El síndrome de Peter Pan
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¿CÓMO RECONOCER A LOS HOMBRES SIEMPRE NIÑOS?
Seguramente, a medida que vaya leyendo esta nota habrá una persona que usted conoce y coincide con las características de este personaje…y también habrá una Wendy, para formar el juego completo y siempre niño del País del Nunca Jamás.
Los hombres que se niegan a crecer y huyen despavoridos de las responsabilidades son un espécimen cada vez más repetido: tienen más de 30 años y lucen a tiempo completo un aura de bienestar adolescente. Sin embargo, esconden una gran carencia afectiva detrás de una pantalla cautivante de seducción, arrogancia y arrolladora simpatía. A continuación las claves para detectar sujetos con el llamado síndrome de Peter Pan.
8 CARACTERISTICAS CLAVES
- Quienes sufren el llamado Síndrome de Peter Pan suelen ser muy inseguros, pero esconden perfectamente sus temores demostrando al mundo una personalidad totalmente opuesta a la de alguien temeroso y dubitativo.
- Presentan un humor y una vitalidad a toda prueba. Parecen estar pasando siempre por un momento cumbre de felicidad y empujan a sus compañeros a un estado de diversión constante.
- Aún cuando hayan pasado largamente los 30 años se visten como adolescentes. Y no solo adoptan la moda de los más jóvenes sino también sus modos.
- Raramente pasen desapercibidos en una reunión: suelen cautivar rápidamente al auditorio y presentan una personalidad tan chispeante que hacen que los demás a su alrededor parezcan insignificantes.
- Encantadores al principio, después de un tiempo de conocidos, resultan ser sujetos conflictivos. Detrás de su bienestar aniñado esconden importantes carencias afectivas.
- Un sujeto con síndrome de Peter Pan suele ser fruto de unos padres sobreprotectores que cumplieron todos los caprichos de su hijo. El resultado es una personalidad típica de alguien que se cree el centro del mundo.
- Muestra una marcada actitud egoísta: pide y recibe sin molestarse en dar o hacer por el otro. Además, suele enfadarse cuando no cumplen sus pedidos.
- Al vivir centrado en sí mismo todos los temas de conversación deben girar en torno a sus problemas laborales y afectivos. Exige ser escuchado pero no tiene paciencia suficiente para escuchar.
NO A LAS RESPONSABILIDADES
- Falta de compromiso. Los individuos con estas características no están preparados para hacer frente a los desafíos de la vida adulta. Cualquier clase de compromiso significa para ellos la alarmante pérdida de la libertad.
- La culpa es de los demás. Quienes sufren el síndrome de Peter Pan suelen no responsabilizarse de los resultados de sus acciones. Muy por el contrario intentan culpar a los demás de sus problemas.
- No al compromiso. Se los reconoce porque deambulan por relaciones afectivas superficiales y huyen ante la mínima señal de formalización del vínculo.
- Irresponsabilidad. No suelen asumir sus responsabilidades hasta tanto no sienten en carne propia las consecuencias de sus actos.
- Bien casero. En su gran mayoría son adultos que se niegan a dejar el domicilio de sus padres ya que identifican el hogar paterno con una etapa de felicidad donde los problemas eran resueltos por sus progenitores.
ETERNAMENTE INSATISFECHO
- Gracias a su arrolladora personalidad, quienes presentan el síndrome de Peter Pan, seguramente resultan ser profesionales exitosos con un buen pasar económico. Sin embargo, son ellos mismos los que boicotean sus logros, sumidos en una permanente insatisfacción.
- Nunca están del todo conformes con su actualidad profesional y afectiva. Aún así, suelen no tomar iniciativas de peso para cambiar su situación.
- El resultado es que no terminan de encontrar su lugar en el mundo laboral, fracasan en la búsqueda de la pareja ideal y se refugian en fantasías imposibles de cumplir.
HACEN FALTA DOS
- Los individuos con estas características esconden detrás de su fachada de superación un enorme miedo a la soledad. El verdadero ejemplo de hombre –niño necesita a su lado otra persona que cubra sus necesidades básicas.
- De forma casi inevitable junto a una personalidad con síndrome de Peter Pan suele encontrarse alguien que sufre de un marcado complejo de Wendy; esto es alguien que se encarga de hacer todo aquello que el Sujeto-Peter Pan deja inconcluso.
- Quienes presentan un complejo de Wendy, soportan y hasta festejan las actitudes infantiles e irresponsables de sus parejas.
El nacimiento del término: De la literatura a la psicología
- Un verdadero clásico de la literatura infantil, Peter Pan, es una creación del dramaturgo y novelista escocés J. M. Barrie (1860-1937). Nacido primero como obra de teatro y finalmente como novela, Peter Pan, es la fábula de un niño que se niega a crecer y para ello se refugia en un lugar de ensueño bautizado El país de Nunca jamás, territorio de fantasía donde el paso del tiempo no deja huella.
- El psiquiatra Eric Berne, en 1966, fue el primero en utilizar el nombre de Peter Pan para hacer alusión a un problema emocional relacionado con el niño que todo adulto lleva en su interior, pero, fue el psicólogo Dan Kiley quién casi dos décadas más tarde, en 1983, popularizó el término cuando dedicó un exitoso libro al Síndrome de Peter Pan para definir a los adultos que se niegan a crecer.
- Y nuevamente la psicología echó mano a esta novela cuando, poco tiempo atrás, tomó a Wendy, la otra protagonista de la novela de Barrie (una pre adolescente que, cual madre sustituta, se ocupa de cuidar de sus pequeños hermanos y de Peter Pan en todas las peligrosas aventuras en el País de Nunca Jamás) para definir a aquellas personalidades con un trastorno basado en la necesidad de cuidar y satisfacer al prójimo.
Peter Pan: ¿se hace o se nace?
- Una típica personalidad con síndrome de Peter Pan suele formarse hacia el final de la adolescencia, momento clave en el que deben tomarse las primeras responsabilidades de peso.
- Los padres sobreprotectores suelen ser los principales incitadores a una personalidad de Peter Pan: Le dan todo a su hijo sin exigirle nada a cambio.
- Una buena forma para evitar la formación de este tipo de personalidades desde la crianza es darle a los hijos responsabilidades progresivas según su edad, demostrándole que además de derechos también cuentan con obligaciones.
- También es saludable no saltear las etapas de los hijos limitándole su costado lúdico antes de tiempo y cargándolos de responsabilidades a muy temprana edad. Un joven excesivamente formal puede resultar en un adulto excesivamente infantil.
- Las parejas complacientes que asumen todas las responsabilidades por el otro y que aceptan todas las actitudes infantiles de su amado, también son un poderoso caldo de cultivo para una personalidad de Peter Pan. Una buena manera de comenzar con un cambio profundo y saludable es que la pareja y todo el entorno, deje de asumir responsabilidades por el sujeto en cuestión. De esta manera estarán dadas las condiciones para que el individuo con síndrome de Peter Pan tome conciencia de que puede subsistir por sus propios medios.
- La sociedad también puede influir para formar personalidades de este tipo: Por un lado los medios de comunicación y en especial las publicidades, suelen hacer un culto exagerado de los valores positivos de la juventud y en muchos casos el mercado laboral exige un modelo de joven bello y exitoso que somete a los sujetos a demasiada presión.
Adolescencia: un límite cada vez más extendido
- La adolescencia es una etapa del crecimiento caracterizada por constantes crisis, producidas por la búsqueda de la identidad y el complicado paso de la niñez a la adultez.
- El término teenager definió los parámetros de la adolescencia: age (edad) y teen (finalización de los números en inglés que van del 13 al 19), sin embargo, debido a una mayor expectativa de vida y a marcados cambios en los hábitos, La Organización Mundial de la Salud extendió el fin de la adolescencia hasta los 21 años y luego hasta los 25 años.
- A pesar de los nuevos límites ya están quienes dicen que la adolescencia puede extenderse por estos días hasta los 34 años y están los que apuestan a que pronto las barreras de la edad se disuelvan completamente.
María Esther De Palma
Licenciada en servicio social y Terapeuta familiar
SATF (Soc. Argentina de Terapia familiar)¿Cuáles son los rasgos de conducta más característicos de alguien con Síndrome de Peter Pan?
Lo más evidente es la forma en que asume los compromisos: el adulto se caracteriza por hacerse cargo de la parte que le toca; la persona inmadura no. Además estas personas son más asustadizas o por momentos más arriesgadas porque no miden las consecuencias.
¿Éste tipo de personalidades pueden adoptar para el afuera una imagen de alguien muy seguro?
Sí. Por su propia necesidad de mostrarse, de parecer interesante y de ser el centro. Aparecen conductas extravagantes, plantean realidades que no pueden sostener. Además muchas veces no tienen autocrítica.
¿Qué papel cumple la familia en la formación de una personalidad de este tipo?
Tiene que ver con darle o no a los hijos responsabilidades a medida que van creciendo. Si a mi no me dan responsabilidades ¿la consecuencia cuál es?: que yo sienta que no sirvo y esto hace que mi actitud ante las cosas sea insegura.
¿Y cuál debería ser la actitud de una familia para evitar la formación de una futura personalidad inmadura?
Básicamente es importante que en el hogar le vayan dando al niño responsabilidades de acuerdo a la edad. La responsabilidad no es algo que se inventa, la responsabilidad es algo que se va armando a medida que un niño crece, entonces, si no hay un adulto ayudando a que esa responsabilidad se vaya estableciendo, por arte de magia no llega.
¿Y puede darse el caso de una pareja que alimente este tipo de personalidad en su compañero?
Sí, seguro. En las parejas hay complementariedad, entonces una persona insegura o inmadura va a buscar a alguien que lo complemente. Eso a primera vista, porque después cuando se ahonda en la consulta lo que aparece es que la pareja tiene más cosas en común de lo que muestran, porque una persona segura, decidida y con un proyecto claro, es difícil que se enganche con una persona muy inmadura.
¿Y también la sociedad puede formar este tipo de personalidades?
Los medios de comunicación tienen una incidencia muy grande y además la autoestima es un elemento fundamental. Si uno no se siente seguro de sí mismo es mucho más difícil proyectar cosas y ¿qué hacemos?: lo ponemos en cosas externas, pero lo externo ayuda cuando lo demás está encaminado.
¿Hay alguna manera de ver la juventud más allá de la edad biológica desde un lado saludable?
Lo saludable para parecer joven es tener un proyecto de vida, una vocación, una actitud solidaria. Es lo que a uno lo retroalimenta y esa retroalimentación es lo que te mantiene joven. Todo lo demás son señales por fuera porque el paso del tiempo no lo podés negar. Además es negar todo lo que vos sos: Uno es en función de sus experiencias vitales.
