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Pulso acelerado: Causas, riesgos y prevención

enero 2, 2014

Controlar el pulso cardíaco es fundamental para cuidar la salud del corazón y detectar a tiempo problemas que pueden generar múltiples consecuencias.

Prestar atención al ritmo en el que late el corazón puede delatar fallas en su funcionamiento, como por ejemplo la arritmia cardíaca: un conjunto de problemas que hacen que el corazón lata demasiado lento o demasiado rápido.

El pulso acelerado, habitualmente conocido como taquicardia, presenta una frecuencia mayor a 100 latidos por minuto estando en reposo. Se puede manifestar como palpitaciones que se deberán investigar para conocer su causa y así encontrar un tratamiento adecuado.

Por qué se produce

La taquicardia puede ser la expresión de una deshidratación, dado que el cuerpo compensa la falta de líquido en el organismo aumentando la frecuencia cardíaca, o una sobrehidratación por exceso de líquidos, que puede determinar un cuadro de insuficiencia cardíaca. Para prevenir la deshidratación es aconsejable beber abundante líquido, como el agua por ejemplo, que no agrega calorías a la dieta y es muy buena para la salud. Pero para hacer una ingesta adecuada, evitando la sobrehidratación, es necesario conocer los requerimientos del cuerpo y la cantidad de agua que poseen los alimentos y otros líquidos, teniendo en cuenta además la transpiración si se hace ejercicio físico.

El estrés también influye en el pulso cardíaco. Está íntimamente relacionado con situaciones de ansiedad, frustración o furia, nervios o miedo. Si bien una dosis baja de estrés resulta necesaria para desarrollar actividades productivas, si el nivel crece a niveles patológicos puede producir graves daños en la salud. La mejor y más concreta definición de estrés es: “cuando el cerebro dice que SI y el cuerpo dice que NO”. Esto ocurre cuando se liberan sustancias que aumentan la frecuencia cardíaca y por ende producen un pulso acelerado.

La cafeína por su parte, estimula el sistema nervioso central incrementando la sensación de alerta y, en cantidades exageradas, puede producir inquietud, ansiedad e irritación, que estimulan la aparición de una taquicardia. Cuando se consumen más de 4 tazas por día de café, puede provocar insomnio e inclusive migrañas. Otro efecto adverso es la pérdida de líquidos, dado que la cafeína tiene un efecto diurético.

El tabaquismo es otro de los factores que favorecen el pulso acelerado. Al entrar en el torrente sanguíneo, la nicotina provoca la liberación de adrenalina, hormona que estimula el sistema nervioso central, aumenta la presión arterial y las frecuencias respiratoria y cardíaca. Cuando esto sucede, los vasos sanguíneos se angostan, obligando a la sangre a circular por un espacio más pequeño que favorece la aparición de hipertensión arterial.

La aparición de problemas en las válvulas cardíacas también puede reflejarse en la aceleración de los latidos. Por ejemplo, si la válvula aórtica se estrecha, produce una acumulación de sangre que aumenta la cantidad de líquido en los pulmones provocando un cuadro de insuficiencia cardíaca (sobrecarga de líquido) que terminará en una aceleración del pulso.

Otras causas pueden estar representadas por la ansiedad desmedida, el ejercicio excesivo, el mismo embarazo (fisiológico) y la hiperactividad de la glándula tiroides.

10 pasos para la prevención

Prevenir el pulso acelerado y controlarlo es muy importante para mantener el corazón sano y así evitar las múltiples consecuencias que su mal funcionamiento puede generar.

Consejos:
1.      Hacer una dieta saludable, equilibrada, baja en grasas y rica en fibras.
2.      Controlar el nivel de estrés.
3.      Estar físicamente activo, hacer ejercicios regularmente y tener supervisión médica.
4.      No fumar.
5.      Chequear regularmente la presión arterial.
6.      Chequear los niveles de colesterol en sangre.
7.      Si tiene sobrepeso u obesidad, perder peso en forma controlada con un nutricionista.
8.      Controlar los niveles de glucemia (azúcar en la sangre).
9.      Dormir idealmente 8 horas por noche.
10.   Limitar el consumo de cafeína y alcohol.

Asesoramiento:
*Asesoró el Dr. Sergio Muryán, Jefe de Cardiología y Unidad Coronaria del Sanatorio de los Arcos.

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