Juguetes y estimulantes sexuales

Juguetes, jaleas, píldoras y todo tipo de dispositivos están disponibles para quien busca aumentar sus sensaciones eróticas. Sin embargo existen personas, tanto hombres como mujeres que sienten reticencia y se cuestionan su utilización. ¿Qué les responde la especialista?

 Dra. Literat ¿cualquier persona puede utilizar estimulantes sexuales?

Por lo general, existen dos tipos de personas que consumen este tipo de productos. Un grupo que buscan experimentar diferentes y nuevas sensaciones, además de las que produce un encuentro personal, ya que existe una gran publicidad en relación a la posibilidad de aumentar el placer sexual, directa ó encubierta y eso incentiva la imaginación de gente que desea ampliar sus posibilidades de goce erótico. Otro grupo lo constituyen las personas que, en los encuentros personales no sienten el placer que quisieran y buscan en estos recursos un efecto terapéutico. Quiero aclarar que solamente un adulto, mayor de 18 años está habilitado legalmente para adquirir este tipo de productos.

¿Los productos que se compran en los sex-shops realmente logran cumplir las expectativas?

Debemos entender que las sensaciones sexuales se componen de una parte puramente mecánica, compuesta por reflejos nerviosos y contracciones musculares, que son los que transmiten las sensaciones de la piel y el reflejo orgásmico, tanto en el hombre como en la mujer. Si estos aspectos mecánicos de la respuesta sexual, no van acompañados de fantasías placenteras y/o de una carga afectiva, no producen el placer esperado y hasta pueden llegar a sentirse como sensaciones molestas o incómodas. En realidad, el cerebro es el que dá un significado, placentero o lo contrario, a las sensaciones corporales y las categoriza.

Cuando existe una disfunción sexual, ¿un juguete logra mejorar la situación?

Algunas personas se preguntan esto y a veces adquieren un producto, guiados por el vendedor y, al cabo de un tiempo no logran los resultados que esperaban. Esto se debe a que una disfunción sexual debe ser diagnosticada y tratada por un especialista en sexología clínica. En ocasiones, vienen a la consulta pacientes que poseen una colección de juguetes y refieren la inutilidad de haberlos adquirido. Por otra parte, las píldoras, emulsiones y jaleas que se venden, no siempre exhiben claramente sus componentes químicos, por lo cual sería necesario que, antes de utilizarlas, se consulte con un profesional.

¿Qué otras precauciones se deberían tomar con el uso de juguetes sexuales?

Lo más importante es el acuerdo entre los miembros de una pareja sexual, el conocimiento de su uso y también los cuidados meticulosos con respecto a la higiene de estos artículos. Todo ello para no ocasionar un daño físico, ó un contagio, ni vulnerar el respeto por la otra persona.

¿Existen casos en que un sexólogo puede indicar el uso de un juguete sexual?

En algunas oportunidades, como por ejemplo, en la disfunción subjetiva de la excitación sexual en la mujer, en los casos de anorgasmia ó, en el varón cuando existen fobias, pueden llegar a ser útiles algunos elementos, que son indicados en forma precisa por el/la  sexólogo/a.

¿Las parejas que utilizan juguetes, experimentan mayor placer que las que no los utilizan?

De ninguna manera; hay hombres y mujeres que se sentirían muy molestos con la sola sugerencia de recurrir a un vibrador y otros que se sentirían dolidos pensando que su presencia personal no es suficiente afrodisíaco para su compañero/a. Como dije antes, es el cerebro el que determina la mayor ó menor intensidad del placer que una persona siente ante un estímulo y también es el cerebro el que le da significado a las actitudes, palabras y acciones que intercambian las parejas. Del mismo modo en que una conversación a través de un recurso como Skype, no puede lograr la calidez afectiva y el intercambio de energía que se obtiene a través de la interacción directa y personal, un encuentro sexual entre dos personas que intercambian emociones y un entusiasmo real, es sumamente afrodisíaco y estimulante y probablemente no podría ser mejor, aún con la presencia de un dispositivo con baterías.

Los Síntomas y tratamientos de la testosterona baja

Con la edad, comienza a bajar la producción de esta hormona lo que da lugar a la llamada “andropausia”, con algunos síntomas semejantes a los del climaterio femenino. Sepa cómo hacerles frente y mejorar la salud sexual.

¿Qué es y qué función cumple?

La testosterona en el varón se produce en los testículos. Es responsable de la producción espermática, de la respuesta sexual y de los caracteres masculinos. En el adolescente varón produce el crecimiento piloso en todo el cuerpo (también en algunos casos la caída del cabello), aumenta su masa muscular, favorece la fortaleza ósea y hace que la voz se vuelva más grave. Aumenta las erecciones y produce eyaculaciones (incluso durmiendo).

¿Qué ocurre con la edad?

A medida que los varones envejecen, los niveles de andrógenos (la testosterona y dehidroepiandrosterona –DHEA-) decrecen, llegando a valores mínimos o bajos en la sangre y producen una serie de síntomas y a ese este estado se lo ha denominado “andropausia”, término que algunos cuestionan. Estos niveles se pueden evaluar por análisis sanguíneos.
Se calcula que, al menos, 5 millones de varones sufren de niveles anormales de testosterona. Esto se puede dar en jóvenes y en adultos tanto como en ancianos.
La gran mayoría de estos varones con valores bajos de andrógenos no buscan tratamiento porque no conocen sus propios niveles o porque creen que eso “es parte de la vida”, al punto que aproximadamente sólo un 10% utiliza terapia sustitutiva.

¿Cuáles son los síntomas de la baja del nivel de andrógenos?

  • Fatiga y cansancio.
  • Disminución de la masa y el tono muscular.
  • Aumento en los depósitos de tejido adiposo.
  • Escaso desarrollo sexo-genital en la pubertad.
  • Huesos quebradizos (puede haber osteoporosis).
  • Oligospermia (menor producción de esperma).
  • Sentimientos depresivos (tristeza, baja autoestima, desánimo), malhumor, somnolencia diurna.
  • Disminución del deseo sexual. Retardo eyaculatorio.
  • Disfunción eréctil.

¿Cuál es el tratamiento?

Cuando determinamos que los andrógenos están bajos y hemos evaluado el estado de la próstata, con la terapia de reemplazo (ya sea en forma inyectable o en gel de aplicación en la piel) se puede lograr:

  • Mejora en cantidad y calidad de las erecciones y de las eyaculaciones.
  • Aumento del deseo sexual (libido).
  • Mayor energía.
  • Aumento de la masa muscular y huesos más fuertes.
  • Mejoría del humor.

Por supuesto que las dosis serán evaluadas e indicadas por el médico tratante.
La testosterona, sustancia biológica que producimos en nuestro organismo, pero que va mermando su tenor en sangre con el paso de los años, podría ser de utilidad en diversas condiciones médicas y también, usada con criterio y control, podría dar vida a los años contribuyendo a mejorar nuestra salud sexual.

RECUADRO

Riesgos cuando se usa sin control

El riesgo hepático y el cáncer de próstata están directamente relacionados con la testosterona. En los gimnasios sabemos bien que se utilizan anabólicos hormonales sin control. Varias tiendas especializadas comercializan estos productos vigorizantes, que además se pueden adquirir por Internet. También hay compañías norteamericanas que ofrecen on line testosterona pura.
Nosotros remarcamos su utilidad cuando los valores en sangre caen bajo los niveles de normalidad y hay síntomas clínicos que nos hacen suponer que el reemplazo o sustitución, es necesario, siempre bajo control médico periódico (p.ej.: conviene hacer controles de la próstata, de lípidos en sangre y funcionamiento hepático).

Infidelidad emocional: ¿enamoramiento o engaño?

Coquetear con otra persona del sexo opuesto, compartir más horas con ella que con la pareja propia, seducirlo/a, e intimar sin llegar a un encuentro sexual, es lo que se conoce como infidelidad emocional. ¿Se trata de otra forma de engaño? Aquí, especialistas nos ayudan a entender este fenómeno, a analizar cuáles son los motivos que llevan a buscar “afuera” cuando se está en pareja, y a estar atentos para poner el “freno” a tiempo.

En los últimos años, la sociedad fue viviendo muchísimos cambios que influyeron en la pareja y su funcionamiento: más horas de trabajo, más estrés, menos tiempo en casa, más presiones laborales y sociales, y una lista de cuestiones que hacen que el sostener una relación “a salvo”, sea cada vez más difícil tanto para hombres como para mujeres.

Luis Mazzon, licenciado en psicología, especialista en sexología clínica y de pareja, dice que en Argentina -según los datos del último censo-, la tasa de separación y divorcio creció un 300 por ciento en sólo 30 años: “La pareja es algo claramente frágil y propenso a la crisis, y no se la puede comprender en su complejidad si no se analiza su contexto histórico y cultural”, dice el especialista. Y agrega: “En la actualidad surgen nuevas definiciones relacionadas con la pareja, como ‘poli-amor’ (vínculos consensuados entre varias personas) o ‘parejas abiertas’, donde se reescriben y cuestionan conceptos centrales, como ser la infidelidad.”

En este contexto es donde se utiliza con mayor frecuencia el concepto de “infidelidad emocional”. ¿De qué se trata?  Se la puede entender como un intenso vínculo afectivo, con un gran compromiso, dedicación de tiempo e intimidad, que se da con alguien ajeno a la pareja, pero que no incluye un contacto físico. De todas formas, hay muchas otras cuestiones que se deben tener en cuenta a la hora de conocer este tipo de relación.

¿Qué es ser un infiel emocional?

Responde: Luis Mazzon, licenciado en psicología, especialista en sexología clínica y de pareja de Grupo Arcis.

 ¿Se la llama “infidelidad emocional” porque no se llega a concretar nada a nivel sexual?

La infidelidad emocional es una especie de infidelidad platónica, justamente porque todavía no se llegó a la acción. La infidelidad sexual suele ser bastante clara, pero en el caso de la infidelidad emocional, estos límites suelen ser más difusos. Por ejemplo, uno puede convencerse de que no está haciendo nada malo, ya que todavía nada pasó y considerar que no es un vínculo potencialmente riesgoso.

¿Pero es o no un engaño?

Lo que se considera engaño o infidelidad, depende de los códigos y contratos tanto implícitos como explícitos que existen en cada pareja. Quizás las preguntas que tendríamos que hacernos en estos casos son: ¿Consideraría el compromiso emocional de mi pareja con otro como un engaño?  ¿Qué me molestaría más: que mi pareja tuviera sexo con otra persona sin compromiso o que se vinculara emocionalmente pero sin sexo? Las mujeres, en mayor medida que los hombres, suelen aceptar y hasta perdonar que sus parejas les hayan sido infieles sexualmente, pero un vínculo sentimental con otra suele considerarse una traición mayor.

¿Por qué se cae en este tipo de pensamientos y sentimientos hacia otra persona que no es nuestra pareja?

En muchos casos se debe a la distancia emocional, a la carencia afectiva, y a los vacíos que se imponen por la falta de comunicación en el hogar. Y no es algo de un día para otro, sino que se trata de una carencia que se ha estado arrastrando por mucho tiempo. Es importante tener en cuenta que hoy en día tenemos múltiples actividades y estamos en contacto con una gran cantidad de personas, pasando más tiempo fuera de nuestras casas que en las mismas. Por lo que resulta relativamente fácil entablar relaciones intensas y emotivas fuera de la pareja, en espacios que pueden fomentar un contacto asiduo (como el ámbito laboral). La infidelidad emocional casi nunca se planea, sino que la mayoría de las veces surge de vínculos cercanos a través del tiempo.

¿Cuáles son las señales que indican que nos acercamos “al fuego”?

Generalmente la infidelidad emocional se escuda en que todavía no se llevó a cabo ninguna acción concreta y en que “nada está ocurriendo”. Las señales de riesgo, las podemos identificar cuando comienzan las dificultades con la pareja, se pierde el  interés e intimidad dentro de la misma, o aumentan las sensaciones de vacío y malestar. Normalmente, cuando una pareja pasa por una etapa de desencanto y la rutina se instaura como pauta de funcionamiento, crece la posibilidad de la infidelidad emocional. Si sólo deseo que llegue el lunes para poder verlo/a en el trabajo, si constantemente quiero hablar o chequear el e-mail para ver si me ha escrito, significa que el fuego está cerca. Aquí puede surgir el engaño, la culpa y el remordimiento.

¿Qué pasa si avanza y se concreta?

Si el vínculo emocional se mantiene en el tiempo y aumenta en intensidad, suele concretarse el contacto sexual. Cuando se suma la infidelidad sexual y la infidelidad emocional, esto puede desencadenar un fuerte impacto y un aumento del deseo en este tipo de vínculos, generando una crisis de pareja y un mayor distanciamiento dentro de la misma. También se puede caer en la cuenta de que lo que mantenía la intimidad y el interés era la falta de concreción.

¿Cuándo conviene “parar”, para no cometer errores?

Esto dependerá de cada caso particular y de si realmente hay un deseo de parar.  En ocasiones, la atracción se impone hasta un punto en que prácticamente no hay vuelta, por lo cual no se contemplará la posibilidad de cometer errores o pensar en futuras consecuencias. En el caso que se contemple el riesgo que implica este tipo de vínculos para una relación de pareja que deseo resguardar, lo ideal es parar al principio, y tomar cartas en el asunto, evitando el contacto e intimidad y modificando las rutinas que incluyan a esta persona (por ejemplo: actividades laborales).

¿Es un enamoramiento? ¿Es una idealización?

El enamoramiento es una idealización. Generalmente es una proyección en la persona del otro, de todo lo que esperamos encontrar. Pero cuando se corre el velo, puede devenir el reclamo por un supuesto engaño: “Yo pensaba que era de tal manera, que me iba a hacer feliz, que me iba a completar, etc.”, escucho decir a menudo a muchas personas cuando relatan este tipo de situaciones. En todas las relaciones se necesita del enamoramiento como cimiento para forjar una futura relación, por lo cual se comprende que cumpla un papel fundamental para la consolidación de una infidelidad emocional.

¿Dar el paso deseado? ¿Sí o no?

Hay muchas dudas con respecto a cómo seguir cuando se avanza en este tipo de “relación emocional”. Y en algún momento, se plantea la idea de concretar algo más allá de lo “platónico”. Pero aquí también sobreviene la culpa, y el miedo a perderlo todo por una aventura o algo que termine finalmente en la nada.

Para Mazzon, si avanzar es el paso deseado, lo más probable es que se concrete. Ya que cuando entra en juego el deseo, las respuestas siempre son más volátiles: “Cuando una relación deja de ser estimulante y se convierte en monótona, aumenta el anhelo de buscar otra relación donde aparezca esa emoción perdida”, dice el especialista. Pero también aclara, que “en otras oportunidades no tiene que ver tanto con que la pareja vaya mal, sino con la tendencia a la insatisfacción intrínseca de la persona y la búsqueda constante de vínculos intensos”.

Para muchos, existe una imposibilidad de materializar el pasaje entre el enamoramiento y el amor. Por lo cual, el cambio es una constante, y se busca la excitación continua que se encuentra en las primeras etapas de una relación: “La pregunta tendrá que ver con lo que puedo perder y si merece la pena luchar por ello o si en realidad prefiero arriesgarme y seguir conociendo a esa persona que se vuelve cada día más especial en mi vida”, comenta Mazzon.

“En una relación que deseo resguardar, siempre la mejor alternativa es el diálogo. La posibilidad de contar lo que nos pasa, genera mayor intimidad y acercamiento. Permitiendo la posibilidad de responder como pareja a esta situación que atenta contra nuestro vínculo. Es importante entender que el engaño y la posterior pérdida de confianza son obstáculos difíciles de superar dentro de una relación”, detalla Mazzon.

Hay que tener en cuenta que la actitud evitativa o negación de los miembros de una pareja sólo fomenta el distanciamiento. Por eso es que siempre se recomienda enfrentar las dificultades a través del dialogo, sabiendo que ignorar lo que nos pasa, no permite admitir la existencia de problemas, y si éstos no se reconocen, nada se puede hacer para resolverlos: “Es importante entender que la vida en pareja implica uno de los principales retos en la vida adulta y que requiere el esfuerzo compartido y la flexibilidad de ambos integrantes, para poder responder de forma adecuada a los desafíos y demandas de cada ciclo vital. Siendo la comunicación uno de los principales elementos que impactan en la satisfacción, entendimiento y felicidad dentro de un vínculo”, concluye Mazzon.

¿Por qué se busca “afuera”?

Licenciada Analía Mitar, Directora y Fundadora de Family Hold (Terapia Familiar en el Hogar)

Hay que saber que la monogamia es una situación cultural, no es algo que se da naturalmente. El deseo por otras personas no necesariamente se apaga cuando uno está en pareja, lo que sucede es que existe un pacto de amor y afecto con relación a la fidelidad entre los cónyuges, como parte del contrato matrimonial o de compromiso.

A veces uno busca afuera no necesariamente lo que no se tiene adentro, sino que procura otras cosas: adrenalina, necesidad de sentirse deseado o admirado por otros, situaciones que nos hagan sentir trasgresores, entre numerosas otras variantes.

En ocasiones, sí se puede tratar de encontrar algo que se perdió hacia el interior de la pareja, pero no es una regla excluyente ni básica. En realidad no existe una pareja que nos haga sentir suficientemente completos o sin otras necesidades todo el tiempo y a lo largo de toda la relación. Es decir, se busca una insatisfacción personal en otros y no en uno mismo, porque la pareja tampoco alcanza para satisfacer esa parte de uno mismo que no sentimos completa.

¿Algunos consejos para sostener “encendida” la relación?

  • Fomentar y sostener una buena comunicación, tanto sobre temas cotidianos de la vida diaria como en el plano sexual. Es decir hablar, compartir fantasías sexuales y generar el tiempo para compartir las distintas emociones que se ponen de manifiesto en los juegos sexuales.

También se debe tratar de buscar nuevos escenarios para la pareja, hacer cosas atrevidas y fuera de la rutina, que no solo sean sexuales sino divertidas. Eso incrementa la sensación de sentirse a gusto con el otro. Y suma mucho a la relación.

20 Mitos sobre el orgasmo femenino

Alrededor de la sexualidad, existen una gran cantidad de creencias erróneas que impiden el disfrute sexual. En esta nota, le presentamos 20 mitos sexuales sobre el orgasmo femenino, y le damos las claves para desterrarlos de los encuentros amorosos para disfrutar más.

Muchas creencias existen alrededor del orgasmo femenino, y no hacen más que crear confusiones. El sexólogo y psicólogo Patricio Gómez Di Leva, explica que es importante que podemos cuestionar estos mitos, investigarlos y ponerlos a prueba:

“Informarnos es una muy buena herramienta para poder determinar qué es mito y qué es realidad, o al menos realidad científica”, dice el especialista. Y agrega: “Para poder disfrutar de la sexualidad necesitamos libertad. Y los mitos, muchas veces quieren imponernos límites en forma arbitraria. Tienen que ver con una manera de pensar diferente que no tolera las distintas formas del disfrute”.

¿Cuáles son los 20 mitos más comunes acerca del orgasmo femenino? Di Leva los detalla y abre el camino para que se pueda vivir una sexualidad plena.

Mito 1: Los orgasmos simultáneos son necesarios para la compatibilidad y el disfrute de la pareja.

Respuesta de Patricio Gómez Di Leva: Los orgasmos simultáneos no son mejores ni peores que cualquier otro orgasmo. Este mito hace que muchas veces por buscar la simultaneidad, no disfrutemos de la relación en su totalidad. Cuando se da, puede ser muy placentero; pero no es la única forma de disfrutar. También podemos disfrutar del orgasmo del otro sin necesidad de acabar a dúo.

Mito 2: La mujer que tiene orgasmos múltiples es más “sexual”.

R: La capacidad multi-orgásmica es una posibilidad que todas las mujeres tienen, pero requiere de un entrenamiento sexual. A algunas les costará más que a otras, lo mismo que en cualquier otra habilidad. Pero si vivimos la multi-orgasmia como una exigencia, iremos por un camino que no nos brindará satisfacción sexual, y por el que seguramente vamos a estar más cerca de la anorgasmia (no tener orgasmos) que de ser multi-orgásmica.

Mito 3: El hombre es el que le proporciona el orgasmo a la mujer.

R: Nada más alejado de la realidad. Cuando tenemos relaciones sexuales, el orgasmo es el resultado de la unión entre las dos personas, nadie lo da ni lo quita. A pesar de depender mucho de la química que se tenga con la pareja, muchas veces hay química y no hay orgasmos. Este es un mito impregnado de una visión machista, donde el hombre se coloca en un lugar activo, dejando a la mujer un rol sólo receptivo. Hoy sabemos que el mejor sexo sucede cuando las relaciones son simétricas.

Mito 4: Las buenas relaciones sexuales deben estar acompañadas siempre de un orgasmo.

R: Es falso. Hay mujeres que pueden sentirse bien y disfrutar de una relación sin necesidad de alcanzar siempre el orgasmo. Esto es muy difícil que lo entiendan los hombres. Igualmente si la mujer nunca puede alcanzar el orgasmo, es probable que tenga que hacer una consulta para ver qué es lo que le pasa. En general tiene que ver con la falta de relajación y de una estimulación inadecuada, o con una mala educación sexual. Pero que una vez no se tenga un orgasmo, no tiene por qué ser un problema.

Mito 5: El fin de las relaciones sexuales es el orgasmo.

R: El fin del encuentro es cuando uno lo decide. Si uno está convencido que el final es el orgasmo, va a ser así. Pero ¿Quién lo dice? El final lo pone cada uno/a. Una relación sexual comienza muchos antes de llegar a la cama y termina mucho después del orgasmo.

Mito 6: Cuantos más orgasmos se tiene, más se disfruta.

R: No necesariamente. Hay mujeres que disfrutan mucho de relaciones donde solo tienen un orgasmo, o no tienen orgasmos. Cada uno tiene que encontrar su manera de disfrutar y ver qué es lo que más le gusta. Igualmente las relaciones sexuales, como las personas, nunca son iguales.

Mito 7: El orgasmo depende del tamaño del pene del hombre.

R: Totalmente falso. El orgasmo tiene que ver con muchas cosas, pero lo fundamental es la estimulación directa o indirecta del clítoris, y para eso no se necesita un pene de gran tamaño, en realidad no se necesita un pene. De hecho las lesbianas, o las mujeres cuando se masturban o las masturban, logran tener orgasmos tan o más intensos que cuando son penetradas por un gran pene. El tema del tamaño del pene es una obsesión de muchos varones y de algunas mujeres, pero tiene que ver con una visión muy limitada de la sexualidad.

Mito 8: Si una mujer no tiene orgasmos es porque no disfrutó.

R: Falso. Esto dependerá mucho de cada mujer y de cada encuentro. Para algunas mujeres es así, pero no para todas.

Mito 9: Las mujeres que se masturban tienen menos orgasmos cuando tienen relaciones.

R: Todo lo contrario. Las mujeres que se masturban conocen mejor su cuerpo y esto las favorece a la hora de un encuentro sexual. Además, todo el sistema involucrado en la respuesta sexual se oxigena y se mantiene saludable a través de la práctica sexual, tanto en coito como en masturbación. Masturbarse puede ser un fin en sí mismo, pero también es un muy buen entrenamiento sexual.

Mito 10: El orgasmo se tiene que alcanzar mediante la penetración.

R: Este es uno de los grandes mitos de la sexualidad femenina. La división entre orgasmo vaginal (mediante penetración) y clitorideano no es precisa. Hoy sabemos que el orgasmo se da siempre por estimulación directa o indirecta del clítoris.

Mito 11: Si no hay orgasmos es porque no hay química.

R: Falso. El exceso de química también puede producir que no se llegue al orgasmo. Por otro lado, puede haber mucha química pero la ansiedad o la falta de experiencia puede jugarnos en contra.

Mito 12: Con la menopausia se acaban los orgasmos.

R: Con la menopausia lo único que se acaba es la menstruación. Y algunas veces lo que puede pasar es que haya menos lubricación, pero la capacidad de orgasmar siempre está. De hecho hay mujeres que relatan haber desarrollado la capacidad multi-orgásmica después de la menopausia

Mito 13: Usar vibradores puede generar dificultades para tener orgasmos con la pareja.

R: Todo lo contrario. Utilizar vibradores es otra forma de estimularse y conocer el propio cuerpo. Cuanto más uno se conozca, más podrá disfrutar.

Mito 14: Durante el orgasmo se pierde la conciencia.

R: Si bien esa puede ser la sensación, no hay una pérdida real de consciencia, pero sí hay un momento donde toda la atención está puesta en la sensación placentera. Estas sensaciones de pérdida de control pueden resultar incómodas para mujeres muy controladoras, y puede ser una de las causas que dificulta el orgasmo.

Mito 15: Mirar películas pornográficas ayuda para aprender a tener mejores orgasmos.

R: En general las películas XXX no reflejan la realidad, con lo cual pueden generar expectativas irreales. Si tenemos esto en cuenta pueden ayudarnos, pero no hay que creer en todo lo que se ve en una película XXX.

Mito 16: El primer orgasmo se tiene durante la adolescencia.

R: No siempre es así. Muchas mujeres relatan tener sus primeros orgasmos después de los 40 años. Orgasmar requiere de experiencia y madurez, esta es la razón por la cual a medida que pasa el tiempo, los orgasmos pueden ser cada vez más intensos

Mito 17: Durante el embarazo no es aconsejable tener orgasmos.

R: Todo lo que sea placentero para la madre también lo es para el feto, y el orgasmo no queda afuera de esta regla. Si el embarazo es un embarazo normal, sin complicaciones, se puede disfrutar del sexo y de los orgasmos hasta el final. Por otro lado, orgasmar durante el embarazo, favorece el trabajo de parto.

Mito 18: Todas las mujeres gritan en el momento de orgasmar.

R: Falso. Algunas mujeres son más expresivas que otras. Algunas gritan, otras gimen, y otras tienen orgasmos silenciosos; lo que no quiere decir que unas disfruten más que otras. Esto es como pensar que el que grita más fuerte es el que está más enojado, sabemos que no siempre es así.

Mito 19: No se puede tener orgasmos en otra situación que no sea sexual (masturbación o coito).

R: Falso. Muchas mujeres cuentan haber tenido orgasmos haciendo actividad física, especialmente tomando clases de spinning. Lo cual es absolutamente normal y tiene que ver con la estimulación del clítoris durante la práctica. También puede estar relacionado a que los profesores muchas veces son un buen estímulo sexual, sobre todo con las calzas de ciclista que dejen apreciar su anatomía sexual. El personal trainer o el profesor de gimnasia son los preferidos para fantasear.

Mito 20: El orgasmo es algo natural, que viene dado por la naturaleza.

R: Esta afirmación es falsa. Si bien todas las mujeres tienen esta capacidad, se necesita de un contexto adecuado y de práctica para alcanzarlo. Es algo así como tocar el piano: todos tenemos la capacidad de aprender, pero necesitamos de práctica para hacerlo. Respecto al orgasmo, es fundamental la educación sexual que hayamos recibido (si nos transmitieron que la sexualidad es algo negativo y que si se disfruta se es una “prostituta”, probablemente evitemos el placer). De todas formas todo esto será así, hasta que se descubra que las cosas no siempre son como nos enseñaron. Para disfrutar de la sexualidad hay que superar algunos mitos.

¿Qué son los mitos sexuales?

Lic. Patricio Gómez Di Leva, psicólogo y sexólogo.

Los mitos son creencias que se transmiten, en general en forma oral, de generación en generación. La particularidad es que se divulgan como verdades indiscutidas, pero carecen de base científica. No todos los mitos son falsos, pero lo importante es que hay que estar atentos porque su origen está vinculado a determinados momentos sociales, donde fueron útiles a determinados grupos de poder, que lo que buscaban era imponer una ideología. Un ejemplo claro es que durante muchos años se intentó transmitir que las mujeres tenían menos derechos que los hombres a disfrutar, con lo cual la masturbación femenina fue mucho más atacada y castigada que la masculina. También se pensó durante mucho tiempo que la única función de la sexualidad era la reproductiva, con lo cual el orgasmo femenino, como no está asociado a la reproducción, no era necesario. Mitos hay en todas las áreas de conocimiento, pero si hay un lugar que está plagado de ellos, es sin duda la sexualidad. Y uno de los objetivos de la educación sexual, es desterrar estas creencias que no nos permiten vivirla de forma positiva.

El orgasmo femenino: preguntas y respuestas Lic. Isabel Boschi, psicóloga y sexóloga

– ¿Por qué algunas mujeres no tienen fácilmente orgasmo durante la penetración? – El orgasmo femenino se produce a partir de la estimulación clitoridiana. La posición del varón encima de la mujer no la excita porque estimula al clítoris indirectamente. Ella y él deben aprender a ubicar su cuerpo, de manera que frotándose, la estimule. – Nunca me he tocado los genitales porque creo que no está bien. ¿Debo hacerlo para poder

llegar al orgasmo en coito? – Nadie debe hacer nada que considere incorrecto. ¿Por qué le parece malo explorar su cuerpo y no considera incorrecta ni la penetración, ni que su pareja la toque? El hacerlo servirá para que aprenda a acceder a conocer su propio cuerpo y comunicar a su pareja qué le produce más goce. – ¿Cuáles técnicas debería aprender el varón para producir el orgasmo femenino? – Las técnicas de estimulación manual u oral parecen las más adecuadas para producir el orgasmo femenino. También las de caricias o frotamiento (petting) con ropa, como en los escarceos adolescentes. Pero a veces las mismas mujeres rechazan estos juegos sexuales por considerarlos inmaduros. En realidad son necesarios tanto para el varón ya no tan joven como para la mujer porque promueven la excitación. – ¿Qué debería decirle a mi pareja para poder gozar junto con él? – Conozca su cuerpo lo suficiente como para transmitirle a él cómo estimularla, a fin de que el orgasmo resulte accesible para ambos.

– ¿Existen pruebas científicas de que la estimulación manual es más eficaz para acceder al orgasmo que la penetración coital? – Según el investigador del sexo Alfred Kinsey, con estimulación manual la mujer tarda cuatro minutos en acceder al orgasmo. Sólo a veces -dice Kinsey-, se insertan algo en la vagina. En tanto que en penetración, muchas mujeres pueden permanecer en la relación sexual entre treinta o sesenta minutos sin llegar al orgasmo.

– ¿Cómo podemos disfrutar más de la relación sexual? Podemos disfrutar de una relación sexual con alguien amado y que nos gusta, teniendo o no orgasmo. El orgasmo femenino exige aprender a promover el goce. Algunos medios con fines comerciales culpabilizan a la mujer anorgásmica acusándola de frígida. Desconocen que la anatomía y fisiología femenina para llegar al orgasmo necesita:

* Darse permiso a sí misma sin sentirse culpable de gozar.

* Lograrlo probando todos los procedimientos.

* Comprometer a la pareja para trabajar en este sentido. La “anorgasmia” (ausencia de orgasmo) no es una enfermedad sino una falta de aprendizaje.

Mujeres posesivas con sus parejas

Tiene celos de todo: de los amigos, de la familia, de los hobbies, del fútbol.

La pareja para ella debe pertenecerle por completo. Pero está equivocada, afirman los especialistas, y ellos explican cómo abandonar este hábito malsano.

Habitualmente tendemos a creer que en el terreno de las relaciones de pareja, el amor y los celos van indefectiblemente de la mano. Sin embargo, lejos de señalar un gran amor, ese anhelo de posesión suele manifestar una enorme inseguridad que poco o nada tienen que ver con el otro. Amar no es sinónimo de colonización –de nuestra pareja, de su vida y sus espacios-, pero muchas veces se vive como una batalla cotidiana que agota, angustia y desgasta nuestros vínculos más queridos. Ser posesivo provoca estrés, ansiedad, escenas innecesarias, exceso de control e incluso chantajes emocionales.

Croquis de la mujer posesiva

Si bien los celos y la posesión se derraman sobre hombres y mujeres de todas las edades, el reino femenino pareciera sufrir con mayor frecuencia los embates de la temida etiqueta. ¿Qué sucede con estas mujeres que buscan conocer, controlar y disponer de la vida de su hombre?

Imaginemos una escena corriente: la reunión de fin de año de la empresa. El marido lleva a su mujer a la cena en un restaurant, la presenta a sus compañeros de trabajo y comienza la velada. Sin embargo, lejos de saborear el buen vino y entablar una charla con sus vecinos de mesa, ella sólo piensa en una cosa: ¿quién es esa morocha que le preguntó a su marido si le gustaban las bruschetas con oliva? La cena, el restaurant, los administrativos y hasta el jefe desaparecen detrás de una bruma espesa. El foco sólo admite una pareja: su marido y la morocha. Los dados ya están echados y seguramente la noche terminará ahogada en una absurda discusión de pareja. Y lo paradójico de esta batalla es que se despliega en nombre del amor.

Pero seamos cautos: esto no significa descreer de los sentimientos de amor, sino comprender que esta mujer posesiva está profundamente atemorizada de perder aquello que ama.

Los celos como punto de partida

De todas las emociones que nos envuelven cuando amamos a alguien, los celos son incorregiblemente desgastantes porque se alimentan del anhelo de poseer al ser amado y porque desencadenan acciones que nada tienen que ver con el amor. La mujer posesiva, controladora del tiempo y los espacios privados de su pareja, vive en una angustia permanente pensando: ¿Estará en la cancha como me dijo? ¿Por qué no me contesta el teléfono? ¿Cómo es que no llega si ya debería estar acá? ¿En qué piensa? ¿Qué siente? ¿Qué se calla?

¿Cuándo sí, cuándo no?

Los seres humanos somos terriblemente territoriales, sólo que lo disimulamos bastante bien. Pensemos, por ejemplo, en la fiesta del cumpleaños número 70 de nuestro suegro. Toda la familia está reunida. Vamos con nuestra pareja y permanecemos de pie charlando con tíos, nietos y cuñados. De improviso una joven prima lejana aparece en escena, se acerca a nuestro marido por detrás, le cubre los ojos con las manos y le pregunta picaresca: “¿quién soy?”. No esperamos la respuesta, pero tenemos claramente una certeza: que esa mujer, sea prima o no, acaba de atravesar sin permiso el cartel imaginario que cuelga sobre nuestro marido y que dice expresamente “propiedad privada”.

Rápidamente activamos una gama de respuestas elementales: le clavamos la mirada sin dejar de sonreír, nos acercamos a nuestra pareja y lo tomamos del brazo, apoyamos la cabeza en su hombro, nos interponemos entre ambos ofreciendo una copa, y si nada de esto funciona nos lo llevamos con una frase lapidaria: vení un segundito que quiero mostrarte algo. Ese algo, por supuesto, es la feroz advertencia que le vamos a hacer en la cocina.

Situaciones domésticas, simples, insignificantes incluso, pueden volverse una seria amenaza para la mujer posesiva. Especialmente si esas situaciones implican a un tercero que parece –en sus propias representaciones- valer más que ella. Esto teje una encrucijada de turbación y desconcierto. Porque si esa otra persona se le figura más atractiva, interesante o carismática, ella queda librada a un papel de reparto que le resulta insoportable.

Pero ¿qué sucede cuando ese tercero es real e insiste en cruzar fronteras con irreverencia? Existen ciertas circunstancias que propician un chispazo de celos incluso en personas que no son específicamente celosas, como por ejemplo:

  • Ver que nuestro compañero pasa un largo tiempo hablando en una fiesta con otra mujer.
  • Notar que el otro cierra su computadora cuando nos estamos acercando.
  • Esa amiga soltera y encantadora que conoce a nuestra pareja desde que eran adolescentes.
  • Que nuestra pareja se aleje deliberadamente de nosotros para mantener una conversación telefónica.
  • La cavilación ante preguntas simples como “hoy te llamé a la oficina y me dijeron que habías salido ¿qué estuviste haciendo?”.

Cuando el cuerpo habla

Pese a querer disimular, la indefensión que provoca sentirse emocionalmente amenazada, desencadena en la persona posesiva una serie de reacciones físicas, emocionales y cognitivas.

En el plano físico…

  • Pérdida del apetito.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Manos temblorosas y húmedas.
  • Sensación de estómago vacío.
  • Mejillas ruborizadas y transpiración excesivas.

En el plano emocional…

  • Rabia
  • Miedo
  • Envidia
  • Angustia
  • Desasosiego
  • Inferioridad
  • Agresión
  • Humillación

En el plano cognitivo…

  • Posesividad
  • Autoincriminación
  • Resentimiento
  • Pensamientos derrotistas
  • Revanchismo
  • Autoconmiseración

El desborde hacia los demás

Convertirse en una persona posesiva atenta contra la salud emocional de la pareja. La mujer controladora termina –paradoja mediante- sembrando el terreno para que su pareja necesite estar lejos de ella para sentirse liberado. ¿Cómo comienza a forjarse esta necesidad? Veamos algunas de las causas más habituales:

  • La mujer posesiva no sólo “supervisa” lo que hace su pareja, sino que tiende a criticarlo cuando él no hace lo que ella hubiese querido.
  • Independientemente de las circunstancias que propician su arranque de celos, esta mujer cuestiona y acusa a su pareja haciéndola sentir responsable y culposa.
  • Mide el amor a partir de lo que el otro hace o deja de hacer por ella. Las demandas, entonces, se convierten en monedas de cambio cotidianas que tiñen el estado de ánimo de la pareja.
  • La actitud posesiva limita la libertad del otro y despliega un clima emocionalmente asfixiante.
  • La mujer posesiva tiende a tergiversar los hechos a su favor esquivando la reflexión sobre sí misma y sus propias reacciones emocionales. Esto erosiona la pareja porque desdibuja el diálogo, el intercambio de opiniones, la negociación saludable y la construcción de consensos.

SOS: en rescate de la mujer posesiva

Cuando nos encontramos inmersos en una crisis afectiva se exacerban las ganas de proteger bajo siete candados a la persona amada. Sin embargo sabemos de sobra que ahogar a nuestro compañero sólo lo motivará a buscar desesperadamente un poco de aire. ¿Qué podemos hacer entonces? Trabajar sobre nosotros mismos.

Paso 1 – Reflexionar y preguntarnos:

  • ¿Cuál es la emoción más intensa que estoy experimentando?
  • ¿Qué es exactamente lo que me está causando esa emoción?
  • ¿Por qué experimento esa sensación con tanta intensidad? ¿Guarda relación con alguna experiencia de mi historia pasada?
  • ¿Con qué opciones cuento para enfrentar aquello que me provoca estas desagradables sensaciones?
  • ¿Cómo respondería mi compañero a cada una de estas opciones?

Recuerde que atacar a su compañero no es la mejor estrategia. Expresar, en cambio, el amor y el dolor que siente con honestidad, respeto y tranquilidad ayudará a alcanzar resultados mucho más positivos.

Increpar al que creemos nuestro adversario tampoco es una táctica inteligente. Esta clase de actuaciones sólo nos deja aún más expuestos e indefensos.

La mejor forma de correrse de ese lugar posesivo es procurar una comunicación serena, transparente, que explique sin atacar y que brinde el espacio para que el otro se exprese francamente sin temor a nuestra reacción.

Y si la situación lo deja sin palabras y sin control respire profundamente, sienta que cada región de su cuerpo se llena de aire puro, oxigenado. Cuando se haya calmado permítase un momento para recordar que sentirnos mal no implica que actuemos mal y vuelva a preguntarse ¿Qué opciones de reacción tengo? ¿Cuál es la respuesta emocional que me hace mejor? Y especialmente ¿Cuál es la respuesta emocional que nos hace más fuerte como pareja?

Paso 2 – Animarse al encuentro con uno mismo

El deseo de posesión está estrechamente vinculado con inseguridades, personalidades dependientes, patrones familiares y baja autoestima. El punto de partida es comprender que la prioridad no es estar en pareja sino aprender a sentirnos a gusto con nosotros mismos, identificar nuestras propias carencias, delimitar claramente nuestras necesidades y reflexionar hasta qué punto estar con otro puede ayudarnos –o no- a estar emocionalmente sanos.

Paso 3 – Correr el foco

Busque una actividad placentera que le requiera energía y concentración. Invertir su tiempo en actividades interesantes lo ayudará a ahuyentar los fantasmas y los delirios de persecución.

Paso 4 – Trazar el mapa de los espacios privados

Conformar una pareja no significa renunciar a ser un individuo y como individuos necesitamos de un espacio propio que nos permita crecer, pensar y carearnos con nosotros mismos. Busque y delimite con su pareja cuál será el espacio personal de cada uno y respételo a rajatablas. Cuando lo logre, habrá dado un paso fundamental: librarse del candado de la dependencia emocional.

Paso 5 – Aprender a dosificar

Quién no ha escuchado alguna vez esa expresión trillada que dice “si amas a alguien déjalo partir”. Amar y llevar adelante una pareja implica responsabilidad, compromiso y paciencia pero por sobre todas las cosas tenacidad y capacidad de negociación permanente. Amordazar al otro no implica ganarse su amor pero tampoco lo implica cruzar la línea y caer en el mar de las ingenuidades. Aprender a lograr este equilibrio es una de las tareas más complejas pero también una de las más satisfactorias.

Paso 6 – Saber decir “hay equipo”

La confianza no admite pagarés. Una buena estrategia para enriquecer la relación de pareja es ganarse y ganar la confianza de nuestro compañero. Pero ¿por dónde empezar? Por los amigos y los compañeros de trabajo. Intégrese a los círculos cotidianos de su pareja con soltura, demuestre que es una compañera de hierro, charle, pregunte, anímese a conocer a quienes forman parte de la vida de su pareja cuando no está con usted sin asperezas ni preconceptos. Muy pronto tendrán mucho más para compartir que el interrogatorio y el acoso mediante mensajes de textos.

Cómo mejorar la sexualidad en las vacaciones

Algunos dicen que la época del descanso es una oportunidad óptima para ponerse al día con una vida sexual relegada durante el año. Otros opinan lo contrario, alegando que la presencia de los hijos, amigos, etc. o a las actividades recreativas son un obstáculo para ello. Veamos qué nos dice la especialista.

Doctora Literat ¿la sexualidad mejora durante las vacaciones?

La sexualidad puede mejorar en la medida en que la pareja se lo proponga y no esté esperando pasivamente que se produzcan milagros hormonales y emocionales mientras no hacen nada diferente de lo que suelen hacer durante el año. Si bien es cierto que estar en un lugar estimulante y con mayor tiempo libre ayudan, tanto como la sensación corporal de libertad y el contacto sensorial con la naturaleza, si la cabeza permanece enfocada en “cumplir el programa propuesto en familia”, la sexualidad vuelve a ocupar un lugar secundario, como sucede durante el año.

¿Cómo puede una pareja enfocarse en el sexo si está rodeada de familia y de actividades?

En primer lugar deben priorizar su encuentro íntimo, como una actividad necesaria y saludable para la pareja, tal vez más que hacer la cola durante horas para ver un espectáculo. Si tienen la suerte de contar con familiares ó amigos que puedan hacerse cargo ocasionalmente de los más chicos, deberían hacer uso de ese recurso y si no, en algún momento los chicos se van a dormir, o están en alguna actividad acompañados por algún mayor de confianza. Es cuestión de saber buscar el momento.

Lo que muchas veces pasa es que ese tipo de encuentro parece forzado y no se sienten ganas…

Por eso dije antes que no deben esperarse milagros hormonales; las ganas aparecen cuando las personas piensan en la posibilidad del encuentro e imaginan una situación que después concretan; hay que ponerse a planificar y después actuar. El cuerpo y la mente no están en el canal Venus durante el día, pero hay un momento en que debemos buscarlo y sintonizarlo concientemente, las ganas vendrán durante el proceso.

Además, si durante el año hubo problemas, existe el temor de que se repitan.

Si los problemas existieron en los aspectos no sexuales, hablar previamente los temas, aclarar situaciones y pedir disculpas sería lo deseable para encarar la intimidad sin rencores ni cuentas pendientes. Si el problema era de orden sexual y no fueron a una consulta para solucionarlo, igualmente pueden disfrutar de momentos de intimidad sin exigencias mutuas y brindándose uno al otro lo mejor que ambos pueden dar. Sería deseable que dicha actividad sexual los aliente a proponerse mutuamente buscar una solución profesional al regresar a casa.

Doctora, muchas veces el orgullo y el amor propio ó el enojo por cuestiones sucedidas durantre el año no permiten esos acercamientos.

No puede existir un encuentro satisfactorio de los cuerpos si primero no hay una sintonía de las almas, de las emociones. Las parejas convivientes, en su mayoría no pueden disociarse y actuar mecánicamente, teniendo genitalidad y nada más; por más orgullo que tengan, hay que aclarar las cosas y pedirse disculpas si corresponde. Si no ¿hasta cuando arrastrarán los resentimientos como una mochila pesada que les impide ser una pareja bien avenida?

¿Qué clase de vacaciones tendrán con sentimientos de rabia? Además de manifestarlo a los hijos de un modo ú otro, lo cual es muy negativo, para la misma pareja es una mala inversión compartir tiempo libre en medio de una guerra silenciosa.

Si el caso fuera simplemente que tomar la iniciativa sexual les da vergüenza a ambos por falta de práctica ¿cómo se soluciona?

En ese caso, deben actuar como si fueran dos personas que se conocen por primera vez y desean llamar su mutua atención para atraer al otro y conquistarlo. Los hombres y las mujeres saben muy bien como seducir cuando quieren. Háganlo entonces con su propia pareja y verán que los resultados los sorprenderán. Además cuentan con la ventaja de saber lo que le gusta al otro, ¡aprovéchenla! Y no anden especulando con quién es el primero en tomar la iniciativa, simplemente háganlo, ahora mismo.

Algunas prevenciones sobre el uso del sildenafil

Se trata del fármaco indicado para varios tipos de impotencia masculina. Como se ve últimamente un uso poco responsable de este medicamento, es importante tener en cuenta algunas precauciones para evitar riesgos para la salud.

¿Existe un uso frívolo de este fármaco?

Sí. He escuchado, en boca de pacientes o en grupos de adolescentes, y leído en distintos medios, sobre un uso frívolo o recreativo del Viagra entre jóvenes, en “boliches”,”raves” o “discos”, combinado con alcohol, sustancias como la cocaína, el éxtasis o el “popper”.

¿Hay algún riesgo cuando se combina con algunas de esas sustancias?

Con el alcohol no hay una verdadera contraindicación sino una prevención: las bebidas alcohólicas tienden a bajar la presión arterial y eso puede verse potenciado por el uso conjunto con este medicamento. O sea que tomar sildenafil estando alcoholizado, parecerá muy divertido, pero puede presentar complicaciones.

El “popper”, que se inhala, es similar al nitrito de amilo (el famoso “lanzaperfume” de antaño) que por sí mismo puede marear y producir hipotensión con desmayos. Con el uso conjunto de Viagra con el “popper”, se corren serios riesgos para la salud: puede producir desmayos, lipotimias y estados de shocks.

¿Qué ocurre con otras drogas?

Con el uso conjunto de cocaína, éxtasis o anfetaminas –ya aisladamente se corren riesgos puesto que esas drogas son neurotóxicas o cardiotóxicas- y el Viagra, me parece un verdadero uso descabellado de un fármaco, efectivo y seguro cuando es de venta bajo receta por indicación médica.

Creo que muchos jóvenes han caído bajo las redes de la ansiedad por el rendimiento, por “no poder fallar estando borrachos o falopeados” (palabras textuales de un paciente) lo que los lleva a tomar posiciones peligrosas para su salud.

¿Puede interactuar con otros medicamentos?

El Viagra habría que usarlo con precaución con la eritromicina y antibióticos macrólidos (eritromicina, claritromicina) y algunos antimicóticos (ketoconazol, itraconazol), inhibidores de la proteasa (usados contra el HIV), algunos antidepresivos (fluvoxamina y nefazodone) por lo que en pacientes polimedicados siempre hay que tener precauciones, pero esto no es privativo del sildenafil sino de todos los fármacos. Por eso, toda prescripción tiene que estar en mano de los médicos.

Antes de tomar sildenafil, ¿hay que hacerse estudios médicos?

Sí, claro. No es cierto lo que dicen que “con el Viagra no hay necesidad de hacer estudios complementarios ni consultas médicas”. Esto es totalmente falso. Es necesario hacerse análisis de sangre y estudios específicos o los que amerite cada caso según existan o no factores de riesgo cardiovascular: ergometrías, radiografía de tórax (en fumadores crónicos, p. ej.), estudios prostáticos, controles de presión arterial y exámenes clínicos. Estos cuidados no son por el uso del sildenafil sino porque es hacer mala medicina prescribir sólo por el síntoma y descuidar los desajustes que muchos varones con impotencia padecen.

No me canso de repetir que muchos pacientes que se acercaron al consultorio procurando el uso del Viagra pudieron, posteriormente, hacerse cargo del descuido en que habían caído: son aquellos grandes fumadores o bebedores, con vida sedentaria y estrés, con diabetes y colesterol fuera de control, con síndrome metabólico y síntomas circulatorios (hipertensión, dolores de pecho, calambres en las piernas) que, aunque parezca extraño, jamás hubieran consultado por esas situaciones pero sí por la impotencia: luego en las consultas sexológicas pudieron rever la situación. Sin temor a exagerar puedo decir que, a muchos, la disfunción eréctil que los llevó a la consulta les salvó la vida.

12 mitos acerca del orgasmo

A pesar de la difusión actual de muchos temas de sexualidad, subsisten creencias equivocadas acerca del orgasmo femenino.  Estas son algunas de ellas.

1.    “Las mujeres no tienen un verdadero orgasmo, solo sienten el placer de la penetración.”

No es verdad. Por el contrario, dentro de la vagina existe poca sensibilidad, el clítoris es el órgano femenino del orgasmo. La penetración para la mujer es uno más de los estímulos placenteros que le permiten sentir intimidad con su pareja.

2.    “Cuando no hay orgasmo, no hay embarazo.”

No es verdad. Existen muchas mujeres cuya sexualidad ha sido solamente reproductiva y que consultan por anorgasmia.

3.   La penetración es suficiente para lograr el orgasmo.”

No es verdad. Las mujeres necesitan que el estímulo comience en el cerebro y los sentidos y se extienda a todo su cuerpo; toda la zona pélvica debe estimularse, principalmente el clítoris, sin dejar de atender los demás aspectos sensoriales, ya que si no , la vía neuroquímica se interrumpe.

4.    “Hay mujeres que no pueden tener orgasmos y nunca los podrán tener”

No es verdad. En mujeres sanas, sin alteraciones del sistema nervioso o vascular, sin compromiso patológico muscular causado por alguna enfermedad sistémica, la anorgasmia generalmente sucede por falta de información y autoconocimiento. También puede deberse a la falta de una buena técnica sexual con la pareja o a problemas de orden emocional. Todas estas situaciones pueden y deben ser tratadas a través de la consulta con un/a profesional especializado/a en medicina sexual.

5.   “El verdadero orgasmo es cuando la mujer expulsa un líquido, (eyaculación femenina).”

No es verdad. La lubricación vaginal sucede con anterioridad, durante la fase de excitación. La llamada “eyaculación femenina” no está demostrada científicamente ni le sucede a todas las mujeres. No deben buscarse similitudes entre el hombre y la mujer, sus respuestas son propias de cada género.

6.    “El mejor orgasmo es cuando ambos miembros de la pareja lo alcanzan simultáneamente”

No es verdad. Además de ser muy difícil, por la diferencia de tiempos de excitación entre la mujer y el varón, lo cierto es que la actitud solidaria y de buen compañerismo que implica procurar el placer del otro, produce un estímulo extra en todo el aparato psíquico de cada uno, lo cual conduce a una satisfacción final más plena en cada uno, a su turno.

7.    “El varón tiene que saber cómo proveerle un orgasmo a una mujer.”

No es un concepto absoluto. Una mujer debería conocer su cuerpo y transmitirle a la pareja sus gustos y necesidades. Los hombres no pueden adivinar lo que pasa con cada mujer, porque cada una es diferente aunque ellos deberían informarse acerca de cómo funciona la respuesta sexual de la mujer para no creer que es idéntica a la de ellos.

8.   “Sin orgasmo la mujer no puede disfrutar”

No es verdad. Las mujeres disfrutan mucho del cortejo, de los juegos sensoriales, del intercambio amoroso con su pareja, cuanto más prolongado y creativo. Muchas mujeres refieren disfrutar más de un juego prolongado que de un orgasmo fugaz, aunque en una mujer con una función sexual normal, lo primero desemboca en orgasmos más intensos y prolongados.

9.   “Muy pocas mujeres son multiorgásmicas”

No es verdad. La mayoría de las mujeres tienen la capacidad neurovascular y muscular para tener orgasmos múltiples, esto depende principalmente de la educación y conocimiento sexual de la mujer, de la información y buena disposición del varón y  de la sintonía y buena comunicación que logre tener la pareja.

10.  “Si la mujer no tiene orgasmos, debe fingir para que su pareja no se resienta”

Absolutamente no. Si no hay orgasmos, ambos deben ayudarse para mejorar la relación a través de información científica correcta o realizar una consulta de orientación con un/a sexólogo/a clínico/a.

11. “Con la edad, los orgasmos se atenúan o desaparecen”

No es verdad. No se trata de la edad sino del estado de salud o emocional que pueda tener esa mujer y de su relación de pareja. Existen muchos casos de mujeres que forman nuevas parejas a edades avanzadas y relatan relaciones sexuales con orgasmos más intensos que en su juventud.

12. “Tener orgasmos durante el embarazo puede provocar un aborto”

No es verdad. Durante el transcurso del embarazo normal, las relaciones sexuales son algo natural y saludable. Si hubiera una placenta previa u otra condición patológica que pusiera en riesgo la gestación, el médico obstetra generalmente indica la abstención de las relaciones o una manera de llevarlas a cabo sin comprometer el embarazo.

¡O Internet o yo!

Esta nueva fuente de información irrumpió en la vida de la pareja y ha comenzado a tener sus consecuencias. La licenciada Boschi analiza su influencia y nos da sus consejos para que no sea una fuente de conflicto.

En algunos casos, uno de los dos no quiere compartir más el erotismo visual que antes los unía. En otros casos, alguien no aprueba que su pareja permanezca hasta altas horas en la computadora. Todavía existen varones y mujeres que sueñan con el amor eterno.

Internet creó un instrumento que exacerba las motivaciones más íntimas: crea ilusiones eróticas que excitan a los cibernavegantes, los seres que transitan Internet.

Cuando la novedad sexual sucumbe a la rutina de la vida diaria, hay parejas que comparten películas y videos eróticos y pornográficos para recrear esa sensación de que la pasión continúa y luego la emplean como estímulo para la imaginación erótica.

También Internet permite que los tímidos ahorren la vergüenza de salir a cortejar sin tener habilidades para ello. En oportunidades consiguen pareja satisfactorias que son la envidia de sus compañeros más audaces en las lides amatorias.

Otra posibilidad que Internet ofrece es que se reencuentran amigos y amores que se perdieron en el tiempo.

USE PERO NO ABUSE

¿Qué conflictos de pareja pueden surgir? Cuando ella lo encuentra chateando a altas horas de la noche para reencontrarse, aún de manera virtual, con un novio o novia del pasado.

Si la conducta persiste, la persona celosa lo puede acorralar en algún momento con la disyuntiva: “¡O Internet o yo!”.

Ante la desilusión, quien se siente excluido o excluida se pregunta quién es el anormal: si quien se prende a Internet como a una adicción o quien observa asombrado la pasión virtual que desarrolla su pareja.

  • La mujer y el hombre, ¿miran pornografía por igual?

Según la información clínica que manejo, un 95% de los varones ha mirado alguna vez sexo por Internet, ya se trate de erotismo (lo defino como la representación artística de la sexualidad) o pornografía (descripción hiperrealista o exagerada de la sexualidad).

En la pareja varón -mujer, si ella no lo acompaña él la suele mirar a solas.

  • ¿A qué se debe la diferencia?

Sea por causas culturales o biológicas, (en realidad por combinación de ambas), el hombre se estimula preferentemente por vía visual y la mujer por vía táctil (Bibliografía: “El hombre y lo visual. La mujer y lo táctil” por Isabel Boschi, en www.colectivosexologico.com.ar).

Cuando la novedad táctil de la pareja pasó al transcurrir el tiempo, el hombre recrea el entusiasmo mirando figuras femeninas en situaciones que para su imaginario erótico son excitantes.

Cada hombre tiene un reservorio erótico diferente. De manera que lo que le excita a uno, no lo excita a otro.

Lo mismo nos pasa a las mujeres.

Escenas que son de alto voltaje para los varones no sirven para estimular a las mujeres.

Esto es importante que los entiendan ambos géneros. Porque somos producto de la construcción cultural y de la herencia genética, según dijo John Money, el sexólogo neozelandés que habló de los mapas del amor.

  • ¿Cuál es la actitud femenina ante internet?

El 5% de las mujeres espectadoras de pornografía o de películas eróticas si lo hacen a solas, suelen esconder su acción a su pareja y lo usan para excitarse usándolo en diferido cuando están juntos.

No son excepcionales las jóvenes con miedo social, que tras masturbarse mirando Internet, se animan a reunirse con gente joven y aprenden a socializarse, tras perder el miedo a su propio cuerpo.

LAS POSIBLES REACCIONES DE LA PAREJA

Si uno de los integrantes de la pareja usa internet como estímulo sexual individual, puede haber reacciones en el otro. Estas dependen del género:

  • Las posibles reacciones masculinas oscilan entre:

a) Sentirse halagado porque la excitación de su mujer lo excita a él también;

b) Sentirse celoso porque él no fue “el origen sutil de” su rubor (de ella) como decía el poeta argentino Almafuerte. Todo es cuestión del grado de autoestima que tenga el varón en cuestión. A menor autoestima, más celos. A mayor autoestima, menos celos.

c) La mujer en la misma situación puede calificar de “perversas” las prácticas de su pareja o celarlo porque Internet la sustituye como estímulo sexual.

¿CÓMO REACCIONAR SI NO ESTAMOS DE ACUERDO CON INTERNET?

  • Siempre defenderse diciendo la verdad: “A mí me gusta esto”. O bien: “A mí no me gusta”.”Y no quiero participar en algo que no me agrada”. Esta sinceridad implica el riesgo de que la elección sea “ O Internet o yo”.
  • También se da la posibilidad de que lo hablen con una psicóloga/o ó sexólogo/a experto/a en parafilias, (perversiones) para confirmar o disconfirmar si esas prácticas entorpecen la vida en común, y si existen otras alternativas de acción que ambos acepten para modificar o eliminar la frecuencia del uso de Internet.
  • ¿Usar Internet, se transformó en un hábito indispensable, compulsivo, o es una elección circunstancial que la usan cuando quieren y cuando no quieren la ignoran?
  • En el caso de que si no usan Internet no se excitan, uno o ambos han generado una parafilia (cyberparafilia) y merece ser atendido profesionalmente para conocer en qué los puede perjudicar y cuál es el riesgo real de que uno de los dos quede afectado.
  • En caso de que sea un juego más de los que practica la pareja o el individuo, no existe peligro de daño ni en el individuo ni en la pareja.

¿QUÉ CONSECUENCIAS PUEDE PRODUCIR EL MIRAR SEXO POR INTERNET EN PAREJA?

a) A que uno de los dos diga”¡No quiero más!” y el otro:

  • Se ofenda.
  • No se ofenda y permita vivir y dejar vivir porque siente que el otro hace uso de su libertad.

b) que ambos sigan viendo juntos sexo por Internet hasta que el juego sature, como le pasa a los chicos cuando se aburren y cambian de juego.

Depende en gran medida de los mecanismos obsesivos que tengan los individuos si pueden probar distintas alternativas de acción sin quedarse fijadas a ellas.

c) Algunos varones con predisposición a estímulos no convencionales pueden transitar virtualmente hacia variantes sexuales.

Pero una persona parafílica (perverso) no deviene en el momento. Se hace desde su más tierna infancia.

¿CÓMO ENTENDER EL IMPACTO QUE LA TECNOLOGÍA PRODUJO EN LA SEXUALIDAD DE LA PAREJA?

Propuestas saludables.
I-Replantearse en pareja la idea de “intimidad”

Desde que empezó la era digital, coexisten con la pareja un tercero que bajo la forma de TV, PC, celular, y todos sus variantes, ocupa un espacio en la casa y en el tiempo de los dos.

Prescindir de estas comodidades es prescindir de algunos logros de la civilización. Siempre se puede vivir aislado. Tiene sus ventajas. Pero también sus desventajas.

II- Cambiar el concepto de fidelidad.

Que uno de los dos chatee con antiguas amistades no presupone necesariamente infidelidad. Sí, en cambio, el hecho desafía a nuestros sentimientos de posesividad sobre el pasado, el presente y el futuro de la pareja.

III- Las fantasías y la realidad de quién es ella y quién es él son intercambiables.

En ocasiones vivimos durante años con la pareja y no llegamos a conocer todos sus sentimientos ni podemos anticipar sus posibles reacciones ante un hecho determinado.

Si el amor virtual es una fantasía, ¿por qué no pensar que nuestra pareja al comienzo y tal vez por mucho tiempo, fue una fantasía en nuestra mente y en nuestro cerebro? Hasta que aprendimos a darle forma y la entendimos, a nuestra manera, en su irrepetible originalidad.

CONCLUSIÓN

  • Todos los humanos podemos ser interpretados de distintas maneras por diferentes personas. Interpretamos cómo es nuestra pareja y ella nos interpreta cómo somos nosotras.
  • Lo que Internet nos enseña en esta era postmoderna es que nada es exclusivamente de una sola forma. Ni la gente, ni los objetos. Somos seres relativamente virtuales para los demás.
  • Nuestra imaginación, nuestras fantasías rigen nuestra vida emocional, afectiva. Sólo podemos interpretar a la realidad y a las personas. La verdad verdadera no arriba nunca.
  • La razón guía nuestros pasos civilizados pero no podemos sustraernos al amar, al desear, que se imponga nuestra experiencia previa amatoria y cognitivo-corporal.
  • Internet nos invita a que no nos tomemos todo tan en serio, a que juguemos más, a que el mundo virtual de la computadora y de los aparatos que simplifican nuestra vida diaria, son tan reales y tan artificiales como el mundo que creemos real.

Test: ¿Cuánto sabemos de sexo?

Existen muchos mitos sobre sexo que permanecen aún arraigados en la gente. ¿Se anima a poner a prueba sus conocimientos con este test realizado por la doctora Beatriz Literat? Luego ella misma le dará las respuestas correctas.

Responda a este cuestionario lo más sinceramente posible. Luego vea las respuestas correctas: se sorprenderá de lo mucho que tiene para decirnos la Sexología.

  1. Para un óptimo desempeño sexual es necesario:

• Buen funcionamiento genital.

• Conocer o tener experiencia sexual previa.

• Ser joven.

• Estar enamorado/a o sentirse muy atraído/a por la otra persona.

  1. ¿Quién enseña a quién en la pareja?

• El hombre generalmente.

• El que tenga más experiencia de ambos.

• La mujer.

• Un/a amigo/a con mayor experiencia.

  1. ¿Por qué en algunas parejas hay diferencia entre el interés sexual de uno y otro?

• Porque las mujeres sienten menos deseo que los hombres.

• Porque el interés disminuye con el tiempo o ya no se quieren.

• Porque otras ocupaciones que se consideran prioritarias, acaparan la energía, como el trabajo, los hijos o actividades sociales o familiares.

• Porque existe un problema de salud en uno de ellos o es el efecto secundario de algún medicamento.

  1. Tener varios problemas sexuales simultáneamente significa:

• Padecer un grave problema de salud.

• Tener problemas psicológicos importantes.

• Falta de experiencia o fobia sexual.

• Ser homosexual sin saberlo.

  1. ¿Existe una frecuencia de relaciones sexuales considerada normal a determinadas edades?

• Sí

• No

  1. ¿Cuándo se dice que una persona es frígida o impotente?

• Cuando la mujer no llega al clímax y cuando el varón no tiene erecciones.

• Cuando la mujer no logra excitarse y cuando el varón no logra la penetración.

• Cuando tanto la mujer como el varón carecen de deseo sexual.

• Cuando la mujer o el varón refieren tener temor al contacto sexual.

  1. ¿Existen Disfunciones Sexuales incurables?

• Sí

• No

  1. ¿Por qué, con las personas con las que existe mucha química no es posible desarrollar una relación de pareja y, en cambio sí se despiertan sentimientos amorosos con personas con las cuales la sexualidad no es tan explosiva?

• Porque uno/a tiene temor a la infidelidad.

• Porque los opuestos se atraen.

• Porque con el tiempo la pasión se transforma en rutina y desaparece el interés.

• Porque una sexualidad tan fogosa da miedo y uno/a se agota.

RESPUESTAS CORRECTAS

  • Si su puntaje fue 8: ¡es un experto/a en Sexología!
  • Si su puntaje fue 7 a 4: está muy bien informado/a.
  • Si su puntaje fue 3 a 0: le recomendamos leer la página www.drabeatrizliterat.com.ar donde encontrará este test y muy buena información de sexualidad.

1. Respuesta: Ninguna de las condiciones anteriores garantiza un óptimo desempeño, ya que el cerebro y las emociones, que son los disparadores de la respuesta sexual, necesitan estar en sintonía con un buen estado de salud para que el cuerpo responda al estímulo emocional y, ambos estar asociados a un estado de seguridad y vulnerabilidad simultáneas.

El estrés suele ser el mayor obstáculo para la sexualidad y aparece en personas sanas y con experiencia sexual. Los estudios demuestran que por lo general, el conocimiento personal y la confianza compartida entre los miembros de una pareja, previamente al contacto sexual, disminuye en gran medida los efectos del estrés y favorece un desempeño sexual más natural y espontáneo.

2. Respuesta:Cada persona es única y no hay manera de llegar a su intimidad, copiando lo que sienten otras personas. Tanto en una pareja sin experiencia como en otra que la posee, el encuentro íntimo es como un viaje de descubrimiento en el cual ambos son al mismo tiempo el que guía y el que es guiado. Este viaje, realizado entre personas comprometidas con el bienestar psicofísico y espiritual de su compañero, al tiempo que se permiten compartir una buena comunicación, permite disfrutar de encuentros muy placenteros, más allá de que se cumplan todas las etapas de la respuesta sexual.

Con el tiempo, mutuamente compartido, la información obtenida en libros, en sitios web educativos o en una charla de orientación con un especialista en sexología, los inconvenientes se van solucionando y se puede llegar a disfrutar una sexualidad plena, a cualquier edad.

3. Respuesta: La libido, en sus aspectos biológicos, depende de una hormona llamada Testosterona producida en los testículos masculinos y en las glándulas suprarrenales en las mujeres. Cuando esta hormona desciende por debajo de los niveles normales, debido a algún problema de salud, puede haber una disminución del interés o deseo sexual. Existen también medicamentos cuyo efecto secundario es la disminución de la libido.

Sin embargo, la misma tiene también componentes de orden constitucional, psicológico y conductual. Las personas poseen un nivel personal de libido, que es totalmente normal, pero que comparado con el de su pareja, puede parecer escaso o por el contrario, excesivo. Es así que muchas parejas consultan por incompatibilidad en esta cuestión, sin que esta diferencia individual signifique nada patológico ni tampoco un problema de motivación o desinterés hacia la pareja.

Debe tenerse en cuenta, no obstante, que las preocupaciones de la vida cotidiana y el estrés pueden ser causa de Inhibición o Disminución del Deseo Sexual. Esta situación es completamente reversible, ya que existen variados tratamientos que mejoran drásticamente esta condición y logran que la pareja pueda alcanzar un estado de armonía y plenitud.

4. Respuesta: La Respuesta Sexual está constituída por una cadena de eventos consecutivos y relacionados cada uno con el siguiente. A su vez, cada uno de ellos ejerce influencia sobre el anterior, sobre la autoestima, sobre los sentimientos acerca de uno mismo y acerca del compañero, que impactan la memoria y la condicionan para el siguiente encuentro. Sucede con frecuencia que si una persona no obtiene satisfacción de sus encuentros sexuales, comienza a presentar Inhibición del Deseo y después de un tiempo continúa con dificultad eréctil y/o eyaculatoria, en los hombres o con trastornos en el orgasmo y en la excitación sexual en las mujeres. A veces la disfunción que aparece primero en una persona, aparece última en otra, cambia el orden de la secuencia de las disfunciones.

Esto significa que padecer una o varias disfunciones sexuales no depende de la mayor o menor gravedad de la causa sino del tiempo que ha transcurrido sin buscar la solución al problema que, de haberse atendido en su inicio, no hubiera derivado en un trastorno múltiple.

5. Respuesta: En una época se creía que existía una frecuencia que se consideraba normal o típica para cada edad, pero a medida que se obtienen los resultados de investigaciones actualizadas, se sabe que la frecuencia sexual depende no solamente de la edad sino de muchas otras variables que la determinan y condicionan. Es así que la misma varía según la pareja sea estable ú ocasional, depende del grado de importancia que una pareja le asigna a la sexualidad en sus vidas, del estrés ambiental, de si están transitando la etapa de crianza de sus hijos o no, de la buena o mala relación emocional entre los miembros de la pareja, de la condición física y estado de salud de cada uno y hasta del clima del país en que viven. Lo importante es el acuerdo entre los miembros de una pareja para que ambos puedan sentirse satisfechos.

6. Respuesta: Hace años se hablaba de frigidez o de impotencia cuando la mujer no podía tener satisfacción sexual orgásmica, especialmente durante la penetración y cuando el varón padecía de falta o insuficiente rigidez como para poder realizar la penetración genital; también se hablaba de impotencia en el caso de eyaculaciones prematuras, antes de la penetración

Ambas situaciones, que poseían nombres descalificadores y estigmatizantes, provocaban en las personas un gran sentimiento de incapacidad, que muchas veces derivaba en depresiones graves y la disolución de las parejas.

Actualmente no existe ningún síntoma sexual o disfunción al que podamos denominar impotencia o frigidez. En primer lugar porque la moderna Sexología Clínica cuenta con tratamientos que permiten corregir en unas cuantas consultas el problema y, fundamentalmente, porque las personas que consultan aprenden recursos que les permiten disfrutar y hacer disfrutar a su pareja aún cuando el síntoma no ha remitido totalmente por no haber finalizado el tratamiento.

7. Respuesta: En general la mayor parte de las Disfunciones Sexuales tienen solución al cabo de un tratamiento breve, (7 a 8 consultas como promedio). No obstante debemos considerar las causas de las mismas para poder realizar un pronóstico. La mayoría de las veces el origen de la Disfunción es un medicamento que el paciente está consumiendo, un trastorno hormonal que requiere medicación, un conflicto con la pareja que puede solucionarse con un tratamiento psicosexológico o una fobia que puede desaparecer con el medicamento adecuado y técnicas cognitivo-comportamentales específicas.

Otros casos tienen que ver con déficit de información y tabúes incorporados en el proceso de crecimiento, que se manifiestan como disfunción individual o de la pareja; estos son trastornos de la sexualidad que constituyen la mayor parte de las consultas diarias y que encuentran solución tras pocas entrevistas.

Existen, sin embargo, enfermedades crónicas severas ( Diabetes avanzada, Insuficiencia Renal crónica, enfermedades respiratorias y cardiovasculares y secuelas de accidentes, etc.) que afectan varios aspectos de la función sexual.

En este tipo de situaciones, se realizan tratamientos específicos con el objeto de recuperar y rehabilitar al/la paciente para que pueda apropiarse de los aspectos de su sexualidad que no están dañados y que son indispensables para que pueda sentir que vive una vida más activa y plena.

8. Respuesta: La atracción sexual o “química” es solamente uno de los factores que las personas tienen en cuenta en el momento de elegir un/a compañero/a. Está condicionada por mecanismos del sistema nervioso central relacionados con la memoria temprana. Son los llamados “mapas del amor”, postulados por John Money hace más de 30 años, según quien, los primeros recuerdos afectivos del ser humano, condicionan sus elecciones amorosas futuras.

Con el crecimiento del individuo, surgen los valores internos y cualidades exteriores que se incorporan a niveles emocionales e intelectuales conformando el perfil deseado para quien llegue a ser su compañero/a. Muchas veces sucede que la atracción física primera se produce con una persona que no posee las otras condiciones del perfil internalizado y si bien existe una fuerte química, las diferencias de personalidad y el diferente grado de compromiso entre ambos, determinan la interrupción de la relación. Es decir, existe solamente atracción fisica entre estas personas pero no alcanza para unir a dos personas que requieren además un “pegamento” con características emocionales, éticas, espirituales, etc.

Por el contrario, dos personas, compatibles en la mayor parte de las áreas de su personalidad, pueden no contar con un grado de irresistible atracción física, muchas veces porque las cualidades elegidas y valoradas no son coincidentes con una persona con la tipología física que les atrae tanto.

Los pacientes suelen decir que les gustaría “armar una persona con las cualidades personales de una y las características físicas de otra”. Existen casos afortunadamente, en los cuales los miembros de una pareja refieren haber encontrado a su perfecto/a compañero/a en todo sentido.

¿Cuánto sabemos sobre disfunción eréctil?

Sabías que…

▪ La disfunción eréctil, en distintos grados, afecta a casi la mitad de los varones entre los 40 y 50 años?

▪ Entre el 60 y el 80% de los casos de disfunción eréctil están asociados con condiciones físicas, medicaciones, tóxicos y factores relacionados con un desajustado estilo de vida?

▪ Esta disfunción puede ser un marcador, un signo precoz de otras patologías subyacentes?

▪ Hay factores emocionales, afectivos y coyunturales que pueden producirla?

▪ Menos del 10% de quienes sufren una impotencia busca tratamiento?

▪ Hoy contamos con tratamientos seguros, eficaces, confiables y en breve lapso de tiempo, para resolver esta problemática?

¿ Qué factores físicos influyen?

Algunos de estos factores físicos -además de los psicológicos y psiquiátricos como la ansiedad, depresión o fobias- pueden contribuir a la aparición de una impotencia:

  • Hipertensión arterial
  • Enfermedad renal
  • Colesterol y triglicéridos altos
  • Diabetes
  • Hipogonadismo (hormonas bajas)
  • Obesidad
  • Enfermedad arterial coronaria o periférica
  • Uso de medicamentos (antihipertensivos, diuréticos, betabloqueantes, antidiabéticos, antidepresivos, benzodiazepinas, neurolépticos)
  • Tabaquismo
  • Alcoholismo
  • Drogadicción
  • Estrés

¿Cuándo podemos hablar de disfunción eréctil?

Algunos hombres no logran la erección en determinados situaciones o momentos del coito; otros la logran y luego la pierden al intentar penetrar o incluso dentro de la vagina. Otros no la logran en absoluto o sólo con determinadas parejas.

Las hay totales y absolutas, también llamadas primarias, en las cuales el varón nunca ha logrado la erección en ninguna forma y en ninguna situación (hecho que por suerte no es tan frecuente y que remite a situaciones orgánicas o psiquiátricas severas). Podemos definir a la disfunción eréctil como la incapacidad, parcial o completa, y reiterada (en más de un 25 % de los intentos), para obtener y mantener erecciones con rigidez suficiente para permitir un coito con penetración. La padece un 10-15 % de la población adulta (aunque aumenta al 35-50% en los diabéticos); pero sólo un 10 % de quienes la padecen son tratados.

¿Qué cosas puede hacer un varón para paliar la disminución de la respuesta erectiva?

Un individuo en la mediana edad de la vida no debe pasar por alto los juegos preliminares y las variantes no coitales, entendiendo que en el acto sexual podría perder y recuperar la erección varias veces. No habría que ver el declinar de la potencia como algo apocalíptico, como el no va más. En esta etapa, la vida sexual no es peor sino distinta. Y si en cantidad puede verse menguada, crece en calidad, porque aumentan los permisos, la innovación, la creatividad, la búsqueda de variables, el darse tiempo y esto redunda en un mayor placer.

¿Cuáles son los caminos para solucionar esta disfunción?

Para aquellos que no toleran las vicisitudes de la vida ni los cambios en la respuesta erectiva, les quedan pocos caminos: si no aceptan las psicoterapias sexológicas breves puede ser usado el sildenafil que tiene un poderoso efecto tanto en impotencias psicológicas como orgánicas. Puede ser de ayuda un suplemento como la L-arginina, que es un aminoácido que interviene en la erección. Si no respondieran podrían optar por las prótesis, las bombas de vacío o las inyecciones de drogas vasoactivas que, de todos modos, también pueden ser un camino válido antes que la frustración constante de ellos mismos y de sus parejas. En realidad el sildenafil, el vardenafilo y el tadalafilo terminan siendo, máxime si se usan en el marco de las terapias sexuales breves, los remedios más eficaces.

Cuando el hombre “no puede”, ¿qué debe hacer una mujer?

Reportaje a la doctora Beatriz Literat, Médica Ginecóloga y especialista en Sexología Clínica, y a la licenciada en Psicología y Sexóloga Clínica Irene Aguirre.

Las disfunciones sexuales masculinas responden en su mayoría a causas emocionales u orgánicas. Si no se realiza un buen tratamiento, las consecuencias pueden ir desde grandes depresiones hasta la ruptura de la pareja. ¿Cómo debe acompañar la mujer en estos casos? Aquí, la mirada de la sexología y la psicología para ayudar a atravesar esta situación de a dos.

LA RESPUESTA DE LA SEXOLOGÍA

Entrevista a la Licenciada Beatriz Literat

Doctora Literat, ¿Cuándo el hombre “no puede”, qué debe hacer una mujer?

Primero deberíamos precisar a qué nos referimos cuando decimos que el hombre “no puede”. Yo no quiero que caigamos en la obviedad de volver a enfocar la sexualidad desde la disfunción eréctil, porque retrocedemos décadas y volvemos a poner al varón en una posición muy incómoda, al tratarlo como “in – potente o no potente” solo porque un aspecto de su sexualidad tiene algún problema. En la actualidad muchas mujeres se han apropiado de la “capacidad eréctil” de los varones, al exigirles un rendimiento que, a mi juicio, las hace ver cada vez menos femeninas. Cuando decimos que un varón no puede, podríamos referirnos a bloqueos emocionales o a un alto nivel de estrés, que le impide desarrollar su respuesta sexual con plenitud y naturalidad. También a la presencia de alguna enfermedad orgánica o al hecho de estar tomando algún medicamento.

¿Sucede en muchas parejas esto de que “el hombre no pueda”?

Las estadísticas muestran que, a lo largo de su vida, todas las parejas pasarán por etapas en las cuales o el varón o la mujer estarán en posición de “no poder” tener relaciones completas, ya que la sexualidad refleja los vaivenes propios de la salud física y de los estados de ánimo. El varón “siempre listo” es un gran mito.  Los modelos cinematográficos, la literatura romántica, o la mentirosa “sabiduría callejera” han falseado la realidad mostrando modelos inexistentes. La realidad es que la función sexual se comporta como cualquiera otra de nuestro organismo -que pueden fallar en ocasiones-, y depende también de la armonía psicofísica de cada individuo y de la buena relación de una pareja.

¿Cuáles son las disfunciones sexuales más comunes?

Para mí, como médica sexóloga, la peor de las disfunciones sexuales es la ignorancia, el desconocimiento de la propia función y del/la compañero/a. En mi experiencia, ésta es causa de muchas de las otras disfunciones, como la eréctil, la eyaculatoria, la falta de deseo sexual y muy especialmente de las disfunciones mixtas, que se producen cuando se suman y potencian las del varón y las de la mujer: dolor coital, disfunción orgásmica o de la excitación.

¿Por qué aparecen?

El origen de las disfunciones sexuales puede ser orgánico, funcional, psicógeno, educacional, vincular o multi-causal. Hablamos de una disfunción sexual cuando dura más de tres meses en forma continuada y causa un gran malestar en el paciente y su pareja. El trabajo del médico sexólogo clínico es investigar a través de un buen interrogatorio y si es necesario, utilizando análisis clínicos complementarios, con el objeto de descartar, en primer lugar, la patología orgánica. De este modo no se pierde tiempo y se puede llegar a un diagnóstico preciso en un par de consultas.

¿Qué tratamientos existen?

Todas las disfunciones sexuales son tratables y los resultados se pueden observar en pocas consultas (entre cuatro y 15, según cada caso). Existe la posibilidad, en ciertos casos, de la inter-consulta con un especialista, por ejemplo, ante una diabetes descompensada o una hipertensión arterial severa, una secuela quirúrgica o el efecto secundario de medicamentos que deben ser sustituidos por otros. Los médicos sexólogos estamos entrenados clínicamente para diagnosticar, tratar y prescribir medicamentos. Cada terapeuta sexual, aporta en sus tratamientos, los recursos de su propia formación profesional. Los pacientes, necesitan ver resultados rápidos, porque todavía un trastorno sexológico no se asume como un problema de salud. La persona que padece una disfunción sexual se siente como si estuviera discapacitada, se asusta por su padecimiento y sufre muchísimo.

¿Esta problemática puede surgir sólo de la relación con el otro?

Antes dije que una relación sexual plena depende del equilibrio de una serie de factores como el estado de salud física, los aspectos emocionales y la manera en que la pareja se vincula. Estos tres aspectos, sumados al punto clave para mí, que es el conocimiento de la función sexual, forman una ecuación. Cuando alguna de las variables de esta ecuación se modifica, el resultado también se puede modificar, para bien o para mal. Es así que muchos hombres refieren en las consultas, que existen mujeres que los atraen en el plano intelectual o social, pero que la atracción desaparece en los encuentros eróticos. También consultan por disfunciones llamadas situacionales, o sea que aparecen con determinadas compañeras sexuales y con otras no.

¿Por qué una mujer puede provocar en un hombre una disfunción sexual?

Muchos hombres concurren a mi consultorio manifestando su preocupación por el “desempeño insatisfactorio de ellos mismos” y lamentando que esto les ocasiona conflictos con la pareja. También acuden las mujeres quejándose del “desempeño pobre para ellas”  de su compañero. Yo estoy viendo últimamente que el encuentro sexual no es una manifestación de la atracción, interés y sentimientos amorosos entre dos seres humanos, sino que es una despojada expresión de apetito físico, con poco de emoción o espiritualidad. Cuando se producen encuentros de este tipo, si el resultado de la relación sexual no ha sido “10 felicitado”, sobreviene una gran frustración y resentimiento. Una mujer puede hacer sentir al varón un superhombre y también lo puede hacer verse a si mismo como un perdedor. Todo estímulo de carácter positivo y tranquilizador, permite que la fisiología fluya; de lo contrario, crea disfunciones sexuales.

¿Qué lugar ocupan aquí las exigencias que pone uno en el otro?

Como dije al principio, la sexualidad exitosa depende de varios factores; por ejemplo es importante que los protagonistas del encuentro se conozcan lo suficiente como para que se sientan cómodos entre sí. Existe un cuadro llamado “ansiedad por el propio desempeño” que produce una gran descarga de adrenalina y esta hormona puede generar una disfunción sexual. Cuando la meta no es la gratificación física solamente sino la entrega, compartir emociones y tal vez un proyecto en común, la química del cuerpo cambia radicalmente y las sensaciones son diferentes. Si existe algún tropiezo durante el encuentro, lo van solucionando durante la marcha o no le dan tanta importancia porque están enfocados en una gratificación más holística.

¿Qué sentimientos genera esto en las mujeres?

Si la mujer busca solamente ser satisfecha físicamente y esto no se cumple, generalmente ” le pasa factura” al varón y se crea un círculo de resentimiento que no favorece la buena calidad de los encuentros posteriores, porque el hombre también es vulnerable y se puede sentir inseguro y fracasado frente a ella. Ahora, si estamos hablando de una pareja, además de lo genital, los sentimientos de displacer dan lugar a pensamientos del tipo de: “¿Cómo puedo ayudarte a que la próxima vez sea mejor o diferente?”. Esta mujer, buscará el momento oportuno para expresarle al hombre que le gustaría algo distinto y se lo pedirá sin menoscabar la autoestima de él. Esta forma de buen trato, de respetuosa manera de decirle que ella espera de él cosas buenas y que está segura de que él sabrá complacerla, es el estímulo que generalmente hace que un varón concurra a la consulta sexológica.

¿Y cuál es la mejor manera de acompañar de la mujer?

Lo primero que una mujer debería preguntarse en este caso, es: ¿Si este trastorno me sucediera a mí, cómo quisiera que mi compañero me ayudara? Cuando un varón está afectado por una disfunción sexual, los médicos sexólogos muchas veces convocamos a las parejas. Les damos información y orientación. También les enseñamos estrategias para que puedan ayudar en el tratamiento convirtiéndose en “socias” del profesional actuante, en beneficio del paciente. A veces la información provista por el/la profesional es confidencial, de modo que el paciente cree que su pareja actúa por iniciativa propia y esto es muy, pero muy terapéutico. Existen tantas tácticas como parejas y casos.

Finalmente doctora, ¿Cuándo el hombre “no puede”, qué debe hacer la mujer?

Si una mujer no sabe cómo ayudar al hombre, lo cual, en definitiva es ayudarse a sí misma a disfrutar de su propia sexualidad más plenamente, debería ofrecerse a acompañarlo a una consulta sexológica. En ella, al mismo tiempo que tratamos al paciente, brindamos a la compañera los recursos emocionales y sexológicos necesarios porque, en definitiva, ambos están padeciendo y, lo más importante, la hacemos partícipe y protagonista del proceso de curación de él. Las parejas emergen enormemente fortalecidas al final de los tratamientos. Muchos pacientes dicen que “tienen ganas de casarse de nuevo con su pareja”.

¿Cómo ayudo a mi pareja?

Por la Doctora Beatriz Literat

  1. Ante un trastorno sexual reiterativo del hombre, una mujer debería expresar una sana preocupación, sin dramatismo, enfatizando la posibilidad de que se trate de un síntoma emergente de alguna patología orgánica y alentar a la consulta médica.
  2. Las mujeres pueden buscar información sexológica a través de libros de divulgación científica, sitios educativos de Internet y consultas de orientación con sexólogos clínicos para colaborar con sus compañeros.
  3. Las disfunciones sexuales difícilmente se mejoran por sí solas, por lo tanto no se debe perder tiempo esperando soluciones mágicas y hacer la consulta médica.

LA RESPUESTA DE LA PSICOLOGÍA

Entrevista a Irene Aguirre, Licenciada en Psicología y Sexóloga Clínica

Licenciada Aguirre, ¿Cuando el hombre “no puede”, qué debe hacer la mujer?

Ningún hombre está exento de encontrarse con la dificultad de un fallo eréctil en algunas ocasiones (que puede manifestarse  como ausencia de erección o como eyaculación rápida). Pocos hombres y mujeres lo consideran así, y el hecho de que los hombres basen  gran parte de su autoestima en la capacidad de erección complica aún más la cuestión. El órgano sexual masculino se rebela muchas veces cuando más se lo requiere, y la ansiedad que genera su autonomía puede llegar a frustrar nuevos intentos. Es por esa razón que la compañera sexual poco ganará enojándose, o ejerciendo presión sobre el hombre, que ya experimenta una intensa frustración. Es esencial no dramatizar y tratar de restablecer la conexión erótica.

¿De qué manera se puede reestablecer esa conexión erótica?

El encuentro sexual es un espacio de reconocimiento y de contacto humano. Es desde este lugar que podemos apelar a múltiples recursos tales como las caricias, la mirada, la palabra… estos gestos recuerdan al compañero que no es un objeto de consumo y que la sexualidad no se reduce meramente a la penetración. Que valoramos su persona, que sigue contando con nuestro deseo y amor. Construir una experiencia placentera en el plano sexual involucra no tanto lo que se hace sino desde dónde se lo hace, qué es lo que podemos trasmitir a nivel emocional.

¿Cómo se trabajan estos temas en una terapia psicológica?

Evitamos caer en rotulaciones, no tratamos “disfunciones” sino personas que traen su sufrimiento y que son escuchadas desde un marco de calidez y respeto que abarca mucho más que la cuestión puntual a nivel sexual. Por lo tanto nuestra tarea no se restringe a “dar soluciones” sobre “el problema”: ayudamos al paciente a reconocerse en su individualidad y a respetar sus tiempos  así como también a encontrar modos propios de situarse frente a lo que le pasa. En ocasiones brindamos información sobre aspectos de la sexualidad que se han aprendido mal o se ignoran, y llegan a constituir un obstáculo. Trabajamos en base a las creencias y determinaciones de las cuales es portador, y que son distintas en cada persona. La terapia apunta a que el paciente recupere la confianza en sí mismo y movilice recursos propios que tal vez desconoce si no realiza una consulta.

¿Por qué es bueno hacer una terapia psicológica?

Creo que la primera razón es que implica el reconocimiento de que hay un problema y de que se necesita ayuda, dos factores fundamentales en cualquier progreso hacia la salud. Además permite situarse desde una perspectiva más amplia respecto de los propios problemas ya que la terapia interroga el sentido de los síntomas en lugar de establecer juicios de valor, refuerza el sentimiento de autoestima, despeja conflictivas y condicionamientos. Las disfunciones sexuales producen una profunda herida narcisística en el varón. El trabajo terapéutico permite recomponer la estabilidad emocional perdida.

 ¿Cuáles son los sentimientos del hombre frente a esta problemática?

Para los hombres, la potencia y la capacidad de erección son consideradas casi sinónimos en muchos casos. La presencia o ausencia de la misma puede bastar para confirmar o no su virilidad. La experiencia puede ser por lo tanto de las más dolorosa y traumatizante, y es vivida como una humillación. Si se reitera (como suele acontecer cuando el miedo a volver a “fallar” es intenso) puede generar una preocupación obsesiva que le impida disfrutar del encuentro sexual y conectarse emocionalmente con su compañera; el deseo entonces decae ya que lo que es una experiencia gratificante se convierte en una especie de examen a rendir.

¿Y qué sucede en el caso de la mujer? ¿Cómo la afecta?

En las parejas con este tipo de dificultades encontramos muchas veces que la mujer suele culparse a sí misma (en ocasiones el reproche proviene, efectivamente, de su compañero), y puede llegar a sentirse poco atractiva para él. En los casos en que las situaciones se reiteran y no dan lugar al diálogo, a una consulta con un especialista, o cuando el encuentro sexual pasa a centrarse en la penetración, la insatisfacción resultante puede producir enojo, baja autoestima y evitación del acto sexual, pues se pierde su carácter lúdico para cobrar la dimensión de una actividad mecánica con un objetivo definido y exclusivo (que excluye en realidad el placer).

¿Qué cuestiones psicológicas pueden entrar en juego para que suceda esto?

Lograr una relación sexual satisfactoria supone poder adoptar una posición definida respecto del propio sexo: en el hombre y en la mujer juegan su papel mandatos, estereotipos, fantasmas inconcientes que condicionan la posibilidad de relajarse y de disfrutar. Se requiere cierta seguridad respecto de la propia identidad para poder desprenderse de estos “moldes” y construir una experiencia conjunta que supone la capacidad de responder desde el deseo. No está de más señalar que otros factores influencian la respuesta sexual humana, tales como la calidad del vínculo que la pareja tiene fuera de la cama, los conflictos económicos, el cansancio excesivo, el estrés, etc. Una vez más, el “tener que…” (rendir, satisfacer, hacer gozar, etc.) no forman parte del programa de un buen encuentro sexual. Nadie puede siempre.

¿Qué lugar ocupan las exigencias que uno pone en el otro?

A mayor exigencia, menor deseo. Es inversamente proporcional.

¿Cómo trabajar esas exigencias que se depositan en el otro?

Tal vez lo más difícil es reconocerlas porque muchas de ellas surgen de estereotipos inconcientes. En principio es importante comprender que el otro miembro de la pareja no puede adivinar lo que yo siento o deseo, ni podrá jamás satisfacerme absolutamente. Y que tanto el hombre como la mujer son responsables de construir una sexualidad satisfactoria y de esclarecer para sí mismos y frente al otro cuáles son sus modos particulares de gozar.

¿Qué se recomienda hacer frente a esta problemática?

Admitir una dificultad sin cerrarse ni esconderla. Es parte de nuestra naturaleza no poder controlarlo todo o saberlo todo. Si algo ocurre con nuestra sexualidad que la hace decaer, hay que darle importancia ya que se trata de un aspecto esencial de nuestras vidas que nos conecta positivamente con nosotros mismos, con los demás y con las actividades cotidianas. Cuando falla (no disfrutamos), el deseo en general decae o aparecen válvulas de escape que no construyen el amor. La presencia de una disfunción puede ser la ocasión propicia para crecer como pareja y para descubrir nuevas maneras de expresarnos sexualmente. A veces es necesario concurrir a un especialista   (psicólogo, sexólogo) que facilite una perspectiva diferente.

Finalmente licenciada, ¿Cuando el hombre “no puede” qué debe hacer la mujer?

Para finalizar prefiero referirme a lo que NO debe hacer la mujer: de ninguna manera puede convalidar la insatisfacción sexual en la pareja. El diálogo y la comprensión son importantes pero no al precio de ceder sobre el deseo, pues de ser así lo que empezó siendo una dificultad puede devenir en el aislamiento emocional de ambos y producir crisis difíciles de resolver con el paso del tiempo (la insatisfacción se filtra lentamente en toda la relación). En lugar de reprocharle “lo que no puede”, debe instar a la consulta.

Consejos para afrontar esta problemática de a dos

Por Licenciada Irene Aguirre

– Extender el juego sexual dando y recibiendo placer sin centrarse en la penetración.
– Explorar los sentidos (gusto, vista, oído, olfato) sin otro objetivo que disfrutar del cuerpo propio y del compañero.
– Expresar su amor al otro.
– Propiciar el diálogo sin repartir culpas.
– Consultar sin demora si persiste la insatisfacción.

La fantasia de hacer un trío

NOVEDAD Y RIESGO por la Licenciada Isabel Boschi

“Vicky, Cristina, Barcelona”, la película de Woody Allen plantea el tema desde el principio. Como instintivo artista toma un tema de “moda”… ¿sólo en la imaginación?

Los tríos amoroso/sexuales se llaman tradicionalmente “menage a trois”, (acuerdo de tres, en francés).Son vínculos consentidos por los tres, haya o no colusión (silencio) entre los protagonistas para hacerlos públicos.

El “troilismo”, en cambio, en Sexología es una “parafilia” (“perversión” para el psicoanálisis y la ley) por la cual, uno de los tres integrantes necesita imprescindiblemente como rasgo repetitivo, la presencia de ese número de gente para excitarse y gozar.

Entonces, ¿qué son los tríos?

Son grupos humanos construidos por prácticas sexuales que provienen de contratos explícitos de pareja donde se incorpora uno o una más, para dotar de novedad a la conducta amorosa habitual de la pareja.

Cuando lo han aceptado, no lo viven con culpa pero lo ocultan pues temen el fuerte tabú social que existe contra la pareja polígama (un hombre con más de una mujer) o poliándrica (una mujer con más de un hombre).

Este último caso está socialmente más censurado que el del polígamo porque el varón tiene mayor permiso social para tener relaciones sexuales simultáneas con otras personas que el que tiene la mujer con varios hombres.

¿Por qué está de “onda” el trío?

Por el paso de los tiempos y el sinceramiento de algunas costumbres.

Hoy no es infrecuente que la pareja acepte que uno de los dos tiene un amor extramatrimonial. A veces hasta lo comparten.

En Latinoamérica desde los tiempos de la colonización existía la “casa grande” y la “casa chica”. El señor tenía su señora y sus hijos acomodados con él y frecuentaba la otra casa donde alojaba a su concubina con su otra descendencia. No se molestaban.

En lo personal, ¿qué puede motivar al hombre para incorporar a otra mujer?

Predomina en muchos varones la fantasía de ver a su mujer en una escena lésbica; la de ser acariciado, mimado, agasajado por dos mujeres, escena que tiene orígenes tan lejanos como los cuidados maternos de la infancia; también puede sentirse dueño de un gineceo (dos mujeres es un jeque modesto), y cumplir ilusoriamente con sus ansias de dominación.

Hay tantas fantasías de a tres como individuos imaginativos existan.

Mientras que algunos hombres se conforman con imaginar la situación de a tres los menos la llevan a la acción.

¿Qué moviliza a las mujeres a concretar el trío erótico?

Hay diferencia en las motivaciones entre las mujeres adultas y las jóvenes.

En las mujeres que ya vivieron una vida matrimonial prolongada, cunde la curiosidad de cómo se sentirán al exponerse a una experiencia semejante y también el deseo de incorporar novedad a su pareja, para unirse más aún.

En tanto las jóvenes buscan probarse a sí mismas si pueden experimentar el monto de admiración de dos hombres al mismo tiempo.

Sentirse muy deseada aumenta su autoestima. Por eso, las chicas inseguras pueden aceptar esta propuesta de trío, si sus valores morales se lo permiten.

A veces fantasean con dos hombres a su lado y su deseo es el que manda: aceptan a uno, rechazan a otro.

¿Es ético seducir a más de uno?

Seducir es una conducta humana generalizada. Implica confiar que el poder que ejercemos en el otro produce tal efecto que nos permite apropiarnos de su buena voluntad para que nos acepte.

La libido no busca básicamente placer sino aceptación.

¿Por qué se difundió tanto el tema de los tríos?

Las parejas se permiten hablar sobre gustos sexuales en muchos ambientes liberales.

El comercio mediático facilita los encuentros de tríos, con recursos selectivos, para no mezclar prostitución con parejas estables conocidas en sociedad.

Existen sitios en la Web que los propician. También hay lugares donde se conocen, sean preparados o casuales. Lo novedoso es que gente tradicional se permite acceder a estos juegos.

Por qué lo hace: ¿por aburrimiento o por experimentar?

El pretexto del aburrimiento prevalece en parejas de largos años de convivencia. Al incorporar a una tercera o un tercero experimentan nuevas sensaciones: el temor de perder a su pareja, a la que creían asegurada; o el reforzamiento de la valoración de que ninguna variante puede suplantar el placer de estar de a dos; o las gratas sensaciones de novedad que, si fueron fieles, hacía tiempo que no sentían entre ellos, pues la sorpresa desapareció de su vida sexual.Crece el deseo de permitirse más libertades sexuales en la cama.

Luego de experimentar estas fantasías y/o hechos sexuales, volver a estar de a dos, ¿no será un aburrimiento?

En las consultas efectuadas por gente diversa, nos confiesan su estado de confusión, cambio, revulsión, dolor, satisfacción.

Algo pasó que cambió todo.

A veces los celos retrospectivos enrarecen la pareja.

Quien tiene personalidad más insegura puede creer que su pareja todavía frecuenta a la persona en discordia, cuando la aceptaron por breve plazo en su intimidad.

En algunas parejas estables, suele ser la mujer la que, aunque creía que no podía amar a nadie más que a su marido, descubrió que eso no era así. Y ya no quiere compartir de a tres, sino tener la exclusividad del nuevo vínculo.

¿Cuáles son las consecuencias de que el trío devenga dúo con el nuevo integrante?

Un marido que preparó la trama triangular para divertirse y divertir a su mujer, se sintió excluido del contrato. Fue un desvío del programa que se arrepintió de haber iniciado.

No consideró que la imaginación femenina es imprevisible, aunque los hábitos de las mujeres puedan parecer disciplinados y conformistas.

¿Aprende el hombre a no sentir celos de que otro esté con su mujer?

Algunos hombres reniegan de una sociedad que los somete tanto a ellos como a las mujeres con valores de posesividad que no conducen necesariamente a ser felices. Son los que saben que nadie es dueño de los sentimientos ni del ser más querido e íntimo.

Los que sufren son los machistas que compiten para vencer con sus habilidades sexuales en la cama enfrentándose al otro varón. Ya en diferido preguntan mil veces a su pareja, como la bruja de Blanca nieves al espejito mágico, quién es el más lindo. Y no obtienen respuesta satisfactoria.

El tercero o la tercera, ¿cómo puede sentirse con este juego?

Tal vez el juego de a tres sea su conducta preferida.

O si se enamoró sinceramente, es probable que su nuevo amor atraviese las vicisitudes de cualquier pasión: la posesividad de los casados, los celos de los excluidos y el deseo intenso de la presencia de la otra persona de los primeros tiempos del amor.

Terminará sintiéndose tan atrapado por el amor y por la urgencia de presencia, como cualquier casado.

¿Existen ventajas y desventajas por participar en un trío?

Tanto en un “trío programado”, del tipo de juego sexual, como en las ocasiones en que la vida nos ubica de a “tres para amarse”, la ética nos obliga a ser responsable ante nuestras acciones y no dañar voluntariamente, y no producir daño a ninguna de las otras personas involucradas.

Pero vayamos a las ventajas y desventajas de abordar una relación tan compleja:

VENTAJAS

  • Comprobar que la pareja monógama propia es imbatible frente a la polígama (un hombre con más de una mujer) o poliándrica (una mujer con más de un hombre).
  • Personas muy estructuradas que no conocieron más que a su pareja, conocen a otra persona y terminan reeligiendo la propia.
  • Aprender a ser considerados observando los juegos sexuales con que el tercero agasaja a la propia pareja.
  • Sentir que hay que perfeccionarse cada día con la pareja para ser mejor con ella.

DESVENTAJAS

  • No poder comentarlo con nadie por los prejuicios sociales que exigen una pareja monógama.
  • Entusiasmar con la seducción de la persona incorporada y creer que él es así en todos los momentos de la vida.
  • En consecuencia, se llega a preferir los modales del tercero a los de la pareja estable
  • Desilusionarse de la propia pareja y negarle la posibilidad de aprendizaje y de cambio

CONCLUSIONES

  • El amor a uno, a dos, a multitudes exige el precio de la pasión.
  • No importa cuál sea la cantidad de amantes, sino la calidad del amor.
  • A veces, para algunos seres la cantidad transforma la calidad de la relación presente en una relación pobre.
  • Pero hay seres versátiles que pueden amar de manera múltiple, sin perder calidad.

Mensajitos de texto: La nueva forma de comunicarse en pareja

Pueden encender un encuentro como producir un malentendido.

Conozca los pros y los contras de esta manera tan sintética de expresar lo que sentimos.

Ni cartas ni llamadas telefónicas, ni messenger para la generación de varones y mujeres que tienen entre 30 y 40 años de edad en el 2013. Sólo mensaje de texto.

La impaciencia de los amados les impone un mensaje de texto que puedan emitirlo en cualquier momento y anhelar que su media naranja lo lea cuando tenga tiempo. Pero cuanto antes sea, mejor.

Múltiples sentimientos y calificaciones despierta el leer a solas lo que la otra persona escribió también a solas; y no siempre son agradables: celos, desconfianza, humillación, sentimientos románticos, erotismo, miedo a la traición, impaciencia y profunda ansiedad.

Hasta pedidos osados, que nos causan gracia cuando nos los comentan quienes emiten el SOS erótico.

Pero hay una cantidad de cuestiones que no se manejan electrónicamente y que tiene que ver con sentimientos humanos.

A saber:

  1. ¿Cómo sobrevivir a las emociones que desencadena un mensaje o su inesperada ausencia?

Ella le escribe: “Quiero verte mañana”. Él tiene reflejos rápidos: “Por supuesto. Fijemos un lugar y una hora” contesta. Pero ella no responde sino por la mañana del día esperado. Él no pudo dormir pensando en esa nueva relación. Se pregunta si debe escribirle o esperar. Revisa con ansiedad las novedades hasta que llega el mensaje. Ella se apropió de su tiempo de descanso y ahora la verá más nervioso de lo que hubiera querido.

  1. ¿Cómo unir lo que se escribe con lo que se dice y se siente personalmente?

¿Cada uno es sólo su mensaje escrito o pueden conocerse de otra manera? ¿Cómo asegurarse de que hemos entendido bien la intención de las palabras escritas?

Propongo complementar lo leído en el texto con las expresiones presenciales de los ojos cuando se miran y el tono de la voz cuando conversan. Las palabras habladas deben reflejar la intención de los escribientes. Un texto escrito no reemplaza la presencia en una pareja en los recién enamorados cuando empiezan a conocerse.

  1. ¿Se puede ser romántica por mensajitos?

La impunidad que da no mirarse a los ojos y escribir propuestas amorosas osadas permite que la gente tímida se vuelque más fácilmente al texto que a la palabra. Mucha gente escribe cosas que no se anima a repetir cara a cara. Al revés de la frase latina “A las palabras las lleva el viento. Lo escrito perdura”, a muchos les cuesta más hablar de amor que escribir sobre él.

Con el agravante de que puede convertirse en un testimonio para amedrentar a la ex pareja, en caso de que se haya separado en malos términos.

  1. ¿Cómo ser cortés con la pareja y no perder mensajes?

Es dramático cuando en una pareja uno de los dos usa el tiempo en que están juntos (en la cama, en la comida o en cualquier momento compartido) para jugar con el teléfono, leer los mensajes recibidos o contestar los enviados como si lo más importante estuviera más allá de disfrutar del placer de quien la acompaña. Debería responder después los mensajes que no sean urgentes.

  1. ¿Cómo eludir situaciones de mensajes de texto agresivos?

A veces un (o una) ex -pareja de nuestro ser amado escribe un mensaje calumniando tanto a la nueva como a la vieja pareja y revelando secretos de la pasada relación con anécdotas reales o imaginarias. Hasta puede llegar a amenazar la tranquilidad del nuevo vínculo.

Si no existe riesgo de ataque real porque la persona que escribe está presa de celos y furia pasajeros, no contraataque. Si insiste, luego de comentarlo con su pareja, deslinden la responsabilidad por el supuesto mal que le han hecho a esa persona. Perdone al atacante por la alteración mental que la llevó a dañar la paz que quieren conseguir entre ustedes dos.

Debemos saber que el mensaje de texto también puede ser una descarga dañina para alguien que no se anima a enfrentar sus pérdidas ni a hablar directamente con los destinatarios de su frustración.

  1. ¿Por qué no se comunica conmigo?

Tiempo atrás el instrumento de tortura para la ansiedad de la mujer que estaba sola y esperaba, era el teléfono de línea que no transmitía la voz del amante, como pasaba en la película “Atracción fatal”.

El personaje de Glenn Close miraba insistentemente el aparato telefónico, para que sonara. Pero sonaba cuando él quería y no cuando ella lo deseaba.

Ahora es el control del texto escrito el que perturba nuestra jornada laboral. Y el descanso hogareño.

Los recursos técnicos varían pero permanece en nosotras la necesidad insaciable de palabritas cariñosas, confirmatorias del amor del otro.

¡Somos ávidas!

Consejos para mejorar el vínculo

  • No se obsesione esperando mensajitos de texto.
  • Disfrute de la vida festejando la llegada de un texto inesperado.
  • Cuando esté con la pareja dialogue con él mostrando lo que siente. No esconda sus sentimientos detrás de la pantallita del celular.
  • Más vale palabra escuchada que frase leída. (Las mujeres somos seres eróticamente auditivos).
  • Pida que le aclaren los conceptos que no entiende en el texto. Lo que el diálogo no aclara la imaginación lo construye.
  • Es preferible pronunciar palabras equivocadas frente al otro que interpretar un escrito sin poder aclararlas.
  • Si el emisor del mensaje se extralimita para su gusto, exprésele su malestar y reclámele que mantenga un estilo respetuoso.
  • No guarde mensajes de texto de antiguos amores perdidos, como un calvario para sufrir.
  • ¡Recoja los pedazos de su angustia y únalos para fortalecerse e inventarse de nuevo!