Arritmias

Acompañadas o no de síntomas, las arritmias son alteraciones del ritmo cardíaco que pueden estar relacionadas con otras enfermedades. La clave está en la prevención.

Doctores Manuel Vázquez Blanco y Horacio Repetto. División Cardiología del Hospital de Clínicas José de San Martín

-¿Qué son las arritmias y cuáles son sus características?

Las arritmias son trastornos de la frecuencia o del ritmo cardíaco, como latidos demasiado rápidos (taquicardia), demasiado lentos (bradicardia) o con un patrón irregular. En condiciones normales, el corazón es capaz de bombear sangre hacia el cuerpo sin trabajar más de lo necesario.

-¿Cuáles son las causas y los síntomas de las arritmias?

Las arritmias son causadas por problemas con el sistema de conducción eléctrica del corazón. Pueden estar presentes todo el tiempo o ser intermitentes y producir síntomas o no, entre los que se destacan: golpeteo en el pecho, mareos, desmayos, dificultad para respirar, dolor en el pecho y falta de aire.

-¿Cómo se diagnostica una arritmia?

El médico realiza una evaluación del paciente y en base a su historia clínica, la exploración física y ciertos exámenes complementarios puede determinar si el paciente tiene una arritmia. Además, algunos estudios adicionales como el electrocardiograma o la ecocardiografía pueden ser de utilidad para obtener mayor información sobre el trastorno.

-¿Cuál es el tratamiento indicado para las arritmias?

Se pueden usar medicamentos para impedir que una arritmia se presente de nuevo o para evitar que la frecuencia cardíaca se vuelva demasiado rápida o lenta. Además, muchas veces la arritmia puede estar relacionada con otra enfermedad que es necesario tratar para volver el pulso a la normalidad. Entre ellas, se destacan hipertensión arterial, enfermedades coronarias, mal de Chagas y algunas enfermedades del músculo y de las válvulas cardíacas.

-¿Cómo se pueden prevenir las arritmias?

Es conveniente abandonar algunos hábitos nocivos como el fumar y consumir alcohol. También es importante reducir el consumo de café, té, mate y otras bebidas energizantes. En resumen, llevar une estilo de vida saludable, acompañado por una correcta alimentación y con bajos niveles de estrés. La actividad física es muy importante pero tiene que estar orientada por el médico.