Ansiedad en el climaterio: ¿Problema hormonal, psicológico o social?

El trastorno de ansiedad tiene mayor prevalencia en mujeres de edad mediana (35 a 55 años) pero se acentúa muchas veces en el climaterio. ¿Cuáles son las causas?

¿Qué significa padecer un trastorno de ansiedad?

Es un síndrome que tiene manifestaciones psicológicas y biológicas. Entre los primeros está la sensación de encontrarse incómoda con ese preciso momento y lugar, querer escapar ó “querer estar en otra parte”, miedo en diferentes grados, impaciencia, sentimientos de no poder pensar claramente, sensación de embotamiento y la impresión de llevar una carga pesada que no se puede soportar.

¿Y cómo se ve en lo biológico?

A nivel corporal, algunos son la alteración en la temperatura corporal, transpiración, palpitaciones, aceleración del ritmo respiratorio, contractura o movimientos musculares espasmódicos, hormigueo en el cuerpo, sensación de visión borrosa y opresión en la zona del pecho ó de la garganta, similar a la sensación de angustia.

¿En qué casos aparecen estos síntomas?

Muchas veces aparece este cuadro clínico cuando no se puede combatir adecuadamente el estrés crónico ó disestrés. La crianza dificultosa de un niño o la etapa adolescente de los hijos, las exigencias laborales, las fricciones en el vínculo con­yugal, una sexualidad insatisfac­toria, problemas de adaptación a las situaciones del entorno y muchas otras pueden provocar la aparición de este trastorno.

¿Qué efecto le produce a la mujer este trastorno?

Además de hacerla sentir que no puede tener ningún control sobre sí misma, los síntomas le generan miedo, vergüenza y sensación de impotencia e inutilidad frente a sus circunstancias, lo cual disminuye su autoestima y le genera un mayor grado aún de estrés, que empeora los síntomas, entrando en un círculo vicioso. Esto se ve claramente cuando una mujer consulta por falta de deseo u otro trastorno de su sexualidad; La inminencia de enfrentar una situación sexual que no puede controlar, le puede generar un altísimo nivel de ansiedad, que empeora su posi­bilidad de mejorar el encuentro íntimo. A veces el bloqueo es tan grande que ni siquiera puede identificar cual es el temor o la preocupación que originó la cadena de eventos posteriores.

¿Existe un tratamiento para este trastorno?

Actualmente los tratamientos son muchos y variados. Existen fármacos ansiolíticos y drogas del tipo de los IRS entre otros; por otra parte se pueden utilizar diferentes tipos de psicoterapias y tratamientos de tipo cognitivo conductual, de desensibilización programada, hipnosis, PNL, etc. También pueden utilizarse tratamientos combinados. Los objetivos son varios: aprender a no temer el momento de la crisis y a poder manejarla, conocer los motivos disparadores de los síntomas y entrenarse en traba­jar para tramitarlos del mejor modo posible, aprender nuevos recursos para “correrse” del lugar y del momento de mayor demanda, previo al posible ataque de ansiedad y entrenarse en utilizar el pensamiento lateral para encontrar maneras creativas de salir de situaciones estresantes o para aprender a resolverlas.

Cuando el dispara­dor de la ansiedad es un problema sexual, ¿cuál sería el tratamiento?

Además de los recursos terapéuticos que mencioné antes, existe un abordaje específicamente psicosexual, que permite enfrentar a la paciente con sus síntomas desde un lugar seguro para que pueda manejar su miedo o su sensación de desvalimiento. Además, en muchos casos, convocamos a la pareja para que ayude en el tratamiento y esto descomprime muchísimo el denso clima que se vive en la relación. Realmente en pocas consultas se observan diferencias notables y la pareja logra niveles de comunicación e intimidad mucho más altos que antes, lo cual les permite transitar la etapa vital del climaterio con otra energía y mayor creatividad.

Doctora Beatriz Literat, médica ginecólogo y sexóloga clínica.