¿Cómo detectar cuando él nos miente?

Reportaje a Adriana Guraieb, Psicóloga y Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina .

Poder detectar cuando nos mienten, lleva un arduo trabajo de observación. Pero aquí no sólo se trata de prestar atención a lo que nos dice, sino también al lenguaje corporal que acompaña a las palabras. En esta nota, la licenciada Adriana Guraieb nos da distintas herramientas para revelar mensajes ocultos, y leer los indicios que se esconden detrás de algunos comportamientos.

Licenciada, ¿Cómo detectar cuando nuestra pareja nos miente?

Antes que nada quiero aclarar que las reflexiones que voy a hacer son tendencias o generalizaciones de las que algunas minorías pueden estar excluidas. Y sabiendo esto, considero que siempre que estemos atentos, seamos objetivos, y el enamoramiento no nos ciegue, es posible “darse cuenta” cuando nuestra pareja nos miente. Y cuando digo pareja, digo hombre y mujer, porque ambos podemos mentir.

¿De qué manera nos damos cuenta?

Las mentiras se pueden detectar, porque suelen implicar emociones que se filtran en los enunciados. Y la culpa o la incomodidad de mentir, le genera a quien lo hace, una lucha emocional interna. Pero tengamos presente que estamos pensando en mentirosos que sufren remordimiento o estrés al hacerlo. Porque hay otras personas que se sienten cómodas o naturales con la mentira, y no muestran indicadores de malestar. Y aquí podemos estar hablando de manipuladores de la palabra o de algo patológico.

¿En qué momento comienzan las mentiras en una relación de pareja?

Esto es variable. Por un lado, hay relaciones que ya comienzan con mentiras: acercadelestado civil, económico, psicológico, laboral. Pero también existe otro formato de parejas que no han tenido nunca un buen anclaje en la comunicación, lo que obstaculiza la posibilidad de sincerarse en el momento que sea conveniente. Entonces la pareja comienza a sumirse en un deterioro lento, imperceptible, pero lamentablemente dañino. Y esto, a la larga o a la corta, los afectará  negativamente.

¿Cómo afecta la mentira a una pareja? ¿Qué daños puede causar?

Todo lo que tenga que ver con situaciones cotidianas de vivir una vida de mentiras y ocultamientos, traerá un sinfín de efectos psicológicos y somáticos. La mentira suele perjudicar a la pareja, produciendo situaciones de alta tensión entre ellos, desconfianza, violencia verbal, recriminaciones, resentimientos. Y en el aspecto somático, puede provocar afecciones respiratorias, asma y cardíacas; y por supuesto, el tan temido estrés.

¿Cuáles son los motivos más comunes por los que se miente en una relación?

Las causas pueden ser múltiples. Desde inmadurez afectiva (que conlleva el no cumplir en la práctica, con el compromiso asumido con la palabra), hasta la manipulación consciente para engañar con el propósito de no renunciar a nada. Aquí, se trata de personas que quieren funcionarcomocomprometidos un rato y descomprometidos otros momentos; con la novia/o por un lado, y a la vez conociendo y seduciendo otras personas.

¿Cuáles son las características más comunes del mentiroso?

Para hablar de las característicasdelmentiroso, podemos decir que suele tratarse de personalidades que tienden a ser evitativas ante algunas verificaciones o confrontaciones. Por ejemplo, si la pareja lo acusa de infidelidad, es probable que trate por todos los medios de no nombrar a la persona sobre la que miente. Suelen preparar una especie de escenario para representar su argumento, previamente ensayado. Si hablamos de un mentiroso habitual, por ejemplo, ante la clásica pregunta “¿Qué hiciste el fin de semana?”, las respuestas tienden a ser neutras o no peligrosas. Por ejemplo: “Fui a visitar a mis padres, a mis hermanos, a un amigo, estuve con gente”.

¿Y nunca se equivocan?

Hay que tener presente que si el libreto está ensayado,  el mentiroso no se equivoca. Y en el caso que no haya tenido suficiente tiempo para el ensayo, tratará de hablar un poco más rápido de lo habitual, porque está en problemas y ansía que termine el momento que está atravesando. También es frecuente que apele a frases talescomo“espero que me creas”, “yo soy muy sincero/a”,  “te quiero de verdad”. En fin, formulaciones que en situaciones naturales no son necesarias de subrayar. También tienden a restar importancia, o minimizar el acontecimiento con enunciados talescomo“yo solamente estuve allí de casualidad” o “yo sólo me acerqué para preguntarle algodeltrabajo”. Son intentos de convencer que no es relevante, o no es significativo el motivodelreproche.

¿Y que le pasa al mentiroso/a? ¿Tiene falta de confianza en que no será  entendido si explica de verdad lo que sucedió? ¿Intenta engañar premeditadamente? ¿Miente para no hacerse cargo de sus responsabilidades?

Cualquiera de estas opciones se puede pensar. ¿Por qué se llega a ser mentiroso, por qué la gente miente? Desde luego no todas las personas mienten por las mismas razones. La mentira es fundamentalmente subjetiva. Hay quienes mienten para “salvar” una situación y que el problema no empeore. Otras personas mienten para no hacer sufrir a alguien. También se miente para no quedar mal, no hacer un papelón, o por vergüenza. Se miente para lograr ser aceptado, o evitar rechazos ante la posibilidad de que los demás conozcan la verdadera historia familiar, o económicadelque miente.

¿Cuáles son las formulaciones verbales más frecuentes para intentar convencer de que se está diciendo la verdad cuando se está mintiendo?

Aquí hay enunciados verbales talescomo: “hago/haré lo que pueda” o “no me pidas más”… Estas palabras son el preludio de un acontecimiento inevitable, puescomosubtexto lo que está diciendo la persona es “no confíes en mi capacidad para hacerlo y si fracaso, yo lo intenté”. O sea que quien dice “intentar”, no está comprometiéndose de manera cabal, no quedan mal, y a la vez no se comprometen.

¿Hay frases específicas que podemos tener en cuenta para saber si nos mienten?

A modo de síntesis serían:

1.- “Te estoy diciendo la verdad”

2.- “¿Cómo puede ser que  no creas en mí?”

3.- “Confía en mí”.

4.- “No pasa nada”.

5.- “Te estoy hablando con toda franqueza”.

6.- “Si tengo algo que decirte, no voy a estar dando tantas vueltas”.

7.- “¿Otra vez con lo mismo?”.

8.- “Te juro que no fui yo”.

¿Todos mentimos?

Lo cierto es que todos mentimos. Ya desde pequeños aprendemos las primeras nociones de la verdad y de la mentira. Por un lado nuestros padres nos decían que había que decir la verdad, pero si nos regalaban un juguete que era horrible y decíamos la verdad, obteníamos una respuesta negativa, a veces un reproche, un reto. Entonces ya desde chiquitos aprendemos que a veces hay que decir la verdad y otras veces hay que callar.

¿Hay edades más propensas a la mentira?

Hay estudios realizados con americanos y europeos que han reflejado que a mayor juventud, mayor probabilidad de mentira. Y esta tendencia va declinando después de los 30 años aproximadamente. En realidad, la matrizdelcomportamiento mentiroso se aprende en la infancia, vía los padres, pues a veces la verdad puede ser un acto de mala educación. Por ejemplo “no le des vuelta la cara a tu abuela cuando te quiere besar” y en simultánea, a la manera de un doble discurso, se les enseña que la mejor virtud en la vida es la sinceridad.

¿Mentir es una necesidad?

¿Cómo sería el mundo si todos y cada uno de nosotros dijéramos las palabras exactas de todo lo que nos pasa? Mentir tiene sus beneficios, surgecomonecesidad ante una amenaza real o fantaseada de perder nuestro lugar, nuestro prestigio, nuestra relación amorosa.

¿Varían las mentiras según el sexo?

Yo estimo que hombres y mujeres mentimos. No podría especificar con un “mentirómetro” cuál de los dos géneros miente más. Quizá sí pueda inclinarme a pensar que el contenido de la mentira puede diferir. Habría una tendencia de la mujer a mentir para que el otro se sienta bien; mientras que los hombres suelen hacerlo para ellos quedar bien. Siempre teniendo en cuenta que es una generalidad, podemos pensar que a las mujeres les cuesta más mentir sobre sus sentimientos, mientras que los varones mienten a veces para evitar discusiones.

¿Hay mentiras saludables y otras dañinas? ¿Cómo las diferenciamos en una relación de pareja?

Es importante destacar, por antipático que suene, que la mentira no es ni mala ni buena. En realidad lo que le otorga la cualidad de tal, es la intencionalidad de la misma. Esto es lo que determina si la mentira es o no es dañina. Y a propósito de ello, tenemos las mentiras inocentes que forman parte de nuestra vida cotidiana, o de relación. Su intención es evitar que el otro quede herido por una verdad. Por ejemplo cuando preguntamos: “¿Te gustó el look de mi ropa?” “ ¿Te gustó la comidita que te preparé?”

¿Cuáles son los distintos tipos de mentiras?

  • La mentira blanca o mentira piadosa: Está en función de ayudar al otro, de evitarle una caída emocional. Por ejemplo ante una enfermedad terminal hay quienes prefieren la verdad, pero otros necesitan con desesperación aferrarse a la esperanza de un mañana y de una posible curación.
  • La mentira destructiva: Son aquellas al servicio de una venganza, de hacer el mal, de perjudicar a otros, de ultrajar un prestigio, falsificar los hechos, distorsionar la verdad.
  • El autoengaño: Es la manera que tenemos para seguir haciendo lo que nos hace daño, apelando a cualquier excusa que sirva para auto-mentirnos. De esta forma seguimos abusandodeltabaco o de la comida, o de un vínculo adictivo que nos lesiona y daña.
  • Las mentiras dañinas: Hechas con afán de dañar, pueden verdaderamente lograrlo. Según las investigaciones psicológicas existe aproximadamente un 80% de personas que mienten y no se dan cuenta de las consecuencias que pueden ocasionar en los demás: desconfianza, dolor emocional, desvalorización, desasosiego. Estas personas están tan ensimismadas en ellas mismas que no se ocupan de mirar al semejante. Y hay un 20% que sí son conscientes de que mienten y disfrutan de hacerlo. Son estructuras que se complacen con el sufrimiento ajeno, disfrutan con desestabilizar emocionalmente a los demás, sin importarles si su conducta es ética o no.
  • La mentira compulsiva: Es un modo muy enfermo que se arraigó en la personalidad de quien miente y puede tomar formas extremas. Aquí se vive en un estado permanente de ansiedad, y cuanto más se miente, más deseo se tiene de seguir haciéndolo. Y esto, hasta llegar al punto de no poder diferenciar la realidad de la mentira, y terminar creyéndose su mentira. Esta enfermedad se llama megalomanía.

Usted dice que el miedo es el mayor causante de mentiras. ¿Cómo funciona esta idea en una pareja? ¿Cuáles son los miedos por los que mentimos?

Una de las emociones que más inciden en decir mentiras es el miedo. Y este miedo puede ser a diferentes razones o causas. Puede tratarse de miedo al abandono, a la pérdida de la persona amada, a la soledad, al que dirán, a enfrentar a la familia, etc. En última instancia, es el miedo a la verdad. O sea que aquí, la mentira es un mecanismo de defensa contra la angustia.

Joaquín Sabina en uno de sus temas dice “Y así fuecomoaprendí que historias de dos conviene a veces mentir […] Pero ella prefería escuchar mentiras piadosas”… ¿Las mujeres preferimos escuchar mentiras piadosas? ¿Por qué?

Y sí. Hay personas o momentos en la vida de algunas personas, que prefieren la mentira a la verdad. Y esto se da porque a veces las mentiras piadosas se hacen necesarias para soportar adversidades. Ninguna verdad debe matar la esperanza.

¿Las posturas o gestos nos pueden indicar que nuestra pareja está mintiendo?

Esta pregunta es interesante porque debemos saber que la mentira se expresa además,  por un lenguaje corporal, gestual, postural. Los gestos expresan emociones, sentimientos y actitudes. Muchas veces inconscientes, independientes de nuestra voluntad y que forman parte de nuestro sistema de comunicación. Para la teoría de la comunicación cada gesto equivale a una frase; cada gesto es veraz y fiel acerca de los sentimientos o actitudes de quien lo manifiesta.

¿Qué es lo que sucede a nivel gestual cuando mentimos?

Se produce un aumento del movimiento de las manos hacia la cara cuando estamos inseguros, exageramos o mentimos. Hay una tendencia a evitar el contacto visual, huir de la mirada que nos enfrenta. Esto siempre que hablemos de mentirosos ocasionales. Porque aquellos que mienten a conciencia, tienen la capacidad de mantener la mirada fija, mientras lo hacen. También los brazos y piernas cruzadas reflejan la actitud defensiva ante un posible cuestionamiento.

¿Y qué más sucede a nivel del rostro?

También se ha observado una contracción en los músculos faciales, y ello se debe a que el cerebro está mandando la orden de que la cara no debe mostrar reacción alguna. El FBI analiza “micro-expresiones” mínimas, con ayuda de una cámara que enlentece los movimientos. También hay tendencia a tocarse la nariz, bostezar, rascarse y ello se debe, según los estudios médicos, a que la circulación de la sangre aumenta su presión cuando la persona miente, y libera unas sustancias químicas -llamadas catecolaminas-, que provocan un grado de inflamación en las mucosas internas y de allí proviene la picazón.

¿Qué otros indicios nos puede dar?

Hay que tener en cuenta estos indicios claves:

– El mentiroso traga más saliva, pues tiene más sed.

– Presenta aceleramiento del ritmo cardíaco.

– Tiene lapsus en su discurso.

– Evita mirar al interlocutor.

– Disminuye el parpadeo.

– Aumenta las negaciones (“yo no fui, yo no lo hice”).

– Cambia de postura con frecuencia.

– Se toca la cara con frecuencia.

– Pueden transpirarle las palmas de las manos.

– Habla más rápido.

– Tiene conducta manifiesta de incomodidad.

¿Y en cuanto a las palabras?

Hay gestos que entran en contradicción con las palabras. O sea que puede suceder que con la palabra se diga una cosa, y con el tono de voz y la actitud corporal se diga otra. Por ejemplo, la cabeza se mueve diciendo “no” mientras al hablar está diciendo “sí”. Y también puede alterarse la voz, pues la violencia de optar por mentir, hace que las cuerdas vocales se tensen y distorsionen el volumen, el tono y la velocidad. Otra característica detectada en la voz, es el hablar rápido, manifestando así el deseo de acabar pronto con el tema.

¿Y por qué a veces no queremos darnos cuenta que nos mienten?

Porque preferimos dar vuelta la cara. Y ello se debe a un mecanismo que opera como un dispositivo protector ante el inminente dolor que acarrearía el saber la verdad. Este dispositivo es la negación, que es otro mecanismo de defensa a los efectos de seguir sosteniendo lo que no es. La negación puede encontrarse tanto en el que miente (“yo no fui”, “yo no sabía”) como en la persona que prefiere no saber la verdad (“está todo bien”, “no sabés cómo cambió”, “es otra persona”).

Finalmente licenciada, ¿Cómo podemos darnos cuenta cuando el otro nos miente?

Si bien no todas las mentiras son perfectas, muchas lo logran. Para darnos cuenta si nos mienten, es preciso captar lo indicios, conocer ciertas claves; son señales que duran una fracción de segundo, de modo que hay que agudizar la observación que se va desarrollando con conocimiento y práctica.

 SEÑALES QUE PUEDEN DELATAR A UN MENTIROSO

  • La respiración se acelera y se vuelve más superficial. Puede ser visible, notará que el pecho se agita; o puede ser audible, oirá que parece que se quedan sin respiración al hablar.
  • El aumento de la adrenalina puede hacer que se les seque la boca y que tengan que pasarse la lengua por los labios.
  • Tragar con exageración. Se debe a que la tensión muscular en el cuello estrecha la garganta. Al igual que sucede con la respiración, es posible verlo o detectar las pausas frecuentes al esforzarse en tragar.
  • Juguetear excesivamente con un objeto. Esto puede indicar que el sistema nervioso simpático se ha activado, y con él, el deseo de luchar o huir. Al reprimirlo aparecen movimientos nerviosos.
  • Rascarse, sobre todo la parte posterior de la cabeza. Tocarse de este modo tranquiliza y alivia.
  • Es habitual que, durante la mentira, se rompa el contacto visual. Es posible que el mentiroso crea que los ojos transmiten demasiada información. Esta pequeña señal de “bloqueo”, puede indicar el momento en que ya no aguanta más la presión.
  • Contacto visual excesivo e intencionado. Puede ser que sepan que desviar la mirada transmite falta de sinceridad y opten por quedarse mirando fijamente.
  • Gestos de distracción: emplear las manos u objetos para distraer a la persona de lo que le está diciendo.
  • Alteraciones del discurso: tartamudeo, repeticiones, pausas etc.
  • Hinchar el pecho para aliviar la tensión.
  • Los gestos de las manos aparecen después de las palabras. Cuando se es sincero, los gestos suelen preceder a las palabras, porque son la manera más rápida de expresar emociones e ideas.
  • Sentarse muy quieto, más de lo normal. Es posible que se trate de un intento de poner cara de póquer con todo el cuerpo. “Si no me muevo, el lenguaje corporal no me delatará”.

Fuente: Libro “La biblia del lenguaje corporal”, Judi James (Editorial: Paidós)

¿POR QUÉ FALLAN LAS MENTIRAS?

“Las mentiras fallan por muchos motivos. (…) La pista sobre el embuste o la autodelación puede presentarse en un cambio de la expresión facial, un movimiento del cuerpo, una inflexión de la voz, el hecho de tragar saliva, un ritmo respiratorio excesivamente

profundo o superficial, largas pausas entre las palabras, un desliz verbal, una microexpresión facial, un ademán que no corresponde. La cuestión es: ¿por qué no pueden evitar los mentirosos estas conductas que los traicionan? A veces lo consiguen. Hay mentiras ejecutadas hermosamente, sin que nada de lo que se dice o hace las trasluzca. Pero ¿por qué no sucede esto en todos los casos? Las razones son dos, una de ellas vinculada con los pensamientos y la otra con los sentimientos.”

De “Cómo detectar mentiras” de Paul Ekman, autor que inspiró a los creadores de la serie televisiva LIE TO ME.