La importancia del cuidado infantil temprano
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La crianza en la primera infancia, el cuidado infantil temprano o el concepto doméstico de la puericultura implica que los padres, o quienes cuidan al niño, puedan lograr que el crecimiento, la organización neuronal y la conducta alimentaria se desarrollen en toda su potencialidad.
Bajo el concepto de Puericultura, diferentes disciplinas han contribuido a generar un gran volumen de conocimientos y consejos pensados para quienes tienen la tarea cotidiana de criar un niño pequeño.
- La palabra crianza hace referencia a la “creación” de un nuevo individuo, lo que implica garantizar articuladamente su óptimo desarrollo físico, cognitivo, social, afectivo y la imprescindible instalación de un ambiente familiar que genere confianza y seguridad. Estos cuidados prodigados a los niños pequeños deben ser múltiples e integrales.
- ¿Por qué son importantes los cuidados infantiles “tempranos”? En la extensa expectativa de vida humana, hay un breve período de tiempo que comprende desde los nueve meses del embarazo hasta los primeros dos o tres años de vida. En esta fase suceden tres cuestiones fundamentales:
1. Cumplido el segundo año de vida, cualquier niño está en condiciones de alcanzar casi la mitad del crecimiento en altura que alcanzará en toda su vida.
2. En paralelo al crecimiento físico, se produce el desarrollo de un sinnúmero de funciones neurológicas y de organización de los estímulos (comprensión de palabras, gestos, coordinación muscular, equilibrio, etc.).
3. Por último, la capacidad para diferenciar sabores, texturas, colores, gustos y disgustos de los alimentos y comidas, también se desarrolla en los primeros dos o tres años de vida.
La crianza en cuatro dimensiones
Los hitos del desarrollo infantil constituyen un verdadero desafío para los padres. Debido a la importancia de los cuidados tempranos debemos considerar cuatro dimensiones:
1. Heredabilidad.
2. Integralidad.
3. Oportunidad.
4. Calidad.
- Según estudios recientes, el grado de heredabilidad de la inteligencia es del 33% (mientras que algunos rasgos físicos tienen grados muchísimo más elevados). Los cuidados y el ambiente determinan el 66% restante.
- La obesidad constituye la principal preocupación de la nutrición infantil. Aún cuando no es lo mismo ser hijo de un sólo progenitor obeso que de ambos padres obesos o de ninguno, la heredabilidad de la obesidad también es baja comparada con el efecto ambiental.
- A partir del nacimiento, la conducta alimentaria universalmente recomendada es la lactancia materna, por sus múltiples ventajas nutricionales, inmunológicas y psicoafectivas. Sin embargo, a partir del sexto mes de vida, la leche materna se muestra insuficiente para cubrir las necesidades de varios nutrientes.
- Asimismo, si la dieta del niño pequeño está basada en alimentos de baja calidad nutricional se incrementa el riesgo de carencias en el momento de mayor crecimiento y desarrollo de funciones cognitivas.
- El campo de la neurobiología reconoce una estrecha relación entre la actividad neuronal y el desarrollo de logros cognitivos o conductuales. Cuando un niño es estimulado su cerebro reconoce cada estímulo a través de una progresiva conectividad neuronal. Por el contrario, cuando no es estimulado, pierde las neuronas o las conexiones “no utilizadas”.
Sin embargo, no es la cantidad de estímulos o cuidados lo que determina un mejor desarrollo, sino la calidad de éstos.
