Cálculos

La presencia de uno o varios cálculos en el riñón o en el tracto urinario inferior se denomina litiasis renal. La Dra. Alicia Marini, Jefa del Servicio de Nefrología del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, nos asesora sobre diagnóstico, tratamiento y prevención de esta afección.

La litiasis renal suele presentarse con un cólico renal, caracterizado por dolor intenso en la región lumbar o dolor en el flanco que se irradia hacia el escroto en el hombre o los labios vulvares en la mujer. Pero también puede observarse sangre en orina, con eritrocitos isomórficos en el sedimento urinario. La disminución en la producción de orina (oliguria) y la falta de orina (anuria) son poco frecuentes pero pueden aparecer entre los síntomas cuando existe una obstrucción bilateral o en aquellos casos en que el paciente posee un único riñón.

Principales causas

La formación de cálculos se produce por diferentes trastornos: metabólicos, hereditarios, defectos anatómicos con o sin infección urinaria crónica. Mayoritariamente los casos son de causa desconocida, con una predisposición genética y donde los factores ambientales y estilo de vida juegan un papel importante.

Los cálculos pueden diferenciarse unos de otros según la composición química que posean. Los más frecuentes, 74%, son aquellos que contienen calcio (fosfato, oxalato o mixto) pero pueden estar compuestos por ácido úrico (15%) o estruvita (10%) o cistina (1%).

¿Hay estudios para detectarla?

La historia médica familiar, los antecedentes y el examen físico son imprescindibles dado que aportan información útil para el diagnóstico. Puede realizarse un diagnóstico por imágenes:

Tomografía axial computada sin contraste: se considera el método de elección, detecta más del 99% de las litiasis, tanto radio-lúcidas como radio-opacas, y además permite reconocer grados pequeños de obstrucción.

Radiografía simple de árbol urinario: Es un examen de alta especificidad y baja sensibilidad.

Ecografía: muy sensible para detectar hidronefrosis por obstrucción.

También pueden realizarse pruebas de laboratorio. Inicialmente deberá incluirse cultivos de orina, el pH, y la microscopía.

En plasma: creatinina, calcio, fósforo, ácido úrico y bicarbonato. Cuando fuera posible, realizar el análisis físico-químico del cálculo. Aquellos que presentan cálculos en forma recurrente- tiene un alto grado de recurrencia, se estima que el 50 % de los pacientes que desarrollaron litiasis padecerán otro episodio dentro de los 10 años posteriores-, o que tienen un primer episodio de litiasis múltiple o bilateral antes de los 25 años, deberán someterse a una evaluación más amplia.

En sangre: creatinina, calcemia, fosfatemia, uricemia, ionograma con bicarbonato, PTH intacta.

En orina muestra aislada: pH, sedimento urinario para ver cristaluria, urocultivo.

En orina de 24 hs: volumen urinario, creatininuria, calciuria, fosfaturia, uricosuria, oxaluria, cistinuria, magnesuria, citraturia, potasio y sodio urinario.

Tratamiento

En primera instancia hay que considerar el tratamiento del cólico renal. El tratamiento del dolor agudo se lleva a cabo con anti-inflamatorios no esteroideos.

El tratamiento de las náuseas y vómitos con metoclopramida sublingual o parenteral.

Para facilitar la eliminación del cálculo, con antiespasmódicos, bloqueantes cálcicos, alfa bloqueantes.

En pacientes con dolor persistente pese a los tratamientos habituales, sepsis, insuficiencia renal aguda, anuria, cálculos mayores de 10 mm o no eliminación del cálculo luego de 4-6 semanas de tratamiento, se recomienda realizar la consulta urológica, dado que puede ser necesaria una cirugía (la elección del tipo de cirugía dependerá del tamaño y ubicación de/los cálculos y de las condiciones anatómicas del paciente). Y luego de la eliminación del cálculo el tratamiento se centrará en evitar la formación de nuevos cálculos.

La opinión de la especialista

Dra. Alicia Marini, Jefa del Servicio de Nefrología del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, UBA.

Consejos de prevención

La tendencia a la formación de cálculos se debe en general a causas genéticas que producen diferentes alteraciones metabólicas que van a estar siempre presentes en el individuo, por lo cual las conductas preventivas deben ser permanentes.

La prevención de las recurrencias se basa en un tratamiento dietético y el de la anomalía metabólica existente. Ingerir líquido abundante -de 2 a 3 litros por día-, disminuir el consumo de sal, según el tipo de cálculo se recomienda realizar diferentes dietas alimenticias y consultar al médico, dado que en muchos casos es aconsejable efectuar unos análisis específicos denominados estudio metabólico con el fin de detectar la causa de la formación de cálculos e implementar el tratamiento adecuado.