¿Es posible pasar del “touch and go” a una relación de pareja estable? (I)

Reportaje a la doctora Beatriz Literat,  médica ginecóloga y especialista en Sexología Clínica.

Hoy en día, cada vez se usa más el término “touch and go” para definir la relación entre dos personas que tienen sexo, no quieren compromisos y que –se supone- no se involucran emocionalmente. ¿Pero qué sucede con el cuerpo, la mente y las emociones en este tipo de relaciones? La doctora Literat explica cuáles son las consecuencias de las nuevas conductas sexuales y cómo es posible construir una relación de pareja estable, aún en esta época.

Doctora Literat, ¿Es posible pasar del “touch and go” a una relación de pareja estable?

Primero tenemos que definir lo que hoy en día es un “touch and go”. Se trata de un tipo de encuentro o cita que va en aumento en esta última década, a iniciativa de las mujeres y de los hombres por igual, en la cual se busca tener una rápida satisfacción física, sin buscar una continuidad a futuro.  Lo que se busca es un encuentro que no va a tener trascendencia posterior, por eso se lo llama touch and go (“toco y me voy”). Si bien el touch and go puede proporcionar una intensa satisfacción física, se reduce solamente a eso. Se trata de una simple descarga ante una excitación de origen hormonal, impulsada fundamentalmente por la apariencia física de las personas involucradas y no tiene nada que ver con la satisfacción emocional y espiritual que puede darse en un vínculo más sólido.

¿Por qué dice que es algo de esta última década? ¿Qué pasaba antes?

Digamos que en las décadas anteriores podían existir este tipo de  encuentros para tener sexo,  pero estaba más marcada la diferencia de que eran principalmente los hombres los que buscaban el toco y me voy y no había una aceptación tan evidente y aún una búsqueda de la misma por parte de las mujeres.

Convengamos que sexualidad y amor para las mujeres han sido, en general, objetivos relacionados con una relación perdurable y con la expectativa de formar una familia; el hecho de enamorarse y que ese enamoramiento se transformara en “el amor de su vida” ha estado en la mente de las mujeres desde tiempos inmemoriales. Situaciones como vivir el primer amor, tenían que ver con un proyecto y un vínculo de pareja.

¿Y qué fue lo que pasó después?

En esta última década sobre todo, surge en forma generalizada y aceptada socialmente, un nuevo pensamiento femenino relacionado con la idea de que “si el varón lo puede hacer ¿por qué yo no?”. Y si bien hace algunos años esta actitud de “Yo tomo la iniciativa, yo selecciono y yo decido”, era más común de darse en mujeres adultas, hoy la vemos  muchísimo en niñas que apenas están transitando  la adolescencia. Esto determina que se inicien en la sexualidad desde un lugar nuevo, en el cual ya no tienen el rol de mujeres cortejadas por varones que se esfuerzan en conquistarlas ni el de ser mujeres seductoras con sutileza,  sino que desempeñan una actitud de “ir al frente”, como lo hacían antes los hombres. Por lo tanto vemos niñas muy jóvenes que deciden practicar una sexualidad touch and go.  Muchas veces ni siquiera hay enamoramiento, sólo atracción física hacia alguien desconocido a quien se ve por primera vez en una disco o en una situación de fiesta.  El touch and go aparece como la urgencia por saciar cuanto antes un deseo genital puramente hormonal, instintivo e irreflexivo, procurando que no tenga trascendencia. Es como si las expectativas románticas fueran cosa del pasado y, muchas veces ni siquiera existe la perspectiva de un enamoramiento.

¿Cuánto puede durar este vínculo?

Este tipo de encuentro no puede llamarse vínculo, es una cita, nada más. Si esa química que se desplegó en la situación genital fue intensa y las dos personas salieron satisfechas del encuentro, es muy posible que lo quieran volver a repetir. En cambio si ese interés es de uno de ellos pero no del otro, la desaparición  posterior y sin explicaciones de uno puede lesionar la autoestima del otro. Ahora bien, yo como médica tengo que poner el foco en un importante tema de salud, ya que por lo general, al no existir ninguna confianza entre estas personas que tienen sexo al encontrarse por primera vez, tampoco la tienen para preguntarse uno al otro sobre su estado de salud, ni pueden ejercer su asertividad para poner algún límite al contacto físico en plan de prevención de enfermedades de transmisión sexual, ya que ambos están en un estado de “borrachera hormonal.” Tampoco pueden saber si la persona que invitan a pasar un momento sexual es agresiva, buena, mala, o cientos de otros etcéteras, porque no la conocen, no saben quién es, en realidad.

Pero yendo a tu pregunta, habría que reflexionar ¿cuánto puede durar un estilo de relacionamiento de dos personas que no se conocen y que sólo sienten el placer de compartir el sexo, sobre todo cuando son muy jóvenes? Si las dos personas están solamente centradas en eso, puede durar algún tiempo. El tema es cuando uno de los dos tiene expectativas diferentes.ç

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