La tecnología y sus peligros

Vivimos en el siglo XXI, la era de la tecnología. Desde adultos hasta las nuevas generaciones de niños y adolescentes sienten cada vez más que no pueden prescindir de la computadora, el celular y el reproductor MP3. Pero, ¿qué consecuencias trae el uso indiscriminado de estos?

En menos de veinte años cambiamos al walkman por un pequeño dispositivo capaz de almacenar miles de canciones. Y nuestra forma de vida cambió mucho: ahora podemos comunicarnos en cualquier momento mientras estamos caminando o manejando, con un auricular que por vía Bluetooth no necesita cable. También conectarnos a Internet desde cualquier café o desde un modem propio. Un mundo de maravillas. ¿O no?

Con todos estos cambios y nuevos dispositivos, nuevas consecuencias vinieron también. Es común que veamos por la calle o en el colectivo a la mayoría de las personas con auriculares, algunos escuchando música tan alto que podemos escuchar levemente lo que ellos están oyendo a un volumen descomunal. Especialistas alrededor del mundo han alertado que dentro de 20 años, los jóvenes de hoy, dependientes ya de este tipo de tecnología, podrían conformar una “generación de sordos”.

“En los más chicos se evidencia una disminución de la audición similar a la que ocurre en la vejez, cuando los neuroepitelios que recubren las capas internas del oído comienzan a deteriorarse. El problema es que esto comienza mucho antes de lo que debería, principalmente a causa de los ruidos de tonalidad aguda que el hombre ha ido generando con sus actividades”, explicó el doctor Vicente Diamante, presidente de la Fundación de Otorrinolaringología, y director del Centro de Implantes Cocleares Prof. Diamante (CIC).

Otro problema es la conocida enfermedad, antes temida por toda secretaria administrativa que pasaba horas delante de la computadora, pero ahora común para cualquier persona: el Síndrome de Túnel Carpiano. Es una inflamación en los tendones de la mano, provocada por la realización de movimientos repetitivos, como consecuencia del uso continuo del teclado y el mouse. Esta afección puede prevenirse mediante la utilización de almohadillas y mouse ergonómicos especialmente desarrollados.

Otros trastornos musculares relacionados con la tecnología son los dolores de espalda, cintura y cuello, debido a la cantidad de horas que una persona pasa frente a la computadora, la mayoría de las veces en posturas incorrectas. El aumento de peso, el sedentarismo y la falta de sueño están también directamente relacionados con el abuso de la tecnología.

Es inútil pensar que podemos prescindir de la tecnología, ya que ocupa un lugar que no podemos evitar: el laboral. Hoy en día la mayoría de las empresas se manejan con computadoras, celular y demás. Por eso, debemos fijarnos en estos detalles para poder exigir mejoras como sillas adecuadas para la espalda, mouse ergonómicos que impidan la tendinitis, y protectores de pantalla para proteger nuestra visión y evitar dolores de cabeza.
Fuente: ProSalud News

Número de matrícula de los especialistas consultados: Doctor Vicente Diamante: M.N. 19.960

Medicina anti-age: reactivación Celular

Actualmente buscamos sentirnos bien por dentro y por fuera. Para tratar lo externo, la cirugía estética siempre fue la opción más común, pero ahora cada vez más personas optan por los tratamientos menos invasivos.

Con el paso del tiempo, vemos que las arrugas van a abriéndose paso, en la piel aparecen manchas y nuestros rasgos faciales se van marcando más. Pero, ¿por qué hay personas que tienen la misma edad, y una parece de más edad que la otra?

Todos tenemos una edad cronológica, la que figura en nuestro documento, y una biológica, que a veces no tiene nada que ver con la primera. Las personas no envejecen en forma fija y mecánica, sino que existen factores particulares e individuales que hacen que este proceso sea dinámico, lo que determina que en algunos casos el envejecimiento biológico se acelere.

“Lo primero que hacemos cuando una mujer o un hombre se acerca al consultorio es calcular su edad biológica o funcional -que es diferente y no necesariamente coincidente con la cronológica- mediante un análisis de sangre y un software que calcula el desgaste y el grado de envejecimiento del organismo”, explicó el doctor Adrián Jaime, especialista en Medicina anti-age y director del Centro Plenity. “A partir de ahí comenzamos un tratamiento que puede ser estético mediante láser o radiofrecuencia, por ejemplo, o quirúrgico, aunque en la mayoría de los casos esto no sucede porque solemos manejarnos con abordajes mínimamente invasivos. También nos manejamos con lo que se denomina medicina ortomolecular, que consiste en recuperar sustancias naturales que el organismo tiene incorporadas pero que va perdiendo con el paso de los años. Si tenemos esas sustancias de vuelta, logramos que el cuerpo recupere la capacidad de desintoxicarse” agregó.

Pero la medicina anti-age no se limita: estos tratamientos incluyen también planes de alimentación y actividad física personalizados que se complementan con nutracéuticos y reguladores metabólicos naturales. Se desintoxican las células, se protege el ADN y se reactiva la función mitocondrial de producción de energía biodisponible. El objetivo es tener un cuerpo vital, mente ágil y piel radiante.

¿Para quiénes es recomendado este tipo de tratamiento?  Para los mayores de 35 años, para las personas que han fumado durante muchos o se han expuesto excesivamente al sol, y hasta los que han estado sometidos gran parte de su tiempo a situaciones de estrés.

Para quiénes no: Personas que han padecido recientemente una patología aguda, sobre todo hepática o renal. Pero no hay que confundir una patología aguda con una enfermedad crónica. En el segundo caso, en general los enfermos suelen beneficiarse con la reactivación celular porque mejora la respuesta inmunológica.

“Es importante que cuatro o cinco años después del primer tratamiento, la persona vuelva a realizarlo” aclara Adrián Jaime, también fundador de la Sociedad Iberoamericana de Medicina Antienvejecimiento y actualmente presidente de la Academia Iberoamericana de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad. “Además, durante ese lapso entre tratamiento y tratamiento, debe mantenerse regularmente la administración de ampollas, que ayudarán a prolongar el efecto benéfico”.

Fuente: Pro-Salud News
Número de matrícula del especialista consultado: Doctor Adrián Jaime: M.N. 115.974
Más información: Plenity Center

El secreto para una vida larga y saludable

Podríamos pensar que nuestra salud y expectativa de vida recaen únicamente en la genética, pero en realidad los genes sólo influyen un 30%. El otro 70%  lo determinan nuestros hábitos a la hora de alimentarnos y la cantidad de actividad física que realizamos.

El doctor Joseph Maroon y la doctora Vonda Wright, ambos miembros del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, han escrito libros que explican cómo vivir saludablemente y agregar hasta unos diez o quince años más a nuestra vida.

En “El factor longevidad”, Maroon nos revela ciertas sustancias de los alimentos que activan un conjunto específico de genes en los humanos que nos hacen más saludables y vivir más tiempo.

Por su parte, Wright explica en su libro “Acondicionamiento físico después de los 40”, por qué el ejercicio es tan importante para alejar a las enfermedades. Incluye ejercicios simples para realizar en casa sin necesidad de contar con equipos o aparatos especiales, y ofrece consejos especiales para quienes sufren de artritis.

El paso del tiempo trae consigo algunos rasgos temidos por todos: falta de memoria, dificultad para movilizarse por cuenta propia, disminución de la audición y visión, entra otros. Estos cambios que parecen ser causados exclusivamente por la vejez, en realidad es el resultado de nuestro estilo de vida. Pero Wright afirma que con la alimentación y ejercicios adecuados, una persona puede llegar a la vejez extraordinariamente rápida y autosuficiente. Claro que nuestro cuerpo cambiará: es la biología del envejecimiento y la naturaleza. Pero llegar a esta instancia sin tantos dolores es posible.

Un increíble ejemplo fue la francesa Jeanne Louise Calmet, quien vivió nada más y nada menos que 122 años. Cuando se le preguntaba el secreto para llegar a esa edad, ella lo atribuía a sus largas caminatas diarias, andar en bicicleta, practicar esgrima y su infaltable copa de vino tinto de cada noche. Estos buenos hábitos pudieron contrarrestar algunos malos de Calmet: fumó hasta los 117 y consumía aproximadamente un kilo de chocolate por semana.

“Comer el tipo correcto de chocolate, claro que en cantidades inferiores a las ingeridas por Calment, puede ser bueno para la salud” explica Maroon. “Pero lo que es particularmente beneficioso es el vino; contiene una sustancia llamada resveratrol, que en los humanos activa los genes que alientan la supervivencia.”

Maroon ha adoptado también el hábito de tomar una o dos copas de vino tinto todos los días. Pero advierte que el límite deben ser dos copas para el hombre promedio y una para la mujer. Si se toma más que eso, los efectos nocivos del alcohol sobrepasan los efectos beneficiosos del resveratrol.

“Queremos vivir bien por mucho tiempo, y morir rápidamente”, dice Maroon. Todos deseamos vivir una vida sana, pero nos cuesta privarnos de ciertos hábitos que atentan contra esa meta. Pero entonces, simplemente deberíamos trabajar para lograr un objetivo: equilibrio entre los hábitos saludables, y los que no lo son tanto.

Fuente: ProSalud News

Dormir bien y vivir mejor

Según un estudio realizado por profesionales de Pittsburgh, Estados Unidos, las pocas horas de sueño aumentarían la posibilidad de contraer enfermedades virales. Esto se debe a que el mal descanso impide que el sistema inmune se recupere y pueda enfrentarse a los virus.

La cantidad de horas ideales que una persona debería dormir varía según estudios. Algunos afirman que con seis horas un adulto puede aprovechar al máximo su potencial despierto, otros dicen que con siete y hasta ocho horas de sueño se estaría hablando de un buen descanso.

Los especialistas de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh establecieron que dormir menos de siete horas por noche incrementa tres veces las posibilidades de contraer un resfrío, y esta posibilidad crecería hasta cinco veces más si se duerme aún menos tiempo.

“Investigaciones anteriores habían establecido que dormir ocho horas contribuye a bajar la posibilidad de problemas cardíacos y reducir las tasas de fallecimiento” dijo el autor principal del estudio, Sheldon Cohen. “Pero nuestro trabajo es el primero en mencionar que durmiendo menos de esas ocho horas recomendadas, disminuye la resistencia del cuerpo frente a determinados virus”,

Las horas de sueño son fundamentales para mantener una buena calidad de vida. Esto quiere decir que al desarrollar hábitos de sueño regulares y rutinarios, estamos  contribuyendo al funcionamiento de nuestro sistema inmune y la habilidad de éste para defenderse.

Durante los cuatro años de desarrollo del estudio, se recolectaron datos de 153 hombres y mujeres, a los cuales se les preguntó no sólo cuántas horas dormían por noche. También se les preguntó cuáles eran sus sensaciones al día siguiente, para estudiar si se sentían cansados, si creían haber descansado y se sentían preparados para enfrentar un largo día.

A los participantes también se les tomaron muestras de sangre y mucosa para analizar la respuesta del sistema inmunológico de cada uno ante los virus. El resultado mostró que quienes habían dormido menos de siete horas tenían tres veces más posibilidades de enfermarse, y si por alguna razón se despertaban en medio de la noche o tenían mayores problemas para dormir, las posibilidades aumentaban hasta cinco veces.

La doctora Margarita Blanco, especialista en neurofisiología clínica y medicina del sueño del Centro Neurológico del Hospital Francés, confirma lo dicho por Cohen: “Un buen descanso es fundamental para empezar bien el día y estar preparados para todo aquello a lo que podamos resultar expuestos”.
Fuente: ProSaludNews
Número de matrícula del especialista consultado: Doctora Margarita Blanco: M.N. 47.142

Los peligros del sedentarismo

Las mujeres que pasan dos o más horas diarias frente a la pantalla -ya sea de la computadora, el televisor e incluso el celular-, presentan mayores probabilidades de ganar peso y disminuir su capacidad atlética y física, en comparación con los varones de la misma edad.

Este es el principal hallazgo de una investigación llevada a cabo en Australia y en la cual se compararon los datos proporcionados por 2.750 voluntarios de sexto, octavo y décimo grado de la escuela.

Las nenas suelen ganar más peso que los varones como consecuencia del sedentarismo

“Es interesante cómo los adolescentes que participaron de la muestra tienen mayor capacidad para estar sentados y en forma, si se los compara con las chicas. Esta diferencia -que fue mayor en los voluntarios de más edad- podría estar relacionada con el hecho de que los varones suelen ser más deportistas y desde chicos están acostumbrados a moverse más. Esa ‘memoria’ o construcción muscular es la que tal vez los está ayudando a atravesar la adolescencia sin engordar tanto pese a pasar muchas horas frente a una pantalla. También puede ser que durante la misma etapa estén haciendo ejercicio, con lo cual tiene un poco más de entrenamiento y pueden compensar las horas de sedentarismo”, esgrimió la autora principal del estudio cuyas conclusiones integrarán la edición de febrero del American Journal of Preventive Medicine, doctora Louise Hardy, integrante del postdoctorado del Centro South Wales para el Sobrepeso y la Obesidad de la Universidad de Sydney.

“En las diferencias, no obstante, también podría estar interviniendo otro factor: el tipo de actividad. Mientras las mujeres solían pasarse horas frente a la computadora o el televisor simplemente chateando, buscando información o mirando plácidamente; los jóvenes optan por los jueguitos que mal o bien los mantienen activos, los hacen liberar adrenalina y por lo general les ocupan ambas manos evitando que ‘piquen’ algo de comida”, arriesgó la especialista.

“Por un lado nos encontramos con que la morfología y la composición corporal de las chicas y los varones es diferente; en principio porque la mujer tiene mucho más tejido adiposo que el hombre. Pero también hay un tema concreto que tiene que ver con los hábitos: desde la infancia ellos hacen mucho más actividad física porque prácticamente no hay chico que no adhiera a algún deporte grupal ya sea fútbol, rugby o básquet. En el caso de las nenas, sacando el hockey no hay muchas más opciones. Por eso suelen comenzar más de grandes cuando empiezan a cuidarse e ir al gimnasio. El tema es que en el medio está toda la etapa de la adolescencia durante la cual ?sobre todo ahora con la gran cantidad de dispositivos tecnológicos que hay- suelen verse perjudicadas por la ganancia de peso”, afirmó al ser consultado por Pro-Salud News el doctor Norberto Debbag, médico cardiólogo deportólogo.

Detalles del estudio

Al comenzar, en el año 2004, con la recolección de datos (clínicos y de encuesta), el equipo liderado por Hardy estableció parámetros. Es decir que se definieron los tipos de actividad sedentaria. Es por eso que fue posible establecer la diferencia: mientras ellos se dedican a las “más activas”, ellas optan por los pequeños dispositivos y actividades que no exigen ningún tipo de esfuerzo y entre las cuales se destaca pasarse horas enviando y recibiendo mensajes de texto.

“Nuestra investigación es la primera en asociar el nivel de sedentarismo -un parámetro que ayuda a considerar o calcular la capacidad respiratoria y aeróbica- con lo que las guías internacionales de sociedades de pediatría proponen: que los chicos de entre dos y 18 años no pasen más de dos horas diarias frente a algún dispositivo tecnológico, ya sea la computadora o el televisor. Creemos que esto es importante porque si se genera conciencia sobre la importancia de moverse y hacer actividad, podremos a futuro evaluar el descenso en la tasa de enfermedades cardiovasculares”, cerró su exposición la doctora Hardy.

Número de matrícula del especialista consultado

Doctor Norberto Debbag: M.N. 51.320