Rabietas infantiles: Controlándolas con paciencia y amor

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rabietas infantiles

La psicóloga infanto adolescente, Marcela Tarifeño, da algunos consejos para papás complicados con estas conductas. 

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en un supermercado o en una tienda con un niño que grita y llora frente a sus impotentes papás que no saben qué hacer para calmarlo? Las famosas pataletas infantiles son una realidad que afecta a la mayoría de los papás que tienen hijos menores de seis años. La psicóloga infanto-adolescente de la Universidad Mayor, Marcela Tarifeño, da unas claves para conocerlas y saber cómo manejarlas.  

Estos episodios conductuales son una manifestación emocional de rabia y frustración de los niños, que les sirve para llamar la atención y conseguir lo que quieren a través de ella. Las pataletas comienzan cerca de los 2 años en pequeños de carácter fuerte, ya que a esa edad se inicia el proceso psicológico de diferenciación, que implica darse cuenta que es un ser individual distinto de sus padres. “A esta temprana edad empieza la conformación de la identidad personal, por lo que los niños quieren sentir que también tienen voluntad y poder de decisión sobre sí y sobre los demás. Se vuelven muy oposicionistas, desafiantes, responden a todo que “no”, todo lo quieren hacer solos y son  difíciles de manejar”.  

La académica sugiere a los padres tener mucha paciencia, no alterarse con las ganas de autodeterminación de los niños, tratar de ceder en pequeñas cosas que ellos sí  pueden desarrollar solos: “No es bueno que el menor esté siempre sometido a normas y reglas de los demás, también es bueno que vaya experimentando poco a poco su propia capacidad de decisión y desarrolle sus propios gustos. Eso sí, siempre en estrecha vigilancia -o mejor dicho, compañía- de adultos criteriosos y responsables”.  

Para erradicar las rabietas de la vida diaria, la especialista recomienda a los padres ignorarlas y atender al niño sólo después que se haya calmado: “Hay que educar emocionalmente al niño explicándole que con gritos y llantos no logrará nada, que si quiere algo debe conversarlo con los papás. Se les debe enseñar a tolerar la frustración, manejándola positivamente, tratando de hacer cosas constructivas para superarla”, explica.  

La especialista agrega que los padres deben mantenerse firmes frente a un episodio de este tipo, sin demostrar debilidad frente a la conducta de sus hijos: “cuando los pequeños se dan cuenta que por evitar la pataleta en la vía pública, los papás ceden y les dan lo que quieren, más la mantienen en el tiempo y la utilizan como mecanismo de manipulación”. Estas conductas se extienden normalmente hasta los seis o siete años, edad en que los niños empiezan a tomar conciencia social y a sentir vergüenza por sus escándalos.   

Tarifeño, reconoce que este es un tema complejo, ya que muchas veces a los papás les cuesta ser firmes y tragarse la rabia o la vergüenza frente a la pataleta de un hijo, pero a su parecer,  lo mejor es eso, no enganchar, retirarse del lugar dejando al pequeño solo pero seguro, no ceder y estar atento a todos los buenos momentos que él manifieste para en ese momento aprovechar de regalonearlo, consentirlo, expresarle la felicidad y el orgullo que nos provoca con su buena conducta. “De ese modo se “moldea” más fácilmente la conducta positiva de un hijo”, concluye.

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