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Los 10 problemas de pareja más comunes

enero 13, 2012

¿CÓMO RESOLVERLOS CON INTELIGENCIA?

Reportaje a Abel Cortese, principal investigador de Inteligencia Emocional en Argentina.

Existen diez razones por las cuales las parejas pueden dejar de serlo si no aprenden a manejar ciertas situaciones. ¿Cuáles son las claves para vivir mejor y disfrutar a fondo de la relación? La Inteligencia Emocional posee prácticas propuestas y nos puede enseñar a resolver aquellos conflictos que vivimos a diario.

¿Cuáles serían los diez problemas de pareja más comunes y cómo podemos resolverlos?

Hay una investigación muy interesante citada en el libro “Psicología para todos” (Vladimir Gessen y María Mercedes de Gessen, Círculo de lectores, 1998), que habla sobre “Los 10 problemas de pareja más comunes”. A mí me pareció muy atractivo re-escribir sobre ellos a partir de la mirada de la Inteligencia Emocional. Y esto radica en que se trata de cuestiones que si no se trabajan desde el principio, deterioran el amor y las relaciones armoniosas de pareja.

¿Por qué la Inteligencia Emocional puede ayudarnos a resolver problemas de pareja?

Porque la Inteligencia Emocional aporta el conocimiento acerca del funcionamiento de las emociones. Pero además, agrega herramientas para resolver conflictos y diferencias. Según mi experiencia, podría afirmar que el 90% de los problemas de pareja que he conocido se debían al desconocimiento tanto del funcionamiento de las emociones como de las herramientas básicas de habilidades sociales(Ver recuadros). Se puede evitar una guerra prestando atención a las pequeñas “mechas” que se fueron encendiendo antes.

¿Cuáles serían esos 10 problemas y su resolución?

1-Las grandes y pequeñas diferencias: Aquí hablamos de las diferencias en objetivos, en intereses, y en los hábitos cotidianos que van generando conflictos pequeños, y llevan al desamor. Resolución: Lo normal y lo deseable es que se establezca un equilibrio. Por supuesto, a mayores diferencias, más precario será este equilibrio. ¿Algunos ejemplos?

  • Objetivo diferente en una pareja: Puede ser que para uno de los miembros sea fundamental ahorrar (para comprar una vivienda, pero en realidad, más profundamente, es una imperiosa necesidad de sentir seguridad), y para el otro miembro sea gastar todo el dinero a medida que se gana.

  • Intereses diferentes: Puede ser que uno de los cónyuges desee tener un hijo mientras el otro/a prefiera terminar los estudios.

  • Hábitos cotidianos distintos: A veces al principio suenan como un problema menor, pero pueden tener consecuencias importantes porque producen un desgaste continuo. Suelen ser situaciones como: la forma en que el otro conduce el auto, la manera de guardar la ropa, la planificación de las salidas, etc.

Lo típico es comenzar por la descarga emocional de la frustración ante los objetivos diferentes, con desbordes como: “Vos sos miedosa y así no disfrutás de la vida, siempre pensando que nos vamos a quedar sin plata…”, lo que suele generar como respuesta: “Y vos lo único que sabés hacer bien es gastar hasta el último peso que ganamos…”. Si bien este tipo de reacción es muy habitual, hay que buscar la ocasión (más tarde u otro día) de retomar un diálogo con cierto equilibrio emocional que guíe a ambos cónyuges hacia una solución. En la medida en que recuerden priorizar la relación antes que una posición en particular, habrá un punto en común que les permitirá explorar acuerdos y preservar el sentimiento de afecto, que es la piedra angular de una pareja.

2- La pareja se extiende. El advenimiento del embarazo genera en algunos casos disgustos y decepciones, generalmente con el primer hijo. Muchas veces el embarazo impide el cumplimiento de objetivos de estudio, o los económicos, y obliga a cambiar los intereses y metas de la pareja. Resolución: Para comprender cómo podemos afrontar esta delicada situación, es conveniente enumerar las cinco Habilidades Prácticas de la Inteligencia Emocional y ver cómo se aplican aquí:

  • Autoconciencia: Comprender profundamente que una vez que decidieron tener un hijo nada es más importante que esa decisión, y se pueden explorar y paliar las consecuencias “negativas” que uno o ambos puedan considerar. Si el hijo no estaba en los planes de ambos, toda negatividad emocional que no se resuelva, sólo complicará la situación no deseada. En cambio, si se llevan libremente al diálogo las frustraciones, temores y/o diferencias de sentimientos, pueden aparecer otras perspectivas que ayuden a mejorar la situación.

  • Control emocional: Teniendo en cuenta que es una situación muy delicada, cada reacción puede ser muy costosa. Situaciones mal manejadas pueden romper la pareja, o provocar estados anímicos que lleguen al extremo de que la madre se enfurezca o entristezca tanto que dañe al futuro bebé, etc. Entonces, antes de lanzarse a gritar o hablar de manera tajante o hiriente, una alternativa puede ser desahogarse con otra persona de confianza que no sea el propio cónyuge, o expresar esos sentimientos luego de realizar cierta “preparación” psico-física (saliendo a dar un paseo, hablándolo en una sesión de terapia etc.) para que se enfríe un poco el cuerpo y la mente.

  • Motivación: Buscar factores que los motiven a desear y disfrutar más la situación, haciendo listas de cosas positivas que la situación traerá. Cada ser humano se motiva con diferentes aspectos de un hecho, por lo que esta lista será para compartir pero también muy personal.

  • Empatía: Cada uno intentará ponerse en el lugar del otro, sin juzgar las necesidades de la pareja, sus frustraciones o quejas. Más que en replicar tendrá que pensar en preguntar al otro cómo se siente, qué experimentó con la noticia, sin sentirse afectada personalmente por las respuestas, y ayudándose sabiendo que a su turno será la persona escuchada y comprendida.

  • Habilidades sociales: La manera de comunicar las cosas, de hablar, de escucharse, de leer el cuerpo de la otra persona, sus miedos, su angustia, puede cambiar radicalmente la situación. No cambiará el hecho, pero sí la manera de encarar la vida, y muchos aspectos conflictivos o problemáticos de la situación.

3- La insatisfacción sexual: Producto de disfunciones sexuales no tratadas, algunas parejas – más del 30 %- conviven sin tener una plena sexualidad y, lo que es peor, sin comentárselo entre ambos. Resolución:Muchas parejas se niegan a admitir que tienen un problema sexual. La autoconciencia es fundamental para pasar a la acción, que podría ser buscar ayuda profesional, comprar libros sobre el tema, sostener charlas, o cualquier recurso que signifique un cambio hacia un mayor bienestar. En muchos casos los problemas se moderan o resuelven expresando deseos o molestias, y en otros es necesaria la búsqueda de información especializada o la consulta a un sexóloga/a para ver cómo se superan las inhibiciones y malestares generados en ese ámbito.

4- La comunicación negativa. Nos referimos a los eternos pensamientos paranoicos que algunos tienen, en el sentido de que piensan que su pareja, de una u otra forma, les va a hacer daño. Por ejemplo, si la pareja está callada porque simplemente está pensando en algún suceso del día, el pensamiento paranoico provoca reacciones como ésta: “Debe estar callado(a) porque está enojado(a) conmigo”. Otro es el pensamiento donde siempre creen algunos que todo les sale mal. No importa lo que haga la pareja, nunca estarán satisfechos. Resolución:El significado de la comunicación, es a menudo confuso para el receptor. Decodificar el mensaje es, en el fondo, leer el pensamiento del emisor. Sin embargo, tenemos en general, maneras peculiares de decodificar; por lo tanto nos equivocamos con frecuencia. Además, a veces leemos significados ocultos donde no los hay. Las parejas deberían verificar su lectura del pensamiento y formular preguntas directas o efectuar más observaciones de los actos del compañero. Se darían cuenta, entonces, que su adivinación es incorrecta.

5- Las distintas etapas del amor también generan problemas a la pareja. La primera crisis ocurre generalmente al tercer año de relación, cuando decae la etapa que llamaremos pasional, donde tiene una gran importancia el dedicarse el uno al otro. En este momento, cada miembro de la pareja, comienza a pensar en los otros objetivos y metas que le reclama la vida. Resolución: Después de la etapa “pasional”, que no tiene una duración definida, pueden sucederse diferentes momentos con zonas de conflictos posibles: como el primer embarazo, la cantidad de hijos deseados, la sexualidad, la educación de los hijos, los cambios laborales y/o económicos, la probable sexualidad extramatrimonial, el crecimiento de los hijos y su adolescencia, etc. En todos los casos, es conveniente recordar que la pareja necesita normas y reglas que se construyen a partir de las creencias, sentimientos, deseos y necesidades. Todo esto se logra a través de una comunicación clara y eficiente. Y para que dos personas se comuniquen tan efectiva y significativamente como sea posible hay que tener en cuenta los siguientes puntos:

  1. Cada uno debe ser conciente de lo que piensa, cree y/o siente.

  2. Cada uno expresará sus sentimientos sin culpar o acusar, haciendo posible la respuesta positiva de la otra parte.

  3. Cada uno escuchará y tratará de comprender claramente lo que el otro ha dicho.

  4. Cada uno hará todo el esfuerzo que le sea posible para identificarse con el otro.

6- ¿Quién se ocupa del hogar? La distribución de las cargas de las tareas del hogar, siempre genera conflicto. En la actualidad, las mujeres demandan igualdad en las labores caseras y los hombres, generalmente se resisten a aceptarlo. Resolución: Me parece que no es posible generalizar en qué proporción se debe ocupar cada cónyuge de las tareas del hogar. Lo que está claro es que el viejo modelo de que la mujer es “ama de casa” y el hombre es casi un huésped en la misma, ha terminado. Uno de los trucos al que se puede recurrir es hacer, periódicamente, una rotación de tareas (cocinar, hacer bañar a los chicos, limpiar una habitación) pero tomando las mismas como un juego, como un aprendizaje más, y no como una “dura e inevitable tarea”, ya que de hecho, en la mayoría de los casos, la etiqueta que le ponemos a un trabajo tiene más que ver con una disposición mental previa que con el nivel de dificultad de esa tarea.
7- Otro problema son papá y mamá: Tiene que ver con los problemas que generan las familias de cada miembro de la pareja. La familia política siempre es una fuente potencial de problemas, y un flanco fácil para atacar o menospreciar al cónyuge. Las personas inmaduras son aquellas que no comprenden a fondo cuánta diversidad existe entre los seres humanos, sobre todo si sumamos diferencias inevitables (sexo, brecha generacional, historia personal, educación recibida, etc.) Resolución: En ese sentido, puede ser un buen comienzo adoptar una posición de bajas expectativas referidas al entendimiento o simpatía que se tendrá con la familia del cónyuge; es mejor prepararse para ser tolerante y comprensivo ante las diferencias que se apreciarán en esa relación, que esperar de entrada que cada uno de los miembros de esa familia se ajusten a nuestros modelos o deseos. El amor hacia nuestra pareja puede ayudarnos mucho a mirar benignamente defectos de su familia de crianza o problemas con esa familia.

8- La infidelidad y los celos. Esta circunstancia genera un profundo resentimiento en la pareja burlada. Sin llegar a la infidelidad, de igual manera, los celos son un factor de perturbación en el amor. Resolución: Para algunas personas los celos son “la sal” que le da sabor a la relación, es decir, esperan ser celadas. Pero otras personas (sobre todo en las últimas generaciones), no necesitan de ese ingrediente. Me parece que el cambio de rol de la mujer (de un papel totalmente pasivo a la hora de seducir a uno mucho más activo) ha acentuado la problemática de los celos, y a esto se ha sumado también la tecnología y la hiper-conexión social (como el fenómeno de Facebook). Como en el caso de cualquier otra emoción o sentimiento, los celos que se mantienen bajo control no pueden poner en jaque a una pareja, y en algunos casos pueden servir de afrodisíaco. Pero cuando se salen de control, el cónyuge celado suele entrar “en estado de asfixia”, y una pareja en la cual uno de los miembros ve cercenada su libertad, comienza a funcionar mal.

9- La carga del medio ambiente. Nos referimos a los problemas que significan para la pareja el que uno de los dos consuma drogas o alcohol. Los “amigos” que sonsacan a la uno de los miembros de la pareja. El llegar “tarde” y los “almuerzos”. El status social, etc. Resolución: Si el problema más importante que podemos reconocer hoy para un individuo, es el estrés, lo mismo parece válido para la pareja. Las presiones sociales, laborales y familiares pueden incentivar el uso de drogas o alcohol, pero esto suele suceder en el seno de una familia cuando se ha perdido la verdadera comunicación entre sus miembros. Todo lo que no pueda hablarse libremente (la libertad para estar con amigos, los celos, los diferentes deseos y tiempos de cada cónyuge, etc.) será una “mochila” que comenzará a llevar la pareja.

10- Los problemas económicos: El espectacular cambio del rol de la mujer (quizá el cambio más significativo del siglo XX) ha modificado las pautas por las que se regían las parejas de la primera mitad del siglo pasado. En muchos hogares actuales la mujer es cabeza de familia o gana igual o más que su marido, lo que implica un nuevo modelo de toma de decisiones. Resolución:Esta nueva realidad cultural y psicológica implica que el tema del manejo de dinero tiene un papel destacado en la pareja, y acorde con este fenómeno hay por fortuna muchísima información que ayuda a encarar acuerdos, proyectos y presupuestos de manera armónica y buscando más afinidades que confrontaciones.

¿Estos problemas se pueden prever de antemano?

Como podemos apreciar, todos los problemas tienen algo en común: se pudieron prever si la pareja se hubiese conocido bien antes de lanzarse al agua. Lo que ocurre es que muchas parejas comienzan la vida en común prácticamente engañándose mutuamente. Es decir, él le hace ver a ella lo que él cree que a ella le gusta, y ella le muestra a él lo que piensa que él desea. Este trabalenguas es la clave. Cuando la pareja se conoce y siente la atracción inicial hará todo lo que pueda por lograr profundizar la atracción y tratar de establecer una relación.

¿Y qué sucede en esta etapa?

En esta primera etapa, cada uno tratará de complacer al otro lo mejor que pueda. Por ejemplo, si él aprecia que a ella le gusta la música barroca, muy probablemente, aunque a él le fascine la salsa o sea rockero, aparentará que le encanta la música clásica y así sucesivamente. Ambos estarán mintiéndose piadosamente hasta lograr la mutua conquista. El problema radica en que cuando comienzan a vivir en pareja, se descubren como dos perfectos desconocidos en muchas áreas.

¿Por qué existe ese auto-engaño del que usted habla?

El autoengaño es parte del enamoramiento, de hecho en psicología se suele catalogar “enamorarse” como un estado temporal de psicosis. Hay una frase humorística: “El amor es ciego, pero el matrimonio produce recuperación de la vista”. Hay varias razones que explican el autoengaño: las carencias propias, la inmadurez, carecer de interés sobre las cuestiones emocionales (no haber leído nada sobre esta temática, carecer de capacidad de lectura de lenguaje corporal, poca atención a los detalles, etc.).

¿Por qué a veces se dice que las mismas cuestiones de las que nos enamoramos, son las que nos llevan a la ruptura/al desamor?

Uno de los factores de atracción entre las personas que terminan formando una pareja es el de las diferencias antagónicas y complementarias. En otras palabras, buscamos nuestra “media naranja” no sólo sexualmente, sino caracterológicamente.Por ejemplo, uno quizá desee llevar una vida de comodidad y seguridad, mientras que a la otra le atrae la aventura y el cambio. Irónicamente, suele ocurrir que las mismas características polares que son ahora motivo de lucha fueron en otro momento la fuente principal de atracción entre esas dos personas. Un hombre puede sentirse atraído por la sed de aventura de una mujer, para más tarde descubrir que no hay manera de que se quede en casa. Si los polos complementarios de una pareja se polarizan de modo rígido, las diferencias que en su momento fueron causa de fascinación y hechizo se convierten en fuente de discordia.

¿Usted dijo alguna vez que “no tomamos conciencia de la importancia de establecer una vida en común”? ¿A qué se refiere?

Cuando alquilamos un apartamento firmamos un contrato. Cuando compramos un televisor moderno, una computadora, o cualquier artefacto electrónico, antes de prenderlo leemos cuidadosamente las instrucciones para saber usarlo. No obstante, cuando de establecer pareja se trata, a pesar de ser el acto más importante de nuestra vida, no firmamos ningún acuerdo ni leemos las instrucciones de cómo es el otro. Casi que nos condenamos a fracasar o dejamos todo en manos del amor y del azar, que la vida venga como venga.

¿Y cómo debería ser?

Cuando firmamos cualquier contrato, siempre hay cosas buenas y malas. En el contrato de alquiler, es bueno tener apartamento, es malo pagar todos los meses. Es bueno disfrutar de un vehículo, pero muy pesado pagar las cuotas. Así son todos los contratos. Las parejas tienen que saber que deben establecer las reglas de juego y el acuerdo -o contrato- de la pareja. Esta es la clave fundamental del amor, más allá de “contigo pan y cebolla”. De manera que, hay que hacer un acuerdo y para lograrlo, tenemos que comenzar por conocernos en profundidad. 

¿Cuál es la mejor manera de conocerse?

Para conocerse en principio hay que darse tiempo, porque el tiempo es el que trae diferentes situaciones que ayudan a calibrar el grado de ajuste que tienen dos personas que sienten atracción mutua. Una ventaja enorme de esta época es la libertad que existe para conocerse sexualmente antes de convivir, una alternativa que puede graduar la cantidad de problemas que podrían presentarse simultáneamente cuando dos personas comienzan a compartir un mismo techo. También es de destacar la libertad general que existe para plantearse convivencias parciales, en las que con cierta capacidad de observación y objetividad se puede descubrir cómo es el otro y cómo es uno/a realmente frente a la relación, porque no se trata sólo de conocer a mi pareja sino también de conocerme a mí mismo en esa relación.

¿En qué situaciones se sabe del comienzo que esa relación no va a funcionar?
Más que situaciones habría que hablar de factores preocupantes que pongan en duda la viabilidad de una relación de pareja. John Gottman es el máximo especialista mundial en parejas, ha logrado predecir con un 91% de éxito observando una discusión de cónyuges, qué parejas seguirían juntas después de un año, y cuáles no, y postuló “los cuatro jinetes del Apocalipsis”, para describir qué factores terminan rompiendo una pareja (ver recuadro). Es posible sostener que cuando en una relación que comienza, aparece uno o más de estos “jinetes”, habría que fijarse bien qué está pasando, porque por más ilusiones que se hagan estaría jugando en contra de las estadísticas.

¿Qué condimentos deben existir sí o sí para que una pareja pueda convivir de la mejor manera posible?

A mi entender, los ingredientes básicos de una pareja son: verdadera afinidad (que lleva a sentirse amigo/a de la propia pareja). Gottman descubrió que el factor determinante para que una mujer se sienta satisfecha con el sexo, romance y pasión en su matrimonio es, en un 70%, la calidad de la amistad con su pareja. Para los hombres, el factor determinante es igualmente, en un 70%, la calidad de la amistad con su pareja. De modo que hombres y mujeres parecen venir, por lo menos en este aspecto crucial, del mismo planeta. Además, debe haber comprensión de las diferencias esenciales que provocan el conflicto, y aprender a vivir con estas diferencias honrándose y respetándose el uno al otro. Y por último, mantener un grado aceptable (y mutuo) de atracción sexual.

¿EN QUÉ SITUACIONES SE SABE DEL COMIENZO QUE ESA RELACIÓN NO VA A FUNCIONAR?

  1. Las críticas generalizadas a la otra persona (en lugar de las quejas específicas).

  2. El desprecio o desdén.

  3. La actitud defensiva (que generalmente se manifiesta como contra-ataque).

  4. La actitud evasiva (escapar del afrontamiento de los problemas, de manera indefinida).

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La Inteligencia Emocional es la capacidad de manejar emociones propias y ajenas. Profundizando un poco más esa definición, la Inteligencia Emocional puede describirse como el desarrollo conciente y sostenido de la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos.

La Inteligencia Emocional consta de 5 Habilidades Prácticas:

  1. Autoconciencia: Es la capacidad de reconocer estados anímicos propios.

  2. Autorregulación: Es el control de las emociones, de los impulsos y del estrés.

  3. Automotivación: La capacidad de inspirarse para la acción, de hacer crecer el entusiasmo y de recuperarse de la adversidad.

  4. Empatía: La capacidad de reconocer, entender y eventualmente responder a estados anímicos ajenos.

  5. Habilidades Sociales: Capacidad de liderar, de trabajar en equipo, de persuadir, de inspirar confianza, de resolver conflictos, etc.


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