Síndrome de piernas inquietas

Sin una causa y un tratamiento concreto, el síndrome de piernas inquietas (SPI) es una enfermedad poco conocida pero frecuente que provoca la necesidad irresistible de mover las piernas. Conozca cómo aliviarla y consejos de la especialista.

La cafeína  y el chocolate incrementan los síntomas del SPI. Se deben evitar los productos que las incluyen, chocolate, las bebidas con cafeína como el café, te, y bebidas cola. En muchas personas también el alcohol incrementa la intensidad de los síntomas por lo que deberían evitarlo.

El síndrome de piernas inquietas es un trastorno del sistema nervioso que se caracteriza por la necesidad imperiosa e irresistible de mover las piernas cuando están en reposo. A pesar de las numerosas investigaciones para determinar las causas del síndrome, los resultados aún no son concluyentes y todavía no hay una causa clara.

  1. El síndrome puede ser primario, heredado de un familiar o
  2. secundario a otra enfermedad como diabetes, artritis, insuficiencia renal crónica o anemia, entre otras.

Es habitual que el síndrome primario se dé en miembros de la misma familia. Más del 50% de los pacientes tiene al menos un familiar de primer grado (hermanos, padres o hijos) afectado. Si bien tanto niños como adultos se pueden ver afectados, la incidencia aumenta en personas mayores.

Síntomas y diagnóstico

La necesidad irresistible de mover las piernas es el síntoma principal como consecuencia de una sensación molesta y desagradable en el interior de las piernas. Los pacientes lo describen como hormigueo, bichos que caminan, picazón, escalofrío, quemazón o desasosiego.

Los síntomas generalmente aparecen cuando la persona se encuentra en reposo o relajada y se reducen mediante el movimiento voluntario de las piernas o de la zona afectada. Generalmente la necesidad de mover las piernas empeora por la tarde y la noche al momento de acostarse.

En la actualidad, no existe ninguna prueba de laboratorio que pueda confirmar el diagnóstico del síndrome. El médico examinará al paciente clínicamente y al detectar síntomas del síndrome podrá diagnosticar al paciente. Además, se pueden descartar las causas secundarias mediante exámenes de laboratorio buscando déficit de hierro y un buen examen físico.

Tratamientos

Puede ayudar a combatir el SPI una buena caminata,  hacer ejercicios, tomar baños fríos o calientes, masajear los miembros, aplicar frío o calor, usar técnicas de vibración, la acupuntura, y la práctica de técnicas de relajación (biofeedback, meditación o yoga). Aunque estas medidas son de ayuda, en general no solucionan el problema.

  • Si la causa del SPI es el déficit de alguna vitamina o mineral, se indicarán suplementos de hierro, ácido fólico, vitamina B, esto muchas veces es suficiente para reducir o aliviar los síntomas. Este tipo de suplementos sólo se deberían tomar bajo prescripción médica y luego de haber comprobado mediante análisis su carencia.
  • Si la causa del SPI es primaria (no hay déficit de vitaminas o minerales), se puede recurrir al tratamiento farmacológico. En los últimos años se ha producido una auténtica revolución en el tratamiento de esta enfermedad, haciendo que en la mayoría de los casos, el cuadro tenga una solución eficaz bajo la utilización de sustancias dopaminérgicas. Una vez eliminadas las molestias, las personas afectadas notan en pocos días una mejoría del sueño y de su calidad de vida.

Consejos prácticos

No luchar contra los movimientos. No se debe intentar suprimir la necesidad de moverse ya que los síntomas pueden empeorar. Hacer ejercicios regularmente puede ayudar con la enfermedad y la sensación de control.

  • Comenzar y terminar el día estirándose. Las terapias complementarias pueden ayudar física y emocionalmente con el síndrome. Yoga, tai chi, musicoterapia y acupuntura son algunas de las opciones recomendadas.
  • Mantener la mente ocupada. Los síntomas del síndrome pueden verse disminuidos al mantener la mente activa mediante juegos y actividades.

La opinión de la especialista

Doctora Mirta Averbuch. Jefa de la Unidad de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Directora del Instituto SOMNOS.

¿Cómo se ve afectada la vida diaria de los pacientes?

El síndrome puede llegar a afectar a la calidad de vida de las personas que lo padecen ya que impide conciliar o mantener el sueño y produce síntomas sensitivos desagradables cuando el paciente se relaja. La persona suele estar más cansada de lo normal por su dificultad de conciliar el sueño y eso puede afectar su capacidad laboral y social e incluso generar cambios de humor.

¿Qué se aconseja realizar para aliviar los síntomas?

Elegir un estilo de vida saludable, eliminar las sustancias que facilitan los síntomas (café, té y refrescos excitantes), tomar los suplementos vitamínicos (vitamina B) y minerales necesarios (hierro, magnesio, potasio y calcio) y ocuparse en actividades autodirigidas (caminar, estirarse, tomar baños fríos o calientes, etc).
La fatiga y la somnolencia tienden a empeorar los síntomas del SPI, por lo que llevar a cabo un programa de buena higiene de sueño (acostarse y levantarse a la misma hora, y, a poder ser, tener un entorno de sueño tranquilo y cómodo) debería ser un primer paso para resolver sus síntomas.