ideal

  • Es el que tiene exactamente las características ideales, aquél que vemos en nuestras fantasías.
  • Es el que el destino nos tiene reservado, pero no podemos descubrir.
  • Es el que eligió a nuestra amiga en lugar de elegirnos a nosotras.
  • Es el que nunca nos dio ni la hora, a pesar de que estábamos absolutamente seguras que era el hombre ideal para nosotras.
  • Es el que, en este preciso instante, está solo en su cama, soñando con la mujer ideal.
  • Es el que se acuerda de los aniversarios y no le da vergüenza comprarnos flores.
  • Es el que es a la vez sensible y de mucho carácter.
  • Es el que es a la vez delicado pero superviril.
  • Es el que es dulce pero recio. El que nos hace reír y llorar.
  • Es el que tiene los modales de un intelectual y el sexo desenfrenado de un campesino rústico.

¿Príncipe azul?

Si bien se sabe que los príncipes azules no existen, muchas veces se sigue esperando por ellos. Pero en el fondo, se conoce que esto no sucederá. ¿Por qué? Porque nunca nadie conseguirá reunir todos los atributos que cada mujer desea.

Y esto no significa que haya que descartar aquellos anhelos o pensamientos forjados acerca del hombre que se añora; pero solo esperar lo que se quiere de un “otro”, lo único que puede hacer es conducir al género femenino a la decepción. ¿La clave? El hombre “ideal”, puede existir en la medida que se comience a buscar la versión de pareja que sea más acorde a los gustos, expectativas de vida, proyectos e ideales de cada mujer. Y eso se logra, cuando nos conocemos a fondo.

El error más común: idealizar al otro

  • El otro, no debe ser una persona demasiado idealizada, sino amada en todo su ser con sus carencias y defectos.
  • ¿Por qué no conviene idealizar? Porque de esta forma, se hace muy difícil encontrar una pareja con la que se pueda llevar una vida plena, satisfactoria y feliz. Sólo se encontrará un compañero de camino si se deja de exigirle que se adecue a idealizaciones imposibles.

Enriquecer el espíritu de a dos

9 claves reales para saber cuándo se puede vivir con el otro un amor inteligente

  • Que valore a la mujer que tenga al lado.
  • Que respete sus tiempos, actividades y proyectos personales y/o profesionales.
  • Que sea un hombre atento a sus cambios y la apoye en las dificultades.
  • Que ayude en las tareas de ser madre y comparta activamente las responsabilidades de la casa y de la crianza de los hijos, sin olvidarse las que le corresponden como padre de familia.
  • Que pueda dar lo que se le pide, porque no se le exige lo que no puede ofrecer.
  • Que permita disentir con sus pensamientos, y la pareja pueda entender que no se amarán más por pensar siempre igual.
  • El amor no es apego ni sumisión. Por lo tanto, el compañero debe entender que la pareja es un intercambio recíproco de afecto que aumenta la autoestima y calidad de vida de cada uno.
  • Tener siempre presente que una relación sana y feliz, permite al mismo tiempo ser libres, no impone normas y sabe atravesar las crisis y momentos difíciles.

Frases “ideales” del amor que hay que desterrar

  • El amor llena todos los vacíos.
  • Ya encontraré mi media naranja, mi príncipe azul o alma gemela.
  • Si me desea, me amará como sea.
  • Sólo basta con estar juntos (En realidad, ¡importa el cómo estamos juntos!).
  • Amar es no tener que pedir perdón nunca.
  • Si de verdad me quiere, hará todo lo que yo desee.
  • Si de verdad quiere estar conmigo, cambiará.
  • No necesito expresarle mis sentimientos, él sólo debe entenderlos.
  • Si me ama, jamás querrá separarse de mí.


El arte de la conquista

La vida de hoy en día las domestica cada vez más para la ansiedad y los encuentros fugaces. Doble desafío entonces el de ir en busca de una real conexión con un alguien que las haga sentir vivas y plenas.

Un proceso en el que lo más importante es sentirse bien con una misma y disfrutarlo sin miedos. ¿Cómo, dónde, qué hago? ¿Qué actitud tomo? ¿Qué me pongo? Éstas son sólo algunas de las preguntas que las acosan cuando de pensar en conocer a alguien se trata. La vergüenza, el qué dirán, romper con los estereotipos, la inseguridad y el miedo al fracaso entran en juego en este terreno incierto y azaroso pero más que emocionante que es: LA CONQUISTA.

Me quiero, no me quiero…

Sin duda el punto a investigar y profundizar es cómo se sienten con ellas mismas. ¿Cuál es la imagen propia que alimentan?

Lo primero que tienen que saber es que la autoestima no es algo con lo que se nace, sino que podemos ir construyéndola. Por eso, es importante que sepan que van a cambiar a lo largo de sus vidas y que ustedes –chicas-, con su esfuerzo y voluntad, también pueden modificarla.

Para lograr que otro que les interesa las valoren es necesario empezar por valorarse ustedes mismas. Suena imposible poder transmitir buena energía si la que destinan para su interior es oscura y autodestructiva.

Debemos estar conectadas muy intensamente con su cuerpo, con sus sensaciones, emociones, anhelos y proyectos. Una autoestima dañada las hará sentir permanentemente inseguras, desconfiadas, que no merecemos ni valen nada y eso sólo las llevará a recluirse. En este contexto, el proceso de seducción encuentra sus mayores obstáculos.

El vaso medio lleno

El primer paso para mejorar es dejar de criticarse sin piedad. Es importante que identifiquen los pensamientos de tipo: “Soy horrible“; “No merezco que él se fije en mí”; “Todo lo hago mal“; “Si me conoce de verdad, no me querrá“. Cada vez que piensen así, su autoestima es maltratada profundamente. Cuando estas ideas aparecen hay que esforzarse por ver lo que pasa de una forma más positiva y reemplazar ese pensamiento por uno más racional. Todo es cuestión del punto de vista. Si cambian su manera de ver la situación, la situación cambiará.

Un camino sin imposibles

En el proceso de conquista no hay que pensar en inalcanzables. Nadie lo es. No lo son ustedes, no lo son ellos. Poner en un pedestal al ser deseado sólo las llevará a una idealización que en la realidad nunca cumplirá las expectativas. Empiecen por ver a todos como iguales. Desde ese lugar, proyectar y transmitir energía positiva no será en vano. Visualizar la meta, desearla, humanizarla y confiar en ustedes mismas, son ingredientes excluyentes cuando de seducir de trata.

Soy mujer y voy al frente

Tal vez el estereotipo social más fuerte con el que se enfrentan sea que como mujeres no pueden “avanzar”, deben esperar, en actitud sumisa, ser seducidas.

Las cosas cambiaron, y mucho. El estereotipo tiembla ante la cantidad cada vez mayor de mujeres que lograron salir del casillero y encarar al hombre deseado. Esto no quiere decir olvidar ciertos gestos o clichés masculinos que en el proceso de seducción les gusta. Sino que se trata de poder estar en una posición más activa, mostrándose y denotando un “estoy aquí ahora para vos”, dejando el ser introvertidas para pisar fuerte y mostrar qué es lo que se quiere. Un camino en el que la lucha es doble, también deberán combatir el “qué dirán”. Sus amigas, sus pares muchas veces no quieren dejar ese lugar femenino encasillado y verán con malos ojos su actitud.

Pero como dice el refrán “en la cancha se ven los pingos”… cada una trazará su camino como más feliz la haga.

Lo conquisté y ahora ¿qué?

Tal vez lo más difícil y donde más deben focalizarse una vez franqueada la conquista es ¿y ahora qué hago?. Seguramente tendrán preguntas apresuradas del estilo “¿querrá volver a verme?”; “¿esto funcionará?”. Cuestionamientos que al momento no tienen contestación certera. Y como sin solución, no hay problema, sin respuesta tampoco debería haber pregunta. El mejor remedio para la ansiedad que puede venir después de ese primer encuentro es relajar la mente y el cuerpo; pensar que todo seguirá el curso que deba seguir y que nada debe ser forzado ni escondido. Deben hacer caso a sus sensaciones y deseos. Escuchar al otro, percibirlo. Él seguro registrará lo que les pasa. Ese ida y vuelta de verdades mutuas no puede más que trazar el principio de una linda historia.

La autoestima funciona en nuestra vida diaria como un filtro de lo que nos pasa, como si fueran unos anteojos que llevamos siempre puestos. Si nuestra autoestima es negativa entonces esos anteojos serán negros y todo lo que nos sucede lo veremos de ese color.

Consejos a la hora de seducir

Lo mejor que tienen son ustedes mismas pero ayudarse un poquito a sentirse mejor no viene mal.

-Usen la ropa que más les gusta.

-Cuiden su cuerpo. No obsesivamente pero estar en equilibrio siempre ayuda a la armonía personal.

-No sobreactúen. Si hay algo que no les gusta o no les hace sentir cómodas no está mal ni desubicado que lo expresen. Las ayudará a confiar en ustedes mismas, a escucharse y sentirse bien.

-No sientan frustración si algo sale mal. Todo se puede mejorar y todo puede volver a empezar.

-Valórense. Muéstrense tal cual son, sin duda es su mejor faceta y el camino más sano y efectivo para seducir.