Criticar: ¿Por qué hablamos mal de los demás?

Conozca sus efectos y abandone esa costumbre…

Parece ser que las personas que acostumbran a criticar a los demás o a juzgarlos negativamente viven más infelices que aquellas otras que ven las cosas positivas de la gente. Así lo dice al menos un estudio de la Universidad Wake Forest, de EEUU. Entonces, si es algo que nos daña ¿por qué lo seguimos haciendo?

Cuando criticamos es porque nos negamos a echar una mirada hacia nuestra propia vida, porque es un verdadero caos o por que no creemos que sea suficientemente buena. Entonces dirigimos nuestra mirada hacia los demás y los criticamos, creándole una historia, resolviendo ficticiamente el conflicto, emitiendo juicios y dando consejos y opiniones no solicitadas.

Al criticar a alguien o a todos los que pasen por enfrente, en realidad buscamos una manera de distraernos o de distraer la atención de los demás de nuestra propia vida. Tratamos de evitar mirar hacia las cosas en nuestra realidad, que nos causan malestar o dolor. Por otro lado, cuando criticamos insistentemente a alguien, si lo analizamos bien, aquello que tanto criticamos en la otra persona, es un problema que tenemos nosotros. Así, al ver a la otra persona con el mismo problema nos vemos reflejados. Estamos tan pendientes del éxito de los demás que olvidamos el nuestro. Nos hace falta auto-realizarnos, aceptarnos, entendernos y amarnos tal como somos. Esa es la base para vivir nuestra propia vida y centrarnos en ella.

Posibles motivos por los que criticamos

  • Inseguridad: La gente que no está cómoda en su piel y tiene inseguridades, a menudo decide criticar a los demás para sentirse mejor.
  • Aburrimiento: ¿Cree que su vida es aburrida? Hablar sobre los defectos de los demás puede ser una manera de romper el hielo y empezar una conversación.
  • Venganza: La venganza como motivación para hacer cualquier cosa es siempre un fracaso total cuando se trata de vivir una vida plena; revela una falta de respeto por sí mismo, por los demás y falta de autocontrol o responsabilidad por sus actos.
  • Humor: En estos tiempos muchas personas consideran que es divertido hacer comentarios sarcásticos sobre sus amigos a sus espaldas.

El daño de criticar

Hay que tener en cuenta también el enorme daño que puede tener una conducta crítica para ambas partes. La persona que es objeto de una crítica cruel puede comenzar a tener problemas en sus relaciones sociales y en su trabajo si esa crítica anida en la mente de sus allegados. Pero criticar también es malo para quien lo practica, pues es considerada como una persona no sólo indiscreta, sino también peligrosa y sus amigos y compañeros tenderán a evitarla sabiendo que la próxima vez pueden ser ellos el centro de sus críticas.

Las consecuencias pueden afectar:

  • La reputación personal: Expandir un rumor sobre otra persona, sea verdad o no, puede dañar la reputación de una persona de manera irreparable, especialmente si viene de una fuente cercana a esa persona.
  • La reputación profesional: Piense que sus palabras podrían estar afectando a la seguridad financiera y las perspectivas de negocio de esa persona. Piense en cómo un rumor puede impactar en diferentes personas.

La crítica constructiva

Lleve un pequeño cuaderno con un lápiz. Escriba todas las veces que su pensamiento se inclinó en criticar a alguien con una palabra que sintetice la crítica en cuestión. Por la noche escriba las veces que usted cayó en lo que ha sido objeto de la crítica en cuestión. Por ejemplo, si reprocha a su pareja que gasta en exceso, escriba las veces que gastó más de lo que pensaba, incluso haciendo compras inútiles.

Ahora que entendió sus efectos negativos es hora de transformar lo negativo en positivo: las críticas constructivas siempre son bienvenidas, porque ayudan al otro a mejorar.

  • Defina el objetivo: Lo primero que hay que tener en cuenta es qué se pretende con la crítica. ¿Realmente quiero proponer un cambio de conducta? ¿Tengo alguna propuesta realista que hacer? Muchas veces la única finalidad de la intervención puede ser la de provocar daño o desahogarse.
  • Elija el momento adecuado: Realizar una crítica es difícil porque implica generar un momento incómodo o de tensión. Por ello solemos aprovechar que ya existe la tensión para soltar lo que nos molesta. Es decir, esperamos a estar en medio de una discusión para lanzar la crítica y por lo tanto estaremos abocados al fracaso. Es imposible realizar de manera adecuada una crítica si el emisor o el receptor de la crítica están alterados. Tendremos primero que lograr calmarnos o esperar un poco para poder realizar todos los pasos.
  • Realizar la crítica sin esperar demasiado: Tampoco hay que dejar pasar demasiado tiempo desde que se produjo la conducta objeto de la crítica: un error muy común es el criticar algo que pasó hace tanto que ya se ha difuminado en la memoria y para lo que ya no existe alternativa de cambio.
  • Sólo realizar una crítica cada vez: Por último, por no atrevernos a hacer las críticas desde la calma y en el tiempo correspondiente, solemos ir acumulando quejas y acabamos encadenando una crítica con otra. Esto hace inviable que el otro pueda procesar o mejorar nada.