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¿Es posible pasar del “touch and go” a una relación de pareja estable? (III)

noviembre 26, 2009

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¿Por qué existe miedo al compromiso?

Las mujeres se quejan mucho de que los hombres le tienen miedo al compromiso, hablan de que hay una gran incomunicación. Pero los hombres comentan que ellos se desorientan cuando las mujeres avanzan y les arrebatan ese rol de “conquistadores” que tienen desde tiempos inmemoriales, grabado en su ADN  e impulsado por sus hormonas. Las mujeres de hoy no se dejan “conquistar”. Muchas veces son ellas las que avanzan en actitud conquistadora, y esto a la mayoría de los hombres no les gusta mucho. Esto se escucha mucho en las consultas; cuando ellas son por naturaleza más activas y sexualmente agresivas, refieren que sostener una pareja estable les resulta difícil. A la mayoría de los varones pareciera que les gusta una mujer ocasionalmente muy activa, pero no se sienten cómodos siendo pareja de este tipo de mujer. Por otra parte, al estar aceptado socialmente este tipo de encuentros, al estar las mujeres más que dispuestas a los mismos, los varones viven actualmente una época de “abundancia sexual”. Es lamentable para las mujeres, pero se escuchan comentarios entre amigos de que “ahora ni siquiera hay que pagar para tener sexo, está regalado”. 

¿Por qué usted sostiene que la mujer no debería tener sexo tan rápido con el hombre?

Y el hombre tampoco con la mujer. Si lo que buscan ambos es desarrollar un vínculo amoroso y conseguir una pareja estable, es poco probable que logren alcanzarlo a través del touch and go. Sólo hay que mirar y ver cuántas parejas estables se formaron a partir de una primera cita con sexo. Las relaciones humanas no se construyen solamente con la atracción de cuerpos estéticamente armoniosos, sino con afinidades, con el intelecto, con palabras, con actitudes y emociones perdurables.  ¿Qué chances hay entonces de conformar una relación estable cuando se omiten todos estos elementos y cuando en lo único que se piensa es en los aspectos físicos de la sexualidad?

Entonces, ¿cuál sería el “beneficio” de esperar (para una mujer adulta)?

El hecho de esperar no tiene que ver con “histeriquearle” al otro, ni como una estrategia, sino con darse el tiempo de conocerlo/a de verdad y ver qué tipo de persona es. Y aquí pueden pasar dos cosas, que se desilusione del “contenido” y le siga gustando el “continente” y recurra al touch and go, sabiendo que no va a formar una pareja con esa persona, o que decida buscar a otra persona. Pero si se siente atraída por el contenido de ese ser humano, si le gusta su personalidad, este contenido va a potenciar la atracción que ejerce la apariencia física y se va a dar una relación más estable, con comunicación y con el desafío de emprender un camino de a dos. Conozco muchas personas que refieren haber formado una pareja estable y haberse casado con personas con las cuales se llevan muy bien en los aspectos relacionados con los valores que comparten, las prioridades a nivel social, familiar, económico, etc., aunque confiesan que tuvieron experiencias amorosas anteriores, eróticamente más estimulantes que la actual, pero que con eso no alcanzaba para una buena convivencia y un proyecto de vida en común. Lo que sucede es que muchas personas lo quieren todo y en la vida hay que priorizar. Por quererlo todo, al final muchos se quedan sin nada, o sin nadie.

Pero hay gente que por ahí no quiere un compromiso o un proyecto a largo plazo…

Eso puede ser, aunque yo creo que todos los seres humanos deseamos que nos quieran. Queremos tener amor, queremos disfrutar e integrar una sexualidad física con  las emociones, con el espíritu y con un proyecto. Todos queremos tener un puerto adonde llegar y que nos espere alguien con una taza de algo rico caliente, y que nos extrañen.  Tal vez algunas personas estén reemplazando tecnología por seres humanos, pero va a llegar un momento en el cual se van a quedar profundamente solos. Y cuando se queden solos y se den cuenta de esto, ya estarán en la década de los 40 ó 50 y el tiempo de las familias recién creadas pasará muy rápido. Hay muchas mujeres y hombres que te dicen, por ejemplo “pasé toda mi vida trabajando para lograr una independencia económica, viajar, tener aventuras amorosas y hacer lo que quería y ahora voy en camino de convertirme en una madre añosa o en un abuelo de mis propios hijos”. Por eso sugiero, antes que dejarse llevar por la tendencia, analizar lo que se desea hacer desde el corazón y evaluar muy bien las consecuencias de las decisiones que se toman. No hay acción sin consecuencia, para bien o para mal.

¿Y si se sabe que se quiere una relación de pareja estable, pero también está el deseo de tener sexo con esa persona la noche que se la conoce? Porque también existe el deseo femenino…no es sólo el hombre el que quiere  tener relaciones sexuales.

Obviamente, el deseo femenino existe y hay que asumirlo porque es real y no hay de qué avergonzarse. El deseo expresado es lo que diferencia a las mujeres actuales de las mujeres de antes, que lo reprimían. El verdadero tema es cómo administrar el deseo. O sea, la sexualidad tiene algo muy mágico y misterioso. El deseo sexual está regulado por la testosterona –que es la hormona del deseo sexual-, y por todos los factores y condiciones emocionales, culturales, éticas y aún religiosas que mencioné antes. Cuando las mujeres sienten un simple deseo por una estética masculina o por una actitud tan solo aparente, ese deseo soborna los sentidos, es como una droga; con tal de sentir las sensaciones que son de pura endorfina circulando por sus cuerpos, estarían dispuestas a reiterar y reiterar esa droga sexual porque las hace sentirse  muy bien en el momento. Pero si hablamos de pareja y proyecto de vida, es otra cosa. ¿Por qué? Porque si estamos tan seducidas y sobornadas por ese momento de placer casi puramente físico, ¿cuándo nos ponemos a  analizar realmente al hombre y él a nosotras? ¿Cuándo evaluamos si será compatible o no con nuestros proyectos, características de personalidad e intereses?  Porque durante el juego del placer y de los orgasmos, no interesa si es o no el hombre correcto. Si no fuera así, no habría tantas separaciones, corazones desilusionados y un cinismo ante la vida que induce a elegir el touch and go en lugar de defender el derecho a una vida amorosa en pareja y perseverar en lograrla.

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